 |
Susan Sontag (1933-2004) (Foto: Brownalumnimagazine.com). |
Estados Unidos perdió el 28 de diciembre a una de sus más aguerridas críticas, Susan Sontag. Aquejada de leucemia, Sontag murió a los 71 años. Fue una analista rigurosa e inteligente de los acontecimientos de la historia moderna, desde la guerra de Vietnam hasta la aún no terminada guerra de Irak.
(Mujereshoy) Para el Premio Nobel de Literatura alemán Guenter Grass, la fallecida escritora estadoaunidense Susan Sontag fue “una gran patriota americana”, según declaró el autor germano en la ciudad alemana de Luebeck. “Con mucho valor y sin dejarse amedrentar por nada, Susan Sontag criticó las irregularidades en su país y por eso fue atacada y ofendida”, dijo Grass.
“Su patriotismo se expresa de esa manera, como también en su oposición a la guerra de Irak, llevada a cabo con mentalidad de cruzado por la administración Bush. Esto se merece un gran respeto”, expresó. Al margen de su actividad política, mucha gente no tomó en cuenta que Susan Sontag era igualmente “una gran escritora”, indicó.
Por su parte, el escritor mexicano Carlos Fuentes recordó a la escritora estadounidense como una de las intelectuales más brillantes que había conocido y destacó su “valor cívico” frente a temas como la guerra.
Sontag era como una “heroína bíblica con una fuerza moral incomparable”, dijo Fuentes en declaraciones a la radio mexicana.
“Era deslumbrante su inteligencia, la rapidez mental”, manifestó el autor de Aura. “Sontag era una mujer que hacía lo que hacía en nombre de algo que nos concierne a todos, que era la cultura”, expresó.
Además, en un texto publicado en el diario Reforma, Fuentes consideró que “ese inmenso talento de Susan Sontag no se detenía en la razón, sino que comprendía al corazón”.
“Susan estuvo presente en Vietnam para denunciar el error de una guerra y en Sarajevo para atestiguar el horror de otra. Su batalla política final la dio contra el gobierno de George W. Bush y los peligros de una política externa producto de la ignorancia, la soberbia y el peligro de suprimir, en los propios Estados Unidos, las libertades públicas”, escribió Fuentes.
“Fue la primera y más fuerte voz de los intelectuales del norte contra la pandilla de la Casa Blanca y las teorías suicidas del unilateralismo y la guerra preventiva”, indicó.
Fuentes, que conoció a Sontag en 1963 en Nueva York, dijo que la vio por última vez en Montreal (Canadá) en marzo. “Recuperada de dos batallas contra el cáncer, me dijo sonriendo: “Como en el béisbol, la tercera es la vencida. Three strikes and you are out”, escribió Fuentes.
En Bosnia, entre tanto, el presidente de la asociación de escritores de Bosnia-Herzegovina y director del Teatro Nacional, Gradimir Gojer, dijo que la muerte de Sontag marca el fin de lo que puede llamarse “una reflexión vanguardista en el mundo”. “Lo que nos unía a ella fue su compromiso con la tragedia de Bosnia-Herzegovina durante la guerra de 1992 a 1995”, dijo.
La escritora hubiera merecido el Premio Nobel de la Paz, porque luchaba por los derechos humanos y la libertad, dijo, por su parte, Ibrahim Spahic, director del Centro Internacional de la Paz de Sarajevo.
Spahic organizó varias visitas de Sontag a la ciudad y se consideraba amigo de la autora. “Era una gran intelectual, muy diferente a otros intelectuales modernos de Estados Unidos, Europa y el mundo”.
Mientras la sitiada Sarajevo estaba siendo atacada por los serbios, Sontag viajó a la ciudad para ayudar a sus habitantes, pero sobre todo a los escritores y a los hombres de teatro, recordó Gojer.
Incluso dirigió la obra de Samuel Beckett Esperando a Godoy, con el fin de ayudar a los artistas a resistir en medio de la agresión. La ciudad le agradeció nombrándola Ciudadana de Honor.
El escritor Salman Rushdie, presidente del Club Pen de Estados Unidos, calificó a Sontag de “literata destacada y pensadora intrépida, que siempre luchó valientemente por la verdad” e insistía en que los escritores “están comprometidos a tomar posición sobre los temas importantes de la actualidad”.
Los medios británicos también recordaron a la escritora. El conservador Daily Telegraph señaló: “Su obra hacía posible la crítica inteligente a la cultura moderna y tiene por lo tanto efectos básicos sobre las futuras generaciones de autores, críticos y periodistas”.
El liberal de izquierdas The Guardian la calificó de “luchadora, cuyo arma era el bolígrafo”. The Times escribió: “Sontag encarnó para América el concepto francés de un intelectual público”. En un comentario de la BBC, se dijo: “Su legado es la libertad de opinión”.
La escritora canadiense Margaret Atwood fue citada por el Guardian con las siguientes palabras: “Era una mujer única y valiente. Incluso cuando uno no coincidía con ella, siempre te hacía reflexionar”.
Algo de su trayectoria
Susan Sontag recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras 2003, junto a la escritora feminista Fátima Mernissi, de Marruecos, por abordar “cuestiones esenciales” desde una perspectiva “complementaria en el diálogo de las culturas”.
Sus novelas, ensayos, artículos periodísticos, traducidos a más de 30 idiomas, y sus películas muestran a Sontag como una intelectual –una etiqueta con la que no quería identificarse– siempre pendiente del compromiso político.
Conocida como una de las pensadoras más lúcidas de su país, sus declaraciones y escritos periodísticos siempre estuvieron rodeados de polémica. Hizo bandera de la defensa a ultranza de los derechos humanos, y por contra, jamás eludió la denuncia de quienes, desde posiciones de izquierda, justificaban regímenes dictatoriales.
En 1999 protagonizó un agrio enfrentamiento con el escritor austriaco Peter Handke, a quien criticó por sus posiciones a favor de Serbia en la guerra de los Balcanes. Cuatro años después, en el 2003, durante la feria del libro de Bogotá, recriminó al premio Nobel Gabriel García Márquez su silencio sobre las condenas y ejecuciones de disidentes cubanos.
En Bosnia pidió la intervención internacional en los Balcanes, y visitó en varias ocasiones Sarajevo donde impartió clases de cine y desarrolló proyectos de enseñanza.
En 1963 publicó El benefactor, su primera novela, y después el ensayo Contra la interpretación, que los lectores estadounidenses devoraron en los agitados y rompedores años sesenta.
Años más tarde, Sontag se planteó la posibilidad de dirigir una película. Un productor sueco la reclamó en ese país para filmar Duelo de caníbales (1968) y Hermano Carl (1971), y en 1974 realizó una película en los altos del Golán, titulada Tierras prometidas, en una coproducción franco-polaca.
También participó en películas y documentales, a nombre propio, como los rodados por Andy Warhol bajo el título de Screen Test, No. 3 y 4, o en Zelig, de Woody Allen, con quien compartió su devoción y su mirada crítica hacia Nueva York.
Una crisis personal en 1972 dio como fruto el libro Bajo el signo de Saturno, en el que narra su identificación con el viejo continente. Su colega Gore Vidal afirmó en una ocasión que Sontag se convirtió “más que ningún otro estadounidense en el eslabón con la literatura europea actual”.
Muy vinculada a los intelectuales franceses, la escritora neoyorquina sintonizó con los trabajos del semiólogo Roland Barthes, cuya difusión impulsó en Estados Unidos. Y gracias a su amistad con Annie Leibovitz aparecieron varios de sus trabajos, ilustrados con trabajos de la fotógrafa, cuyo denominador común fue la denuncia de las injusticias. El más conocido de todos, publicado en 1977, fue el carismático Sobre la fotografía.
En los años setenta, la escritora recibió tratamiento contra un cáncer de mama, un mal que inspiró una de sus obras más emblemáticas, La enfermedad y sus metáforas. No ocultó sus enfermedades, pero nunca hizo público su orientación sexual. Tras su matrimonio, compartió su vida con diversas mujeres, la más conocida de las cuales fue Annie Leibovitz. La propia Sontag zanjó así las dudas de la prensa: “No hablo de mi vida sexual como no lo hago de mi vida religiosa”.
Nacida en Nueva York en 1933, la autora de novelas como El amante del volcán y En América, creció en Tucson (Arizona). A los 15 años ingresó en la Universidad de Berkeley y después se trasladó a la de Chicago, donde se licenció en filosofía.
Sontag se casó a los 17 años con el profesor de sociología Phillip Rieff, de cuya unión, que duró nueve años, nació el hoy también escritor David Rieff.
Fuente: Agencias.
|