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(Mujereshoy) “La desigualdad de género puede ser un factor poderoso de incentivo a la emigración cuando la mujer posee expectativas políticas, sociales y económicas que no pueden ser satisfechas en el hogar”, revela la Investigación Mundial sobre el Papel de las Mujeres en el Desarrollo, preparada por la Organización de las Naciones Unidas.
El Día Internacional del Emigrante, celebrado el sábado 18 de diciembre, estuvo marcado por el aumento del número de mujeres que dejan sus países de origen, haciendo que el fenómeno pierda la característica de ser un movimiento predominantemente masculino. El número internacional de emigrantes asciende a 175 millones de personas en todo el mundo, y la proporción de mujeres está ahora en la tasa del 49 por ciento, informa la agencia de noticias de Brasil, Adital.
El estudio demuestra que la emigración termina siendo benéfica para la emancipación de la mujer. “Con la emigración internacional habiéndose duplicado en las últimas cuatro décadas, las mujeres emigrantes vienen fortaleciéndose con la experiencia de expandir sus papeles sociales con el traslado, aún deparándose con innumerables riesgos como la violencia de género y el tráfico de personas”, evalúa el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan.
Emigración a partir de la perspectiva de género
La investigación insiste en que se debe tener en cuenta la perspectiva de género para entender mejor las razones de la emigración, que no se limitan sólo a factores de orden económico. “En el proceso de la emigración internacional, las mujeres pueden ir más allá de situaciones que las hacen vivir debajo del poder patriarcal tradicional, hacia otras en que pueden ampliar el ejercicio de la búsqueda de autonomía para sus propias vidas”, informa el documento.
Pero también la emigración masculina puede traer nuevas experiencias para las mujeres. “Incluso las mujeres que permanecen en sus países cuando los maridos o hijos emigran, pueden depararse con nuevos papeles de toma de decisiones y responsabilidades que pueden darles más autonomía”, dice el informe.
El estudio demuestra además que aunque las mujeres ganen menos que los hombres en sus condiciones de emigrantes, ellas se destacan por enviar ayuda hacia los países de origen. En ciertas situaciones más que los hombres, que acostumbran constituir nuevas familias en el lugar hacia donde emigran, limitando las remesas que enviaban.
Sin embargo, las mujeres son blanco de políticas discriminatorias en los países receptores que simplemente no son aplicadas a los hombres, advierte la investigación.
“Los países receptores acostumbran tener leyes que discriminan a las mujeres emigrantes, como exigencia de prueba de embarazo, impidiendo la entrada de maridos e hijos de las emigrantes, solicitando permiso de guardianes para ellas o imponiendo límites de edad”, dice Naciones Unidas, que advierte también sobre los riesgos del tráfico internacional de personas.
Fuente: Adital, Brasil.
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