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(Mujereshoy) Treintañeras, trabajadoras, neuróticas y, por supuesto, solteras. Helen Fielding fue la primera en dar en el blanco de la autoestima de miles de lectoras cuando, en 1995, publicó su primera novela, El diario de Bridget Jones. En ella, la autora pisoteaba uno por uno todos los estereotipos que presumiblemente debía encarnar la perfecta mujer del siglo XXI: maravillosa, casada, con hijos y una carrera exitosa.
Ahora, su protagonista, convertida en icono femenino por obra y gracia de Hollywood, ha abierto la puerta a una nueva generación de escritoras que comparten los defectos y adicciones de sus personajes: Jane Green, Marian Keyes, Lisa Jewell o Candace Bushnell son algunas de ellas, de acuerdo a la información difundida por El Mundo Libros de España.
En el caso de Marian Keyes, una irlandesa de 41 años, ella sola hubiera podido protagonizar una novela con su conflictiva vida personal. Durante su juventud, su adicción al alcohol le ocasionó numerosos problemas familiares que culminaron con un intento de suicidio recién cumplidos los 30 años de edad.
Empezó a escribir como parte de su rehabilitación y, una vez recuperada, envió una serie de relatos a una editorial londinense, comprometiéndose a escribir una novela. Por los pelos (Ed. Plaza & Janes), los avatares de tres amigos irlandeses instalados en Londres, se convirtió rápidamente en un éxito de ventas y fue seguida de otros títulos como Claire se queda sola, Lucy Sullivan se casa o Sushi para principiantes.
Risa curativa
Los libros de Keyes hablan de personas que han sufrido a lo largo de sus vidas, ya sea por fracasos amorosos, adicciones no superadas o problemas familiares. Los temas, aunque serios, son siempre tratados con grandes dosis de humor –”el elemento de comedia es innegociable”, afirma la autora– y suelen terminar con la redención feliz del protagonista.
Un tratamiento que cumple la función de entretener, pero que más de un crítico ha tachado de frívolo. “En Irlanda me ignoran y no se me toma en serio como escritora”, comenta Keyes, “pero con los dos últimos libros, hasta los periódicos serios me han dado buenas críticas. Puede que los haya convencido”.
Un caso parecido es el de la revelación británica Lisa Jewell, quien, con su primera novela, La fiesta de Ralph (Salamandra), una comedia de enredo amoroso, ha copado las listas de los más vendidos en el Reino Unido. Titulada en Arte y Diseño, trabajó a disgusto cinco años en el mundo de la moda, hasta que, durante una mala racha, encontró su vocación participando en un curso de escritura creativa.
Al igual que ella, Lauren Wisburger hizo un duro retrato de diseñadores y pasarelas con su ópera prima, El diablo viste de Prada, donde narra el enfrentamiento entre una joven profesional y su diabólica jefa.
El perfil de las protagonistas responde siempre al mismo esquema: mujeres atractivas, profesionales, solteras y a punto de traspasar, si no lo han hecho ya, la frontera de los 30 años de edad. Lejos de presentarlas como dechados de perfección, las autoras dotan a sus personajes de los miedos, obsesiones y defectos que ellas mismas padecieron a lo largo de sus vidas.
Armadas de un humor a veces amargo, consiguen reconfortar a las lectoras porque se ríen de todas las imperfecciones e inseguridades de una mujer, en lugar de mostrar un sentimiento de vergüenza. Sin embargo, el público de estas novelas no es sólo femenino: los gays las consumen casi en la misma medida. Tal vez por eso nunca falta un personaje homosexual en la trama.
Sexo y glamour
Pero si hay alguien que puede presumir de haberse convertido en su propio personaje, ésa es la periodista Candace Bushnell, autora de la exitosa serie de televisión “Sexo en Nueva York”. Antes de iniciar su carrera como escritora, Bushnell ya era una estrella de la noche neoyorquina desde los tiempos de Studio 54. El origen de sus personajes es muy parecido al de Bridget Jones. En 1994, su jefe en The New York Observer le propuso escribir una columna diaria, y ella decidió usarla para contar sus aventuras y las de sus amigas.
Ese fue el inicio de una serie de novelas inspiradas en los desencuentros amorosos de hombres y mujeres de la clase alta neoyorquina: Cuatro rubias (Plaza & Janés), Sexo en Nueva York o Trading up se convirtieron rápidamente en líderes de las listas de The New York Times gracias a su cóctel de glamour, moda, humor y sexo. Los libros le valieron excelentes críticas a Bushnell, entre ellas la del Sunday Telegraph, que la describió como “Jane Austen con un martini”.
También periodista y neoyorquina es Jane Green, otra de las abanderadas de esta moda. Sus libros Nadie es perfecto o Hechizada (Plaza & Janés), han llegado a España convertidos en superventas. Aunque, como ocurre con los de Bushnell, sus personajes se sitúan en una órbita más alejada de los barrios bohemios donde se mueven Bridget y sus “primas británicas”, optando en su lugar por urbanizaciones de lujo y restaurantes caros. Estas dos tendencias de “novelas de mujeres para mujeres” vienen pisando fuerte. Queda saber por cuál se decantarán las lectoras españolas. Y los lectores
Fuente: Eva Díaz Riobello, El Mundo Libros, España.
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