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(Mujereshoy) Tres integrantes de la Asociación de Comunicadores “Calandria”, de Perú, relatan en este artículo la poderosa combinación de la educación y el entretenimiento a partir de las historias de un grupo de vendedoras en Lima, las que luego son transformadas en radionovelas. Esto, en pos de la educación para el desarrollo.
Celia Aldana, Javier Ampuero y Martín Anchivilca* (16/10/2004)
En la Asociación de Comunicadores “Calandria” nos adentramos en los terrenos de la educación-entretenimiento, aunque sin ponerle ese nombre desde nuestros inicios, hace ya veinte años, cuando junto con un grupo de vendedoras de un mercado del sur de la ciudad de Lima empezamos a crear historias que se transformaban luego en radionovelas que ayudaran a reflexionar.
Continuamos luego con la producción de videos y programas de radio en los que creamos historias alrededor de diversos temas, y los llevamos luego a las calles o a los medios de comunicación para compartirlos con una audiencia ávida de aprender.
Ya en los 90 llegamos a movilizar a miles de adolescentes y jóvenes para expresar su mundo privado en el espacio público mediante la creación de sus propias historietas o comics.
Los inicios de una aventura
En 2001 nos contactó PCI (Population Communications International), una institución estadounidense, con sede en Nueva York, dedicada a desarrollar propuestas de educación-entretenimiento en diferentes países como Kenia, India y México.
Iniciamos el trabajo haciendo un diagnóstico que abarcó diferentes temas: la salud sexual y reproductiva en el país, la situación de mujeres, jóvenes y adolescentes, los medios de comunicación. Luego de un largo proceso, PCI seleccionó al Perú como el primer país donde trabajaría en el área andina y a Calandria como su contraparte.
A partir de 2002 hemos empezado una aventura que nos trae fascinados, descubriendo un mundo de posibilidades. La propuesta de educación-entretenimiento busca que las personas se proyecten en los personajes y sus historias, porque sienten que éstos son atractivos y apasionantes pero también porque los reconocen como cercanos, reales, creíbles.
Historias llenas de vida
El reto es lograr armar una historia en la que entretenimiento y educación vayan de la mano. Quizás el reto mayor sea que la historia y el programa sean entretenidos. Por un lado, porque necesitamos conquistar a la audiencia y, por otro, porque cuanto más emocionante es la historia más se involucran los oyentes.
Empezamos en el taller que el PCI nos diera en Lima, donde imaginamos dos escenarios: Loma Luna, una ciudad costera y moderna, y Santa Rita de los Imposibles, un pueblito rural no tan distante de la ciudad.
Luego imaginamos quiénes serían los posibles personajes que podían vivir en ambos lugares, les inventamos nombres, cuerpos, personalidades e historias y empezamos a tejer las posibles relaciones que podían haber entre ellos.
Un momento decisivo se dio cuando hicimos la primera validación: habíamos construido la historia y editado los dos primeros capítulos, pero los comentarios de la audiencia potencial nos obligaron a ajustar los guiones y a grabarlos nuevamente.
Loma Luna, tierra de pasiones en el aire
El programa “Loma Luna, historias para aprender de la vida” empezó a salir al aire los domingos, desde noviembre del 2003, tras un proceso de diseño y evaluación del material.
La radionovela, con 52 capítulos y aproximadamente 21 personajes planificados, entreteje tres historias centrales: la de Aurora, profesora de Santa Rita que tras muchos años se encuentra con Franco, su amor de la adolescencia, quien aún no sabe que ella es portadora del VIH; la de Tania que siendo aún adolescente tuvo una hija con Pedro, un joven rico, violento y abusivo, y tercamente sigue esperanzada en formalizar una familia con él; y la de Micaela e Inkari, dos jóvenes de Santa Rita que sueñan con salir adelante y ayudar a su comunidad.
A través de estas historias vamos trabajando la prevención del VIH/SIDA y de las enfermedades de transmisión sexual, la planificación familiar, el drama de la violencia en las parejas, y temas de medio ambiente.
El programa, que actualmente sale al aire en una emisora limeña de audiencia muy popular y pronto se escuchará en emisoras del interior del país, entreteje la radionovela con la participación del público y de especialistas invitados.
Ésta ha resultado ser una combinación particularmente exitosa, pues al mismo tiempo que la audiencia se involucra con la historia, encuentra luego un espacio para dar su opinión, contar sus propios casos, plantear sus preguntas y debatir entre ella.
Muchas veces las historias que nuestros oyentes narran son aún más conmovedoras que las de la radionovela: como cuando llamó una señora para contar que ella no sabía que su pareja había muerto de Sida, o cuando una adolescente que hacía poco se había retirado del trabajo sexual llamó para hablar de sus temores.
*Celia Aldana, Javier Ampuero y Martín Anchivilca son miembros de la Asociación de Comunicadores Calandria.
Fuentes: Agencia de Información Solidaria, Canal Solidario
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