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"Ivonne" (Foto: Julia Ardón). |
La brecha entre la realidad y la ficción mediática parece alcanzar también a los modelos y formas de ser mujer y hombre que propone la creación audiovisual actual, de acuerdo con especialistas de varios países que participaron en el 26 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.
(Mujereshoy) Cada diciembre, la capital cubana se convierte en la cita obligada de cineastas, especialistas y artistas que se reúnen en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Este año, la vigésima sexta sesión se celebra entre el 7 y el 17 de diciembre en La Habana.
Y por segundo año consecutivo, el Festival organizó el Taller Género y Diversidad. El fundador y presidente del Festival, Alfredo Guevara, señaló que el propósito del taller es abordar temas que generalmente quedan en silencio o al margen, pero resultan de vital importancia para realizadores y público en general. La página web “Mujeres”, de Cuba, publicó el siguiente artículo al respecto, de la periodista Sara Más.
La brecha que existe entre la realidad y la ficción mediática parece alcanzar también a los modelos y formas de ser mujer y hombre que proponen las pantallas de cine, la televisión, los multimedias y todo tipo de creación audiovisual contemporánea.
El tema concitó la atención de cineastas, especialistas y artistas durante el Taller Género y Diversidad: Imagen y dramaturgia en la construcción de arquetipos, convocado por los organizadores del certamen fílmico y el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), efectuado el día 12.
Al reflexionar sobre la representación del cuerpo femenino que ofrecen los medios de comunicación, la periodista Isabel Moya, directora de Mujeres, llamó la atención sobre la conformación de un paradigma de mujer eternamente joven y sus nefastas consecuencias en las receptoras.
Se trata de una forma de dominación en tiempos en que resulta “políticamente incorrecto” la exaltación de un pensamiento patriarcal, señaló.
Entre otros datos, Moya señaló que el 56 por ciento de los comerciales dirigidos a mujeres jóvenes en televisión y el 57 por ciento en las revistas llamadas femeninas hablan de belleza, en tanto uno de cada 3.8 comerciales televisivos en Estados Unidos incluyen en su mensaje la definición de “atractivo físico”.
Estos productos comunicativos diseñados a partir de conceptos dicotómicos: lo atractivo y lo no atractivo, lo feo y lo bello, lo in y lo out funcionan como un espejo para percibir y evaluar el cuerpo, comentó la periodista.
La contradicción entre el paradigma y la mujer real crea serios problemas de autoestima, de neurosis y otros. Se presenta el cuerpo como medida de su valor como ser humano. Hay aquí entonces una brecha a partir de la cual se erige el andamiaje de la superioridad y la inferioridad pues se descarta la diferencia como “anormalidad”, agregó Moya.
En su opinión, se impone estudiar los complejos procesos de frustraciones que, a nivel individual y de grupo, provoca el no responder al paradigma, a la vez que se hace cada vez más necesario escuchar en los medios la voz de las personas excluidas, presentar las nuevas y educar para la comunicación.
La brecha entre la realidad y la ficción mediática es el espacio para una comunicación con enfoque de género que reivindique la pluralidad y heterogeneidad de lo femenino, dijo.
Por su parte, el historiador Julio César González Pagés afirmó que el cine también ha contribuido a crear mitos y de estos la recurrencia mayor es la del macho dominante, o el superhombre.
Al presentar su ponencia “Arquetipos de masculinidad en América Latina, del hombre araña a la mala educación”, González Pagés señaló que el modelo de masculinidad dominante caracteriza a los hombres como personas iportantes y seres activos, autónomos, fuertes, potentes, emocionalmente controlados, heterosexuales y proveedores.
En tal sentido, comentó que la arquetípica imagen del hombre araña en el cine estadounidense resulta reaccionaria y agresiva en muchos sentidos, pues trata de reforzar, por un lado, la masculinidad tradicional y, del otro, el mito chovinista estadounidense.
En la otra esquina de los arquetipos de masculinidad, González Pagés sitúa a filmes como La mala educación, del cineasta español Pedro Almodóvar, cuyos personajes masculinos, a juicio del historiador, carecen de la fuerza de los personajes femeninos en su filmografía, pero muestran una serie de arquetipos inusuales que nos recuerdan que vivimos la llamada época de crisis de la masculinidad.
Sin embargo, opina que las masculinidades son todavía una asignatura pendiente en el audiovisual. El propio Almodóvar, asegura González Pagés, no escapa tampoco de los estereotipos a la hora de mostrar a personajes transgénero sin ninguna esperanza de inserción social, a quienes quizás sin proponérselo, los estigmatiza. Homosexuales y travestis que siempre quieren ser divas, son representadas como histéricas, alocadas, prostitutas o simples caricaturas, agregó.
No dudamos que estos estereotipos estén presentes en la realidad, comentó el historiador, pero debajo de esa realidad también hay otra que no se visualiza, la de personas que están reclamando el derecho más esencial a la vida, dijo.
El taller de Género y Diversidad, que tuvo un primer antecedente en el anterior Festival de Cine, el año pasado, aspira a mantenerse como espacio permanente de debate y reflexión de la cita fílmica que cada diciembre se convoca en La Habana.
Fuente: Mujeres, Cuba.
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