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Las tareas domésticas deben ser compartidas (Foto: Canal Solidario). |
El Ayuntamiento de Madrid impartirá en los 21 distritos de la capital española talleres en los que se enseñará a chicos y chicas mayores de 13 años los recursos básicos para colaborar en las tareas domésticas y desenvolverse con autonomía en el hogar. Una manera de contribuir a la igualdad entre mujeres y hombres.
(Mujereshoy) Uno de los progresos más importantes de la sociedad hacia la igualdad entre hombres y mujeres ha sido la incorporación de la mujer al trabajo. Este logro, sin embargo, no ha sido acompañado de la deseable “incorporación” del hombre al trabajo doméstico. O, lo que es lo mismo: las tareas domésticas siguen recayendo mayoritariamente sobre los hombros de la mujer, aunque trabaje también fuera de casa.
Precisamente por eso, el Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha la campaña “Madrid, una ciudad compartida” con la que quiere fomentar nuevas formas de organizar la vida que faciliten la conciliación entre vida familiar y vida laboral, a través del reparto de responsabilidades entre hombres y mujeres.
Los principales destinatarios de esta iniciativa son las personas adolescentes, a quienes se pretende educar en la necesidad de construir una sociedad igualitaria en la que hombres y mujeres compartan responsabilidades.
Los talleres se realizarán en dos sesiones de dos horas, y en ellos se impartirán conocimientos de electricidad, fontanería (gasfitería), cesta de la compra y preparación de comidas.
Por otra parte, la conciliación de vida familiar y vida laboral resultaría imposible sin la implicación de todos los sectores de la sociedad. En este sentido, la campaña busca la complicidad y colaboración de los políticos, los empresarios y los distintos agentes sociales para que, entre todos, la conciliación laboral y familiar no sea sólo palabras y pueda trasladarse a iniciativas concretas que la favorezcan.
Planteamientos de la campaña
La campaña se fundamenta en que el reparto de responsabilidades en el hogar es una cuestión de todos y de todas y que esto se puede y se debe conseguir con un gran esfuerzo colectivo.
Por ejemplo, señala que hacer compatible el trabajo y la familia, es decir, conciliar la vida familiar y profesional, no es un asunto privado ni “un problema de las mujeres”. Es una cuestión social, afirma, cuya solución depende de la sociedad en su conjunto.
También indica que todos y todas, mujeres y hombres, tenemos la responsabilidad
de avanzar hacia una concepción diferente del reparto de responsabilidades que alcance y beneficie a todas las personas, sin distinción.
En uno de los folletos de la campaña, el Ayuntamiento de Madrid señala que la conciliación es responsabilidad de toda la sociedad en su conjunto, porque para construir una sociedad igualitaria es necesario trabajar directamente desde cada uno de los ámbitos que la forman.
A la pregunta ¿Dónde se puede conciliar la vida familiar y profesional? se responde: “En la calle, en el barrio, en el transporte, en la escuela, en los medios de comunicación, en la familia, en el trabajo, en los centros de salud..., en definitiva en todas partes”.
Finalmente, indica que la vida familiar y profesional se concilian haciendo que el trabajo y la familia sean compatibles por medio de reformas legislativas, con políticas empresariales, con nuevas ofertas de servicios, con flexibilidad en los horarios de trabajo, con un reparto igualitario de las tareas domesticas entre hombres y mujeres..., en pocas palabras: compartiendo de manera igualitaria la vida familiar y profesional.
Fuentes: Canal Solidario, Ayuntamiento de Madrid.
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