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En un hecho incomprensible, las mujeres fueron maltratadas durante la Jornada para sensibilizar, reflexionar y demandar soluciones en el Día de Internacional de la No Violencia contra la Mujer, en el Perú.
Una veintena de organizaciones feministas y de mujeres, agrupadas en el Colectivo 25 de Noviembre, Por la No Violencia contra al Mujer, había programado iniciar la Jornada frente a Palacio de Justicia, mediante la instalación de una Carpa, en la cual se establecerían Consultas y Conversatorios a la vez que exposición de materiales informativos e instalaciones simbólicas: cruces acerca de feminicidio en el país, y zapatos viejos que expresarían el cansancio frente a la inoperancia e impunidad del poder judicial en asuntos de violencia contra la Mujer.
Desde las 8 de la mañana, los miembros de seguridad del Municipio de Lima no dejaban instalar la carpa, señalando la carencia de autorización para la misma y llamaban a refuerzos policiales para desalojar la plaza y amedrentar a las mujeres. Las organizaciones como Flora Tristán, Movimiento Amplio de Mujeres Fundacional (MAM) y DEMUS realizaron las consultas y gestiones en cuanto ámbito municipal se exigía, pero no había explicaciones para el impedimento y la Carta que así lo señalara no llegó.
Contradictoriamente, una serie de autoridades municipales autorizaban la actividad. Finalmente y según versión de una funcionaria de la Municipalidad de Lima, el Alcalde de Lima, Sr. Luis Castañeda Lossio, había ordenado la prohibición de las actividades de las mujeres, pues “él pasaría durante esas horas por ahí, rumbo a la vía expresa, y quería el espacio limpio”.
Las organizaciones se resistieron a salir del lugar, colocando sus banderolas en el piso y las cruces por el feminicidio. Mientras, el grupo de lesbianas feministas del Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) hacía diversas performances entregando el pronunciamiento preparado para la fecha, esperando la llegada de la marcha.
¿Cuáles son las razones para esta prohibición? ¡Nunca nos ha pasado! decía Lilia Lazo, de MAM Fundacional, mientras Maria Ysabel Cedano, de DEMUS, insistía en las gestiones con el municipio.
Por su parte, la Prefectura de Lima expresó con resolución que las actividades de las mujeres no entrañaban peligro para la seguridad de la zona. En los últimos 10 años, bajo ningún gobierno municipal, nunca se habían prohibido las acciones de las mujeres en este espacio.
La marcha y el maltrato de la policía
La marcha convocada para el mediodía se inició en la Plaza San Martín y avanzó hacia el Paseo de los Héroes, donde se dio el encuentro con el resto de activistas que las esperaban. Todas juntas cruzaron hacia las escalinatas de Palacio de Justicia, con los lemas de “Violencia No, Justicia Sí” y se colocaron las decenas de pares de zapatos viejos de mujeres y las cruces en las escalinatas del Palacio de Justicia.
La policía, con cascos, chalecos protectores y palos, lanzó bombas lacrimógenas contra las mujeres. Algunas activistas, las que estaban más alto en las escalinatas, recibieron palos y bombas, mientras las que estaban más abajo, oponían resistencia. Patricia Sanabria, de Manuela Ramos, convirtió los gritos en ¡Justicia SÍ, Bombas NO!
Rocío Muñoz, Vocera de la Campaña por los Derechos Sexuales y Reproductivos, con el rostro lloroso por las bombas, y golpeada por la policía, exclamaba ¡qué es esto, no entiendo!
Por su parte, las conocidas líderes feministas, como Gina Vargas, Vicky Villanueva, Rosa Dominga Trapasso, señalaban que las organizaciones salían de esta jornada más fortalecidas, mientras que Jacqueline Valenzuela, Romy García y Tammy Quintanilla, expresaban ¡No al miedo!
Más organización frente a la arremetida conservadora
Hay razones para sospechar de las medidas del Alcalde de Lima, pues meses antes había permitido la instalación de un tabladillo gigante para que las organizaciones católicas y conservadoras se manifestaran contra la anticoncepción de emergencia.
Este hecho se enlaza a un contexto de fuerte agresión conservadora hacia organizaciones de la sociedad civil y feministas, en un ambiente de debilidad democrática, impunidad y desgobierno.
Asimismo, Ana María Romero, Ministra del Ministerio de la Mujer, pretende juntar el Programa contra la Violencia hacia la Mujer, con el Programa Wawa Wasi, e Inabif, ambos de atención a la infancia, medida que entrañaría la despreocupación total en aspectos específicos de violencia contra la mujer, todo esto con la intención de hacer valer su Plan hacia la Familia, de corte conservador.
En el Congreso de la República se piensa discutir la Ley de Igualdad de Oportunidades, en su versión más desprovista de la perspectiva de género.
Todo esto convoca a las organizaciones feministas y de mujeres a actuar más articuladamente frente a la secuencia de hechos que significan no sólo retrocesos frente a los derechos de las mujeres, sino agresiones como las vividas en el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.
* María Esther Mogollón, de MAM FUNDACIONAL, y para esta actividad una de las Coordinadoras del Colectivo 25 de Noviembre, Por la No Violencia contra la Mujer.
Fuente: María Esther Mogollón.
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