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Delia Zamudio, de la Red de Casas Refugio, junto a otras mujeres, es impedida de avanzar por un efectivo policial (Foto: Milenia Radio). |
Una marcha pacífica de mujeres en protesta contra la violencia de género, un problema que afecta a seis de cada 10 peruanas, fue reprimida con violencia por efectivos policiales apostados en el frontis del Palacio de Justicia. “Es la agresión más brutal, burda e hipócrita que he sentido en mi vida” dijo María Esther Mogollón, representante del Movimiento Amplio de Mujeres Línea Fundacional.
(Mujereshoy) La manifestación convocada por el Colectivo 25 de Noviembre, Por la No Violencia contra la Mujer, se inició en la primera cuadra del jirón Quilca en el centro de Lima y se dirigió hasta el Palacio de Justicia, lugar en el que se dejarían zapatos viejos femeninos como símbolo de lo esquiva que es la justicia para las mujeres.
Cuando la marcha llegó hasta el Paseo de los Héroes Navales, efectivos policiales arremetieron contra la marcha. Empuñando sus escudos y varas empujaron a las mujeres que protestaron a viva voz por esta agresión física a la que se sumó el lanzamiento de bombas lacrimógenas, informa Milenia Radio.
“Qué hemos hecho”, “cuál es nuestro delito”, “por qué nos agraden”, “el pueblo les paga a ustedes para que nos protejan”, “queremos justicia”, exclamaban las mujeres mientras los efectivos policiales continuaban utilizando la fuerza para obligarlas a retirarse de las inmediaciones del Palacio de Justicia.
“No es posible que estos guardias nos esperen con bombas lacrimógenas y nos agredan. No hay respeto a la ciudadanía. Les hemos interpelado y dicho que esa no es su función. Agentes del Estado no pueden violentarnos. Hemos venido en forma pacífica a realizar nuestra manifestación y se nos reprime. Este país no puede reglamentarse por las bombas y la represión”, expresó indignada Gina Vargas, del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán.
Justicia sí, bombas no
Esa fue una de las consignas que las mujeres corearon en forma sostenida tras la agresión policial. También reclamaron su derecho a protestar y demandaron el cese de la violencia. “No más agresiones, queremos justicia”, insistieron.
Las manifestantes colocaron decenas de zapatos viejos en las gradas que conducen a la sede de un Poder del Estado que no suele hacer justicia a las mujeres. De tacón, llanos, marrones, negros, calados, deportivos, caseros, los calzados quedaron regados como expresión de las largas caminatas y gestiones frustrantes que realizan cotidianamente las peruanas en busca de una justicia que les es esquiva.
También se colocaron 143 cruces de madera para no olvidar a igual número de mujeres que han muerto en lo que va del año en manos de sus parejas, o ex compañeros sentimentales.
Agresión de la policía fue brutal, burda e hipócrita
“Es la agresión más brutal, burda e hipócrita que he sentido en mi vida” expresó María Esther Mogollón, representante del Movimiento Amplio de Mujeres Línea Fundacional, tras la represión policial que no permitió el desarrollo completo de la movilización pacífica de numerosas organizaciones por el Día de la No Violencia contra la Mujer.
“Aunque el centro de la capital esté inundado por pancartas y lemas alusivos a la no violencia contra la mujer, el maltrato de la policía es la señal más evidente de la persistencia de la mentalidad machista en nuestras autoridades y su temor al reclamo justo de las mujeres organizadas”, añadió.
La expositora boliviana Violeta Ross, agregó que es incomprensible que la policía considere un peligro a un movilización creativa, justa y sobre todo pacífica de las mujeres: “Esta es una de las manifestaciones más claras de un sistema que legitima la violencia como expresión del poder masculino” indicó.
Ross iba a abordar el tema violencia y discriminación hacia las personas que viven con VIH/Sida, principalmente a las mujeres, en la Carpa Informativa que había preparado el Colectivo 25 de Noviembre frente al Palacio de Justicia para sensibilizar a los transeúntes acerca de las dimensiones y las consecuencias de la violencia de género y que se frustró por la conducta prepotente de la policía.
La carpa incluía la exposición y entrega de materiales orientadores sobre los derechos ciudadanos de las mujeres, la instalación de módulos de consejería y un ciclo de conversatorios. Nada pudo concretarse debido a la abusiva acción policial que fue inmediatamente comunicada a la Defensoría Especializada de los Derechos de la Mujer de la Defensoría del Pueblo.
Fuente: Milenia Radio, Perú.
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