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Honduras es el país de América Latina con mayor número de madres adolescentes (Foto: Radio Rejoj, Cuba). |
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ) y) alertaron a los gobiernos de la región latinoamericana sobre el incremento de los embarazos en adolescentes de entre 14 y 19 años de edad, lo que implica “una situación adversa para las mujeres en el futuro”.
(Mujereshoy) En el libro La juventud en Iberoamérica. Tendencias y urgencias, ambos organismos advierten que las adolescentes que son madres a esa edad tienen 80 por ciento o más de probabilidades de no seguir asistiendo a la escuela, en comparación con aquellas jóvenes que no tienen hijos.
En el documento, elaborado con motivo de la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de la Juventud que concluyó el pasado viernes en Guadalajara, México, la Cepal y la OIJ explicaron que mientras la tasa de fecundidad en jóvenes mayores de 19 años disminuye en América Latina, en las adolescentes hay una “resistencia” al descenso de los embarazos y en algunos países, inclusive, la tendencia va en aumento.
Señalaron que en el decenio de 1990 los embarazos adolescentes tuvieron un aumento de 82 a 84 por cada mil mujeres de 15 a 19 años de edad.
De acuerdo con estadísticas elaboradas por ambos organismos, Honduras es el país con mayor número de madres “precoces”, con una tasa de 18,3 por ciento del total de partos registrados en el año 2000. Por ello, la OIJ y la CEPAL advierten: “Hay al menos dos poderosas razones, desde la perspectiva demográfica, que conducen a prestar atención a la reproducción durante la adolescencia en América Latina porque resulta comparativamente alta con el promedio regional y porque en su trayectoria, o bien desciende mucho menos que en otras edades o se incrementa en términos absolutos”.
Agregaron que “existen fuertes motivos sociales para preocuparse por el embarazo adolescente porque afecta con mucho mayor intensidad en los grupos pobres”. Instaron a los países de América Latina a promover con mayor fuerza el uso de los métodos de anticoncepción.
Los antecedentes
En la presentación del documento se plantea que cuando la OIJ y la Cepal decidieron realizar una investigación exhaustiva sobre la realidad de los jóvenes de Iberoamérica, se estaba reconociendo no solo la necesidad de contar con un diagnóstico pormenorizado en la materia, sino también mejorar las condiciones de vida de las y los jóvenes iberoamericanos y facilitar sus oportunidades de autonomía y emancipación.
Ya en 1989, la tercera Conferencia Intergubernamental sobre Políticas de Juventud en Iberoamérica impulsó la elaboración del primer Informe sobre la juventud latinoamericana, con el cual se trataba de un paso inicial hacia la mejor comprensión del “fenómeno juvenil”, partiendo del principio fundamental de que la investigación de la realidad social en la que se quiere intervenir es la herramienta previa al diseño y la ejecución de planes, programas y acciones.
Después de transcurridos 15 años desde aquella iniciativa, algunos gobiernos e instituciones estatales públicas y privadas han venido desarrollando diversas líneas de investigación y conocimiento en temas vinculados con la juventud.
El actual informe La juventud en Iberoamérica. Tendencias y urgencias tiene un enfoque centrado en los derechos de la juventud.
El objetivo de esta publicación es transformarse en una plataforma de conocimientos para orientar debates, estudios y reflexiones futuras que, dentro de la región iberoamericana, permitan dar seguimiento a la situación de la juventud en las próximas décadas.
En el documento se señala que “Tanto la Cepal como la OIJ esperan contribuir con este volumen a los estudios de juventud en Iberoamérica, conscientes de que el tema todavía adolece de muchas cuentas pendientes en materia de información, diagnósticos y políticas”.
Entre esas cuentas pendientes, “una muy especial es la valoración que el resto de la sociedad hace de los jóvenes”, se indica en el estudio.
“Al respecto, es fundamental ver en la juventud un potencial más que un problema, para lo cual habrá que abandonar los estigmas que colocan sobre los jóvenes la etiqueta de disruptivos, inconsecuentes o riesgosos. Por otra parte, aun cuando se construya la imagen de la juventud como potencial o promesa de futuro, es preciso también equilibrar esta valoración con la de los jóvenes como plenitud presente”.
“Por último -se señala en la presentación del estudio-, a la premisa que reconoce la diferencia específica de la juventud como sujeto colectivo, tanto respecto de otros sujetos como en su propia heterogeneidad interna, hay que sumarle con urgencia el imperativo de la igualdad de oportunidades para que estos jóvenes puedan realizar sus proyectos de vida”.
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