| Paraguay: La feminización de la pobreza en ciudades y pueblos
Dr. Ricardo Rodríguez Silvero *
Que la pobreza aumenta cada vez más en el Paraguay, está fuera de toda duda. Así es si se la define en relación con las necesidades básicas y con los índices de desempleo y subempleo, así como con el hecho de que el crecimiento de la población en los últimos años es superior al crecimiento de la producción de bienes y servicios.
En el periodo 2000-2004 la sumatoria del crecimiento del PIB es inferior a la del aumento demográfico. Vale decir que el desarrollo per cápita es regresivo. Mala noticia para aquellos que ya figuraban antes en el contingente de desempleados (abiertos u ocultos) y subempleados. Las posibilidades de conseguir empleo eran y se mantenían exiguas.
Con estas proyecciones, los 967.000 “damnificados del mercado del trabajo” en el 2003 (en 1998 eran “solamente” unos 800.000) pueden seguir siendo así de numerosos este año o incluso haber aumentado. De este casi millón de gente que no trabaja en forma remunerada o que tiene poco trabajo pagado, el mayor contingente son los subempleados que suman unos 617.000. Les siguen en orden de importancia el desempleo abierto con más de 200.000 personas, un desprendimiento de la así llamada “población económicamente activa”. Se descuelga de la “inactiva” un gentío de 144.000 desempleados ocultos.
Décadas atrás las cifras de crecimiento del producto eran mayores que las del crecimiento de la población, con lo cual el producto per cápita aumentaba notoriamente. En los años 70, por ejemplo, el crecimiento del producto era sustancialmente mayor que el aumento del número de los habitantes cada año. Desde comienzos de los 80 y pasando por los 90, sin embargo, el producto tuvo un desarrollo apenas igual al de la población. El estancamiento per cápita era la característica básica. Y en los últimos cinco años la población crece claramente por encima de la producción de forma que desocupación y de subocupación van aumentando llamativamente.
Pero una cosa es afirmar que la pobreza va creciendo en el Paraguay contemporáneo y otra es preguntarse cómo ha repercutido la pauperización de los últimos tiempos en términos de género. ¿Ha afectado más a las mujeres que a los hombres? Cuando cada vez más población femenina se vuelve más pobre, a un ritmo más acelerado que la población masculina, la palabra de moda es la “feminización de la pobreza”.
La mujer es la más vulnerable en el proceso de pauperización
Investigaciones al respecto fueron realizadas a nivel mundial por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo que publica regularmente un Informe sobre el Desarrollo Humano (IDH), en el que se procesan varios indicadores que hacen al bienestar general de la población, desdoblados por género. Pueden consultarse a tal efecto las publicaciones de fines de la década pasada.
En tales publicaciones puede constatarse que la mujer se está volviendo cada vez más pobre, tanto en términos absolutos como relativos, en la inmensa mayoría de los países procesados.
Por ejemplo, en el Índice de Desarrollo Humano de 1997, página 64, puede leerse que la feminización de la pobreza puede ser menos una cuestión relacionada con el hecho de que en el proceso actual a nivel mundial las mujeres empobrecen a mayor ritmo que los hombres sino más bien con el hecho de que la pobreza que soportan las mujeres y sus niños menores de edad es mucho más severa que la de sus maridos o compañeros (si los tienen).
En todo el mundo parece observarse la tendencia de que las mujeres son mucho más vulnerables que los hombres cuando se produce la degradación paulatina o repentina del bienestar alcanzado.
La pauperización de las mujeres como tema de estudios académicos
También es abordado el tema de la “feminización de la pobreza” en estudios abarcantes y de indiscutible rigor científico, como el de Barbara Potthast, profesora titular de Historia y directora en este ramo del Instituto de América Latina de la Universidad de Colonia, Alemania. Su título, traducido del alemán, es “Desigualdad social y géneros. La posición de la mujer en el mundo de hoy”, y publicado hace algunos años. En una parte puede leerse que cuando a consecuencia de crisis económicas el aparato estatal tiene que retirarse de varios campos de la política social (allí donde ella existe!) como el cuidado de los ancianos, de los enfermos, de los niños y la asistencia a los pobres, estas tareas recaen nuevamente en la familia, específicamente en las mujeres.
Pero como en el proceso de la modernización las familias sufrieron cambios significativos, en numerosos casos las mujeres simplemente no pueden volver a asumir tan rápido las así llamadas “funciones tradicionales”. Este desarrollo conduce a la feminización de la pobreza y al desplazamiento de las mujeres del mercado del trabajo.
El aumento del desempleo y subempleo femenino en Paraguay ha sido mayor que el masculino en las zonas urbanas
El desempleo urbano de las mujeres ha aumentado del 3,7 por ciento en 1994 al 8,6 por ciento en 1996, al 17,7 por ciento en 1998 y al 17,8 por ciento en 2003, mientras que el de los hombres ha subido del 4,9 por ciento al 7,8 por ciento, 11,1 por ciento y al 13,8 por ciento respectivamente. Es decir que las mujeres empeoraron más su situación que sus compañeros de género.
En términos de subempleo (definido como los que trabajan menos de 8 horas diarias o aún más, pero percibiendo menos del salario mínimo legal) la tendencia también ha sido más negativa para las mujeres. En 1994 el subempleo urbano era del orden del 19,2 por ciento para las mujeres, en 1996 fue del 27 por ciento, en 1998 del 23,4 por ciento y en 2003 quedó en 30,6 por ciento El empeoramiento para los hombres en ese lapso fue “sólo” de 15,3 por ciento al 24,7 por ciento.
* Columnista invitado del diario Última Hora, Paraguay.
Dr. Ricardo Rodríguez Silvero
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Fuentes: Fuente: Última Hora, Paraguay.
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