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Dos ministras habrá en el gabinete del nuevo gobierno uruguayo (Foto: RedVoltaire). |
El presidente electo del Uruguay, Tabaré Vásquez, quien debe asumir el mando del país el primero de marzo próximo, nominó a dos mujeres en su futuro gabinete, Azucena Berruti, en Defensa, y María Julia Muñoz, en Salud. Berrutti fue colaboradora del Servicio Paz y Justicia y abogada de cientos de presos políticos durante la dictadura.
(Mujereshoy) Tras la victoria en las urnas de la alianza de izquierdas Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), el 30 de octubre pasado, desplazando por primera vez en la historia de ese país a los partidos Colorado y Blanco, el próximo gobierno de Tabaré Vásquez tendrá en su equipo ministerial a dos mujeres, lo cual es también histórico.
Además, Vásquez nominó a Marina Arismendi y Ana Olivera, ambas del Partido Comunista del Uruguay, a cargo de la implementación del Plan de Emergencia y las Políticas Sociales, organismo que podría adquirir rango ministerial.
Durante la campaña electoral, el ahora presidente electo Tabaré Vázquez anunció que las mujeres tendrían un papel protagónico en su gobierno. Y lo tendrán, aun cuando el número de ellas en puestos del Ejecutivo es todavía muy bajo para las expectativas del movimiento feminista, el que pedía un 50 por ciento de mujeres en los ministerios del gobierno de Vásquez.
Pero vamos a lo positivo: la designación de la abogada Azucena Berrutti como futura ministra de Defensa Nacional lo que, probablemente, es la más trascendente dentro del equipo ministerial de Tabaré Vásquez.
Trayectoria de Azucena Berrutti
Berrutti se recibió de abogada en 1958 en la Universidad de la República. Colaboradora habitual del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) fue convocada por los sacerdotes católicos Luis “Perico” Pérez Aguirre, Jorge Osorio y Ademar Olivera cuando en 1983 iniciaron una huelga de hambre que duró 15 días para denunciar una de las olas de detenciones y torturas contra estudiantes antidictatoriales.
Desde 1970 había defendido, sin hacer distinciones y de manera honoraria, tanto a socialistas como a comunistas, y también a tupamaros procesados por la justicia ordinaria y luego la militar.
Había ingresado como auxiliar administrativa a la Intendencia Municipal de Montevideo en 1950. Integró durante varios períodos la dirección de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom). Fue destituida de su cargo por la dictadura debido a su militancia política en las filas del Partido Socialista. De tramitar expedientes ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo tuvo que pasar a litigar divorcios y pensiones alimentarias para sobrevivir, impedida de trabajar en el Estado.
Con la reconquista de la democracia, Berrutti reingresó a la comuna capitalina en 1984, pero se jubiló casi en seguida durante el mandato del intendente colorado Aquiles Lanza. Regresó cuando Tabaré Vázquez resultó electo intendente en 1989, para quien trabajó como prosecretaria letrada hasta que asumió la Secretaría General luego que renunció al cargo su titular Ricardo Yelpo.
Fue reelegida integrante de la Comisión de Disciplina del Partido Socialista, sector del cual fue miembro por varios períodos de su Comité Central.
“Aún quedan cosas por hacer en el tema derechos humanos”
Berrutti, hoy de 75 años de edad, es una persona de confianza del presidente electo Tabaré Vázquez, a quien conoció durante la campaña electoral de 1989, cuando la izquierda accedió al gobierno municipal de Montevideo por primera vez. Después de esas elecciones, Vázquez le ofreció el cargo de prosecretaria de la Intendencia.
¿Qué respondió Berrutti? Que tenía 60 años y que, por ello, no estaba en condiciones de asumir tal responsabilidad. “Usted es una mujer muy joven”, le dijo Vázquez, ante lo cual ella “no pudo rechazar el ofrecimiento”, según el libro Tabaré Vázquez: Misterios de un liderazgo que cambió la historia, de los periodistas Edison Lanza y Ernesto Tulbovitz, que pronto estará a la venta en las librerías.
Berruti, del Partido Socialista, anunció que conformará “diferentes grupos de trabajo para tener las fuerzas armadas que queremos tener, reconciliadas en su relacionamiento con el pueblo, eficientes, con buenas condiciones de trabajo y rodeadas de situaciones de dignidad (...) El tema de los derechos humanos durante la dictadura sigue siendo un escollo en ese relacionamiento, así que espero que lo podamos solucionar porque ese es uno de los objetivos del gobierno del Frente Amplio”.
No será fácil, sin embargo. Los mandos militares que se han sucedido en las máximas jefaturas de las fuerzas armadas desde la reapertura democrática en 1985 han sostenido y mantenido institucionalmente que la cuestión sobre lo que ocurrió en la dictadura es un tema “laudado”.
Apelan, para ello, a la “ley de caducidad” aprobada por el Parlamento en 1986 y ratificada por la ciudadanía en un referéndum de 1989. Esa ley amnistió a todos los militares y policías que hubieran podido incurrir en violaciones a los derechos humanos en el período del régimen de facto.
Azucena Berrutti, quien se define a sí misma como “una activista de los derechos humanos”, se ha fijado como meta inmediata lograr el esclarecimiento de lo sucedido a los detenidos desaparecidos.
Lo que sigue es un resumen del diálogo que el periodista Iván Kirichenko, de Búsqueda mantuvo con la futura ministra.
¿Cree que el tema de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura está laudado o restan cosas por hacer?
Azucena Berrutti: ¿Pero en qué país vive usted? Naturalmente que quedan cosas por hacer. ¿A usted le parece que esas investigaciones están cerradas?
Yo no opino; yo sólo pregunto, porque usted sabe que muchos opinan que esos temas sí están cerrados.
Azucena Berrutti: Bueno. Yo opino que esos temas no están cerrados. Lo primero es que vamos a conversar con las partes interesadas, para ver cómo ellos han avanzado, cuáles son sus objetivos, qué soluciones consideran adecuadas. Y cuando hablo de partes interesadas me estoy refiriendo a las personas que se entienden como víctimas de las violaciones de derechos humanos y también con los comandantes, a quienes les pediremos que expongan sus puntos de vista.
¿Se refiere a los comandantes en actividad o también se reunirá con los clubes sociales?
Azucena Berrutti: Yo no soy socia, así que no puedo hablar...
¿Comenzará esos contactos ahora o...?
Azucena Berrutti: ... No, no, desde el primero de marzo.
Muchos dicen que las Fuerzas Armadas tienen exceso de personal, que deberían achicarse. ¿Usted qué opina?
Azucena Berrutti: Ni siquiera tengo esa información ahora. Además, el número de efectivos que haya está vinculado a los objetivos que se planteen, y en eso vamos a empezar a trabajar.
¿Tiene ya alguna definición tomada sobre cómo actuar respecto a las misiones de paz en el exterior?
Azucena Berrutti: No. Es un tema con muchos vericuetos y matices sobre los cuales todavía no tengo información, y no puedo ponerme a opinar. Recién me designaron y la semana que viene comienzo a trabajar. Y no voy a empezar los temas por las misiones de paz. Voy a empezar por definir qué es la defensa nacional. Muchos oficiales se quejan de que no existe en Uruguay una verdadera definición de Defensa Nacional, como política de Estado. Nosotros vamos a tratar de hacerlo, de establecer los conceptos, los límites, todo eso.
¿Cree que le puede jugar en contra el hecho de ser mujer y de izquierda para estar al frente del Ministerio de Defensa?
Azucena Berrutti: Yo tengo una larga vida. Y ni mi género ni mi formación de izquierda me limitó nunca lo que yo quería hacer. Por el contrario: siempre me impulsó a abrir los caminos.
Fuentes: Comcosur Nº 972 (Ivan Kirichenko, de Búsqueda), Partido Socialista del Uruguay, Mujereshoy.
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