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Soraida Abed Hussein, en su casa en Ramala (Foto del documental "Soraida, une femme de Palestine"). |
De Bogotá a Ramala, en Cisjordania, el camino no ha sido fácil, pero Soraida Hussein, hija de madre y padre palestinos exiliados en Colombia, lo recorrió con una valentía y un idealismo que la llevaron a fundar el primer centro de ayuda legal para mujeres palestinas. Soraida no sólo es conocida en Cisjordania: un documental canadiense muestra su vida.
(Mujereshoy) Soraida Abed Hussein vive en Ramala. Nació el 30 de diciembre de 1962 en Colombia, de madre y padre palestinos originarios de Kobar, un pequeño pueblo agrícola ubicado en Ramala. Tras la muerte de su padre y con 16 años de edad, Soraida volvió a Palestina con su madre y sus nueve hermanas y hermanos.
Mientras su madre luchaba por obtener los papeles de residencia –lo que le tomó 11 años– , Soraida hacía sus estudios secundarios, tras los cuales tomó un curso de secretariado. Para ayudar económicamente a su familia, durante algunos años realizó tres trabajos al mismo tiempo.
En 1995 partió a Warwick, Inglaterra, donde durante un año estudió para obtener un diploma en derecho y desarrollo internacional. Desde entonces, Soraida trabaja en Cisjordania, en el Centro de Ayuda y Consejería Legales para Mujeres (WCLAC, por su sigla en inglés).
La libertad propia
WLAC es una organización independiente que pretende contribuir al establecimiento de una sociedad democrática basada en la justicia social y la equidad de género.
Desde su surgimiento en 1991, el Centro ha estado trabajando, conjuntamente con otras organizaciones de derechos humanos y de mujeres, para dar forma a un marco legal feminista y de derechos humanos.
Se trata de un desafío considerable, dada la ocupación de Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén por parte de Israel.
Como bien lo saben las mujeres palestinas, el conflicto armado es dominado por hombres e ideologías militares que vulneran los derechos de las mujeres. Aunque la acción militar suele ser experimentada en público, los efectos de la violencia también están presentes en la esfera privada.
El WCLAC ha observado una incremento de la tensión y una menor comunicación entre miembros de las familias debido al estrés y la depresión vividos durante la crisis. Éste es particularmente el caso entre hombres que se sienten impotentes porque no son capaces de proteger sus hogares, a sus familias y comunidades contra la ocupación.
Ello ha tenido como resultado un incremento en los casos de incesto, violencia familiar y violencia basada en género. Las mujeres tienen menos probabilidades de descargar sus frustraciones en otros miembros de la familia pues tienden a recurrir con mayor frecuencia a las redes de apoyo social.
Ante esta situación Soraida reflexiona: “Un día, los bloqueos geográficos provocados por la ocupación israelí desaparecerán gracias a la revolución o a los acuerdos firmados por nuestros líderes, pero ¿quién va a quitar los obstáculos internos que también nos impiden ser libres?”.
Con un impecable acento colombiano, Soraida, de 42 años, casada y madre de dos hijos, describe el sufrimiento silencioso de miles de mujeres palestinas “prisioneras de Israel, pero prisioneras también de sus maridos, padres o hermanos”.
“La libertad empieza en el corazón y no con un pedazo de tierra liberada. Queremos vivir libres en una tierra libre y para ello tenemos que aprender a preservar nuestros derechos humanos, incluso bajo un régimen de ocupación”, explica.
El centro fundado por Soraida, que cuenta con ayuda de grupos europeos, estadounidenses y canadienses, intenta desde hace años explicar a las mujeres que en las arcaicas leyes palestinas existen derechos que las protegen, aunque no sean muchos.
Matrimonios de menores de edad, violencia sexual o malos tratos por parte de otros hombres de la familia son situaciones corrientes que se suman a una total ignorancia de su situación legal en caso de divorcio o al recibir una herencia.
“Pero en una sociedad como la palestina, convencerlas para denunciar estos abusos no es fácil, como tampoco lo ha sido lograr el respeto de los sectores más estrictos de este pueblo, que nos acusaron de ser malas musulmanas o prooccidentales”, recuerda.
Durante la primera Intifada, en los años ochenta, Soraida ya participaba activamente en los llamados Comités Populares del Pueblo, que se ocupaban de la educación, salud y de brindar ayuda a las familias cuyos hijos eran presos o morían.
Por sus actividades, Soraida ha sido “advertida” en varias ocasiones por el ejército israelí, y ha pasado varios días detenida aunque nunca se le ha acusada de nada formalmente.
“Mi marido dice que no tiene una esposa sino una compañera y yo le digo que lo que él quería era una sirvienta. A mí sólo me gustaría envejecer a su lado y seguir teniendo cosas que contarle”, describe.
Signos esperanzadores
Para Soraida, signos esperanzadores se van abriendo paso en los territorios palestinos: en diciembre, hubo mujeres elegidas en los comicios municipales y dentro de poco tiempo, una nueva generación de dirigentes en los que se incluirán varias mujeres, deberá llegar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Pero, según ella, la Autoridad Palestina sigue careciendo de “liderazgo revolucionario”, ya que “se preocupa más de los acuerdos políticos que de los sociales”.
En este contexto, las últimas elecciones presidenciales del domingo no despertaron ningún entusiasmo en esta militante que ni siquiera votó.
“Fue un juego internacional en el que todos participamos. Los palestinos han utilizado a Mahmud Abas para que negocie con Israel y tal vez en las próximas elecciones, las cosas sean diferentes”, confía.
Según Soraida, fue Colombia la que “le abrió los ojos” y le enseñó a “pensar con espíritu crítico”. “Mi padre un día nos dijo: “Tenemos una causa y volvemos a Palestina’. El siempre recordaba que estaba dispuesto a repartir la tierra con los israelíes pero que ellos querían quedársela toda”, recuerda.
Pese a vivir en su ciudad y entre los suyos y haberse integrado perfectamente en Ramala a su vuelta de Colombia, esta bogotana de corazón asegura que no puede evitar sentirse una refugiada por la sensación “de estar continuamente escapando e intentando encontrar un lugar”.
“El problema de nuestros refugiados de verdad es crucial. Ellos son nuestra otra mitad, nuestra raíz y nuestra verdad. A Mahmud Abas le recordaremos que no se puede intentar construir un Estado con la mitad de la gente fuera”, concluye.
El documental
La cineasta canadiense Tahani Rahed, de origen egipcio, se interesó tanto por la vida de Soraida Hussein que hizo un documental: Soraida, una mujer de Palestina, el que fue presentado el 2004 en Québec, en Canadá.
En la promoción del documental se señala: “Alrededor de Soraida vemos mujeres, hombres y niños que se parecen a nuestros vecinos, a nuestros padres, a nuestros hijos. No todas las mujeres portan el velo, los hombres no tienen un discurso vacuo, los jóvenes no llevan bombas en la cintura y, como en todo el mundo, las niñas juegan con muñecas. En Ramala, la vida continúa a pesar del toque de queda y los puestos de vigilancia”.
“Soraida –agrega la publicidad– interpela nuestros profundos valores. Ella nos obliga a hacernos las verdaderas preguntas. Aquellas, por ejemplo, que nos llevan al centro de la experiencia humana: ¿Cómo mantener su humanidad en medio de la opresión? ¿Cómo no convertirse en odio y cólera si se está cautiva de la dupla infernal verdugo-victimario? ¿Cómo una persona puede negarse a que el destino colectivo determine su conciencia y siga siendo solidaria? ¿Cómo resistir a este ambiente de la “cultura de la muerte” sin negar la dolorosa problemática que provocan los atentados suicidas? Este documental nos hace un cuestionamiento fundamental que nos obliga a ampliar nuestros horizontes, ejercicio esencial en el mundo de hoy”.
Más información:
Soraida Abed Hussein
Women’s Centre for Legal Aid and Counselling (WCLAC)
Al Dahya Intersection
Al Hirbawi Building, Third Floor
P.O. Box 54262, Jerusalem 91516 via Israel
Tel: +972 (2) 234 7438
Fax: +972 (2) 234 2172
Correo-e: soraida@wclac.org
Internet: http://www.wclac.org
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