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Françoise Girard (Foto: Nominimo.com.br). |
Françoise Girard, de la Coalición Internacional por la Salud de las Mujeres, lanzó el 10 de enero, en Brasil, un estudio que examina con rayos X las políticas nacionales e internacionales de Estados Unidos sobre sexualidad, denunciando una nueva guerra de Bush contra las conquistas de las mujeres. Artículo y entrevista de Tania Menai, de la página web No Mínimo, de Brasil.
(Mujereshoy) La canadiense Françoise Girard es una pesadilla para cualquier ministro conservador. Abogada de derechos humanos, radicada desde hace una década en Manhattan, Nueva York, trabaja desde hace seis años en la Coalición Internacional por la Salud de las Mujeres. Este organismo promueve discusiones sobre la sexualidad femenina, el aborto, la planificación familiar y la salud sexual en la adolescencia, entre otros temas.
Françoise lideró durante ocho meses una investigación que dio como resultado un documento que puede poner los pelos de punta a puritanos y a republicanos. Titulado Implicaciones globales de las políticas nacionales e internacionales de Estados Unidos sobre la sexualidad (ver link externo), el documento, lanzado en junio en Puerto Rico, acaba de ser traducido al portugués y dado a la publicidad en Brasil el pasado 10 de enero, en Río de Janeiro.
Françoise, quien estuvo presente en el evento, estuvo toda la semana pasada en Río de Janeiro reuniéndose con profesionales del área. Casada y sin hijos, considera que la sexualidad femenina y la reproducción humana son las cuestiones más difíciles de abordar en el escenario de la política internacional.
“Este asunto es siempre marginalizado o tratado como lujo”, dijo a la periodista de No Mínimo en su casa, en Nueva York. “Tratar con cuidado la manera cómo vivimos, cómo nos reproducimos, cómo planificamos nuestras familias o cómo evitamos la violencia contra las mujeres debería ser un asunto prioritario en cualquier agenda política. Eso no es un lujo.”
No Mínimo: ¿Qué fue lo que la indujo a elaborar este documento?
Françoise Girard: En el campo de la salud reproductiva no ha habido mucha comprensión sobre lo que acontece en el trasfondo de las cuestiones que enfrentamos diariamente. Por ejemplo, muchas personas han trabajado para lograr que el aborto sea seguro y legal. Y muchas de ellas creen que, mientras menos toquemos el asunto, menos incomodamos a la derecha, al ala conservadora que se opone al aborto. Otras personas dicen que el asunto en boga es el matrimonio homosexual. Y repiten que, mientras más se hable de eso, peor. Yo no estoy de acuerdo. Son cuestiones que necesitan ser debatidas. Tanto la derecha estadounidense como la iglesia católica están interesadas, a nivel internacional, en todos los aspectos de la sexualidad. Quieren controlar y vigilar esta área y hacer que las personas vuelvan a un camino que probablemente nunca existió, donde las únicas relaciones sexuales que supuestamente existían sucedían dentro de matrimonios heterosexuales. Ellos luchan contra todo lo que se aparte de eso.
No Mínimo: ¿Por qué hay tanta oposición al aborto?
Françoise Girard: Los conservadores asocian el aborto a un sexo libre, al sexo que puede ocurrir fuera del matrimonio y resulta en embarazos indeseados. Por otro lado, a ellos tampoco les gusta la planificación familiar. Se oponen a todas las formas de anticoncepción modernas, simplemente porque eso abre la posibilidad de tener sexo por placer y no para la reproducción. Obviamente, los conservadores también están contra el matrimonio entre homosexuales. También se oponen a cualquier tipo de investigación sobre sexualidad, especialmente sobre diversidad sexual.
No Mínimo: ¿Cómo los gobiernos son capaces de ocuparse de cuestiones que forman parte de la vida íntima de las personas?
Françoise Girard: Al examinar estos asuntos en el escenario de la política estadounidense, vemos que un mismo grupo de personas y organizaciones está detrás de estas iniciativas. La batalla de los conservadores contra el aborto en Estados Unidos está conectada a todas las otras batallas, la de la anticoncepción, la de los servicios de salud sexual para adolescentes y la del matrimonio entre homosexuales. El asunto de la sexualidad es vital en los proyectos de los conservadores de derecha. No es un asunto cualquiera.
No Mínimo: ¿Esto empeoró después que Bush llegó al gobierno?
Françoise Girard: No es sólo Bush. Esto sucede desde hace siglos, pero es cierto que en Estados Unidos hay un movimiento creciente sobre el asunto desde la Era Reagan, cuando se pusieron en práctica reglas como la abstinencia sexual antes del matrimonio. Desde que Bush tomó el poder, tenemos un presidente bastante próximo a la derecha, además de las dos cámaras del Congreso controladas por los republicanos. Ya no hay muchos obstáculos en el camino de los republicanos para que implementen esa agenda. Y una vez que ellos se apoderen aún más del Senado y puedan elegir a más jueces republicanos, la situación será peor.
No Mínimo: ¿Su documento llegó a las manos del gobierno de Estados Unidos?
Françoise Girard: Llegó. Durante el lanzamiento, en Puerto Rico (en junio de 2004) había una delegación estadounidense que tomó una copia.
No Mínimo: En Brasil, la Secretaría Especial de la Mujer acaba de proponer una revisión de la ley que prohíbe el aborto. ¿Usted cree que el gobierno Bush tiene influencia sobre el gobierno brasileño para lograr un retroceso en la legislación?
Françoise Girard: Yo no diría que el gobierno Bush es tan poderoso como para incidir en todo lo que sucede en el mundo. Pero es claro que las fuerzas de la derecha, que trabajan codo con codo con el gobierno Bush y con sus aliados en el Congreso, también están presentes en otros países. La jerarquía de la iglesia católica, por ejemplo, bastante próxima a la Casa Blanca, es muy activa en Brasil. Algunos de los grupos de derecha más activos en Estados Unidos, como el Comité del Derecho a la Vida, un grupo antiaborto, se han hecho cada vez más presentes en los últimos diez años en América Latina. Antes teníamos sólo a la iglesia católica lidiando con estos temas, ahora tenemos a grupos evangélicos. Son cuestiones que ellos llaman asuntos “familiares”. E incluso se autodenominan “pro-familia”. Muchos de esos grupos son financiados por Estados Unidos. Entonces, evidentemente, hay una conexión.
No Mínimo: En Río de Janeiro, algunas escuelas han adoptado la enseñanza del “creacionismo” [teoría basada en la religión que se opone a la teoría de la evolución respecto al origen de la humanidad y al resto de las especies] y orientan al alumnado a negar la teoría de la evolución y a creer que la mujer fue hecha de la costilla de Adán. ¿Hay casos similares en Estados Unidos?
Françoise Girard: No he investigado el creacionismo a fondo, pero esta iniciativa indica claramente la influencia de los protestantes evangélicos que creen que la Biblia contiene una verdad literal. Es el mismo grupo que dice que la homosexualidad es pecado, porque en cierto versículo del Viejo Testamento está escrito que un hombre no debe acostarse con otro hombre. Y olvida que ese mismo texto bíblico menciona que se debe tener esclavos y cosas de ese tipo.
No Mínimo: Brasil ha tenido bastante éxito en el área de los medicamentos genéricos contra VIH y SIDA. ¿Usted cree que el gobierno Bush puede ver una amenaza en este mercado?
Françoise Girard: Por supuesto. En los capítulos de nuestro estudio sobre VIH/Sida se aborda este asunto. Hace dos años, el gobierno Bush aprobó una ley en el Congreso que trata sobre esta cuestión en los países en desarrollo. Se llama “Plan de emergencia de la presidencia para VIH/Sida”. La intención es gastar 15 mil millones de dólares en cinco años en países de América Latina y de África. Y Brasil no está incluido. Es posible notar cual es la filosofía de este proyecto: por un lado, tendríamos que obligar a países en desarrollo a predicar sólo la abstinencia sexual. Por otro lado, los medicamentos utilizados serían fabricados sólo por la industria farmacéutica de marca. Esa filosofía moralista combina un aspecto pro-corporativo, que desestimula a los países a comprar genéricos y a promover la abstinencia sexual hasta el matrimonio. Estados Unidos fue el país que luchó contra Brasil en el tema de los genéricos para el VIH hasta hace tres años atrás. Ya no lo hace, pero la filosofía pro-corporativista está aún muy viva. Por ejemplo, la persona nominada por el gobierno Bush para encabezar los esfuerzos contra el VIH/Sida en el mundo es un oficial ejecutivo de un laboratorio, uno de los grandes de la industria farmacéutica. Este asunto merece especial atención y pienso que Brasil no debe confiar en el gobierno estadounidense en cuestiones como éstas.
No Mínimo: Canadá aprobó el matrimonio gay. Como canadiense, ¿usted cree que su país es lo suficientemente independiente de Estados Unidos para hacer lo que quiera? Otros países que son financieramente dependientes de EEUU ¿podrían tener la misma “libertad”?
Françoise Girard: Creo que Canadá es bastante independiente de Estados Unidos. Tenemos el orgullo de serlo. La atmósfera social en Canadá es bastante diferente. Por ejemplo, la cuestión del aborto ni siquiera es una polémica. El aborto no es regulado, pero tampoco es penalizado. Canadá es libre de hacer lo que quiera y responder a las demandas sociales de su pueblo sin ninguna influencia. Pero eso tampoco es fácil. El país estuvo bajo gran presión para que se uniera a la coalición que invadió Irak y, al final, no lo hizo. Fue una decisión difícil porque Canadá forma parte de la OTAN, es un aliado de Estados Unidos. Existen muchos lazos culturales entre los dos países. Pero Estados Unidos ha usado el apoyo de naciones no tan independientes para poner en práctica la agenda de la sexualidad. Pienso que aún podemos tener más novedades en esa área.
No Mínimo: Últimamente, los países occidentales han prestado bastante atención a la cuestión de la mujer en la religión islámica. Sin embargo, las demás religiones también tienen reglas que dejan a la mujer en posición de subordinación. ¿Hasta qué punto la religión nos mantiene en el pasado?
Françoise Girard: Hay un componente patriarcal en casi todas las religiones. No las conozco todas, pero la mayoría de las principales tienen esa característica. Por ejemplo, el ala conservadora estadounidense quiere ver a las mujeres como madres y esposas, dependientes económicamente del marido. El gobierno Bush está promoviendo esa idea. La intención es que las mujeres no recurran al seguro de desempleo. Es una forma del gobierno de decir a las mujeres: “Cásense y dejen que sus maridos las mantenga, a ustedes y a sus hijos. Así, nosotros nos libramos de esa responsabilidad”. Esta visión viene del catolicismo, de los protestantes evangélicos y de otras religiones. En Estados Unidos, se ha hablado mucho sobre las mujeres islámicas, pero no hemos prestado la debida atención al fundamentalismo dentro de nuestro propio país. También hemos prestado poca atención a lo que está detrás de todas esas campañas. Es un fundamentalismo que nos perjudicará a todos nosotros, mujeres, hombres y niños. Tenemos que dejar de analizar el lado exótico de las otras culturas y centrarnos también en la nuestra.
No Mínimo: ¿Hay buenos ejemplos por el mundo?
Françoise Girard: Tenemos buenos ejemplos en Turquía. Recientemente, el parlamento turco adoptó la reforma de un código que va a permitir a varios grupos feministas cambiar el escenario de leyes referidas a la familia y a la violencia contra las mujeres en ese país. Esos grupos estaban un poco descorazonados cuando los radicales islámicos asumieron el poder hace unos tres años, pero decidieron continuar luchando, porque Turquía está pronta a unirse al Mercado Común Europeo. Su lucha fue un gran éxito.
No Mínimo: ¿Eso incluye la polémica cuestión del estupro?
Françoise Girard: Sí. El estupro, que antes era tratado como un ataque a la honra de la familia y del marido en vez de una violencia física contra la mujer, ya es considerado un crimen contra la mujer. Otra ley positiva es la que considera que el hombre y la mujer ocupan la misma posición en la familia, con los mismos derechos y deberes. En la práctica, en el tribunal, en la custodia de los hijos, eso marcará una gran diferencia. Esos cambios fueron hechos con gran esfuerzo por musulmanas turcas e indican que, incluso en países conservadores, hay espacio para los cambios. El primer paso es comprender lo que está sucediendo. Y eso no está pasando hoy en Estados Unidos.
Fuente: No Mínimo, Brasil. Traducción y edición de Mujereshoy (Revisión de la traducción: Sylvia Hernández).
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