• PANORAMA
• VIDA COTIDIANA
• ESPACIOS
• MOVIMIENTOS
• NO + VIOLENCIA
• MEMORIA
• PUNTO M
• CIBERTALLER
• Agenda
• Galería de   Maitena
• Resultado   Encuestas
PANORAMA/Política
07.01.2005
Google
www mujereshoy
Michelle Bachelet: ¿Crítica política o por ser mujer?
Canciller chilena pide más liderazgo de mujeres
Mujeres con Bachelet
La política se conjuga en femenino
Paraguay impulsa acceso de mujeres al poder
Haití: Mujeres se organizan para participar en las próximas elecciones
Alborch: La búsqueda de la ciudadanía plena
Las deudas pendientes del gobierno salvadoreño
Paraguay: Convenio para garantizar derechos de la mujer
Perú favorecería a una presidenta en el 2006
Dilma Roussef: De la guerrilla a la jefatura del gabinete de Lula
Gas en Bolivia: Esperanza a corto plazo para la redistribución de la riqueza
ARTÍCULO
Presidenciales en Chile: Soplan vientos de mujer
Michelle Bachelet (Foto: Bacheletpresidente (sic).
 
Si las elecciones presidenciales se hubieran realizado en diciembre de 2004, la ex Ministra de Defensa Michelle Bachelet habría obtenido el 51 por ciento de las preferencias por sobre el 26,2 de Joaquín Lavín, candidato de la coalición de derecha. Una encuesta anterior lo confirma: Bachelet podría ser la próxima presidenta de Chile.

(Mujereshoy) La encuesta de la Fundación Chile 21 fue realizada durante el fin de semana del 11 y 12 de diciembre. El estudio dio a conocer la evaluación de la gente acerca del período presidencial de Ricardo Lagos, consulta que incluyó los cinco años de gobierno.

Sobre la gestión de Lagos, el 49 por ciento de las personas encuestadas estima que los casi cinco años de gestión han sido mejores de lo que se esperaba, considerando las expectativas al inicio de su gestión en 2000, lo que sumado al 33,7 por ciento que considera que ha sido un gobierno igual de bueno al que se esperaba, entrega una evaluación positiva mayor al 80 por ciento.

Por otra parte, a las personas encuestadas se les dio el nombre de varios personajes políticos y se les pidió que calificaran el año 2004 para ellos. En esta lista, Michelle Bachelet aparece liderando nuevamente como la persona política cuyo año fue muy bueno, con el 92,5 por ciento.

En cambio, la gente cree que para el candidato de la alianza de derecha Joaquín Lavín no fue un buen año. Sólo el 27 por ciento apoya la tesis de que le fue bien al ex alcalde de Santiago durante los últimos doce meses.

La encuesta de Chile 21 fue realizada a una muestra de 600 personas a través de vía telefónica. Asimismo, se aplicó en diez ciudades: Santiago, Iquique, Antofagasta, La Serena, Coquimbo, Viña del Mar, Valparaíso, Concepción, Talcahuano y Temuco. El margen de error estimado es del 3,5 por ciento y cuenta con un nivel de confianza del 95 por ciento.

La política se conjuga en femenino

Un par de días antes de que las ministras chilenas Soledad Alvear y Michelle Bachelet dejaran el gabinete –unas semanas antes de las elecciones municipales de octubre de 2004–, otra encuesta nacional a mujeres reiteró lo que otras anteriores, con muestras de ambos sexos, habían señalado, es decir, que Michelle y Soledad son las más serias competidoras de Joaquín Lavín en la carrera presidencial.

La encuesta nacional realizada a mujeres mayores de 18 años inscritas en los registros electorales fue realizada por la organización no gubernamental de mujeres La Morada, con la colaboración metodológica de la Universidad de Chile.

Simulando el voto privado en urna, las encuestadas favorecieron, en una de las alternativas, a Bachelet (43,9 por ciento) por sobre Lavín (35,1 por ciento) y, en la otra alternativa, la simulación del voto produjo lo que se llama un empate técnico entre Lavín (37 por ciento) y Alvear (35,3 por ciento). En ambos casos, la votación que obtiene otra de las candidatas posibles mencionadas, Gladys Marín (4,5 por ciento y 6 por ciento en una u otra alternativa), implica que la suma de las candidatas mujeres supera al candidato Lavín.

Clarisa Hardy, directora ejecutiva de la Fundación Chile 21, señala en un artículo publicado por el diario virtual El Mostrador que “La divulgación pública de estos resultados es todo lo que se ha sabido de la encuesta, omitiéndose mucha otra valiosa información para entender qué está ocurriendo con el universo de las mujeres en el país y el efecto que ello puede tener en la política. Datos que, por lo demás, hacen comprensible el fenómeno que encarnan ambas ex ministras al irrumpir en el escenario político”.

Hardy indica que en el ámbito de las opiniones y percepciones sobre la política, las mujeres revelan un comportamiento similar a la población en general. Es decir, que no aparecen diferencias con las opiniones y percepciones que expresan los hombres en el terreno político, según se desprende de otras encuestas políticas que se han dado a conocer en los últimos años.

Al igual que los varones, en las mujeres el partido, alianza o coalición política con que más se identifican es el “ninguno”. Al igual que sus congéneres, una importante mayoría manifiesta desinterés por la política. Asimismo, de manera similar a cómo opinan los hombres, las mujeres evalúan negativamente a los partidos políticos y al parlamento.

Pero las similitudes llegan hasta allí –agrega Clarisa Hardy– pues aparecen entonces las especificidades de género en estas materias: en la encuesta se aprecia que su lejanía es con la política tradicional, pues en casi todas las respuestas de la encuesta las mujeres tienen opinión e información sobre política, si bien sus intereses están en ámbitos que la política tradicional no aborda, entendida ésta como la que se ejerce desde los partidos y desde el parlamento, instituciones que, a su vez, las mismas encuestadas evalúan críticamente, pues se sienten poco representadas en ellas, siendo espacios en donde la desigualdad de género es más marcada que cualquier otro espacio.

Y esta segregación de género de la política –expresa Clarisa Hardy– es atribuida, en primer término, a los hombres (la política está hecha para los hombres y los hombres no dan espacios, según el 56,7 por ciento de las encuestadas) y, en segundo lugar, a que la familia es muy absorbente, de lo que se desprende que sigue primando la visión tradicional de que la familia es una materia de responsabilidad femenina.

En definitiva, indica la directora ejecutiva de Chile 21, el examen de la encuesta revela que, no obstante el manifiesto desinterés que las mujeres expresan por la política, ellas poseen información política y tienen, al respecto, opiniones, si bien no tradicionales, por lo mismo, sus opciones electorales son también no tradicionales.

Caen los mitos

De todos los aspectos políticos a ser destacados, Hardy destaca que los resultados del estudio derriban algunos de los mitos prevalecientes sobre la relación de la mujer con la política.

En primer término, el de que las mujeres no votan por candidatas de su mismo sexo. La mayor parte de las encuestadas manifiesta preferencias por candidatas mujeres y la suma de estas preferencias (Bachelet-Marín, por una parte, y Alvear-Marín, por otra) supera las que obtiene el candidato hombre, Lavín.

El segundo mito que aparece cuestionado es que las mujeres se identifican más con las opciones de derecha que de izquierda. En este estudio, de las 1.200 mujeres entrevistadas y descontando al grupo mayoritario que no tiene identificación política con alguna corriente de opinión, el 17,8 por ciento manifiesta sentirse identificada con la derecha y la centro derecha, mientras que el 26.1 por ciento lo hace con la izquierda y centro izquierda.

Asimismo, el 5,7 por ciento sostiene sentirse más interpretada por la izquierda no concertacionista, el 15,9 por ciento por la Alianza por Chile y el 25,9 por ciento por la Concertación.

Finalmente, dice la directora ejecutiva de Chile21, también aparece en cuestión un tercer mito, aquél que sostiene que las mujeres son predominantemente conservadoras. Un conjunto de preguntas relativas a temas valóricos, tales como el uso de anticonceptivos, la anticoncepción de emergencia, las relaciones homosexuales, las relaciones prematrimoniales y la maternidad fuera del matrimonio obtienen un respaldo que va desde el 67,9 por ciento al 89,8 por ciento, con el antecedente de que entre las encuestadas más de la mitad declara, no sólo ser católica, sino practicar su religión al menos una vez al mes.

Por, otra parte, la encuesta revela que el trabajo es percibido como mecanismo de desarrollo personal y de autonomía y las mujeres reivindican el derecho a ejercerlo en igualdad de condiciones que los varones. Afirmación que las mujeres formulan con fuerza, pues aprecian que el acceso al trabajo es más difícil que para los varones y, por otra parte, que ganan menos que ellos en sus respectivos trabajos (el 70 por ciento de las entrevistadas que declara trabajar reconoce ganar menos que sus parejas).

De modo que, al igual que la política que las segrega, el mundo laboral las discrimina, indica Clarisa Hardy.. Y en la vida cotidiana, como también afirman, las mujeres están en desventaja respecto de los hombres. Esa es, en síntesis, la percepción que las mujeres tienen de su condición en la actualidad.

Todas estas desigualdades que las mujeres enfrentan y que ellas consideran una gran injusticia, en opinión mayoritaria de las entrevistadas no podrán resolverse sin el concurso activo de las mismas mujeres y de sus propios esfuerzos, afirmación que lleva a pensar, lejos de lo que tradicionalmente se supone, que no hay una demanda paternalista de solución a sus necesidades y proyectos. Cualquier liderazgo que quiera construirse sobre esas bases no contará con una importante adhesión de las mujeres.

Sin duda, todavía es necesario profundizar más acerca del comportamiento previsible de las mujeres en la esfera política y llegar a mayores detalles respecto de la heterogeneidad de respuestas posibles atendiendo a su pertenencia según grupos de edad, nivel socioeconómico y de escolaridad, así como según las actividades que desempeñan y su localización urbana o rural.

Sin embargo, termina diciendo la directora ejecutiva de Chile 21, lo que parece ser una tendencia reconocible es que, con los avances de estos años, las mujeres han cambiado y, junto con los cambios, crece una mayor conciencia como sujetos de derechos. Es en esa perspectiva que podemos entender, entonces, la creciente adhesión de las mujeres a liderazgos femeninos y cómo ello puede redefinir los roles tradicionales de la política contribuyendo, de esa manera, a mejorar sus prácticas y acercarla a la ciudadanía, otorgándole la legitimidad que progresivamente ha ido perdiendo estos años.



Fuente: Fundación Chile 21.

El portal de las mujeres latinoamericanas
Quiénes somos | Sobre este portal | Contacto
Todos los derechos reservados © Isis Internacional 2003

Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003