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Cada vez más, los padres se hacen cargo del cuidado cotidiano de su prole (Foto: Cortege.com). |
La imagen de la dueña de casa mantenida por su esposo pertenece ya al pasado. Ya sea a causa de un divorcio, por su carrera profesional o la pérdida de empleo del marido, en Estados Unidos son cada vez más las mujeres que mantienen económicamente a su familia. Una tendencia que no ha dejado atrás a las latinas.
(Mujereshoy) En Estados Unidos, el porcentaje de familias en las que la mujer gana más dinero que el hombre se ha incrementado drásticamente. Hoy, una de cada tres mujeres está mejor pagada que su marido, según un artículo publicado en Univision.com.
Esta tendencia es más común entre las ejecutivas: de acuerdo con un estudio de la firma Catalyst realizado entre las mujeres que han completado estudios universitarios (sobre todo, un postgrado), el 55 por ciento afirma ser el principal sostén económico de la familia. Datos del Censo indican que en 1999 las mujeres madres generaban el 38,2 por ciento del ingreso familiar en Estados Unidos.
La figura de la “esposa cabeza de familia” también ha llegado a la comunidad latina, promovida por el creciente número de empresarias y por el aumento de profesionales y ejecutivas originarias de América Latina en altos cargos.
Según la Administración de la Pequeña Empresa, Small Business Administration, los negocios de mujeres de habla hispana fueron los que mayor crecimiento registraron en el 2004. La revista Hispanic Business ha llegado a publicar una lista de las ejecutivas latinas más influyentes muchas de las cuales están también incluidas en el listado de Fortune 500.
En ocasiones, que la mujer sea la cabeza de familia es una decisión voluntaria que toma la pareja cuando nace el primer hijo:
“Cuando me quedé embarazada tuvimos que tomar una decisión: que mi marido avanzara en su carrera o yo en la mía. Decidimos que fuera yo, ya que gano mucho más que él... Mi marido está ahora considerando reducir su jornada a tiempo parcial para no tener que llevar al bebé a una guardería. Aunque la decisión se ha tomado por causas financieras, creo que demuestra lo seguro que está de su masculinidad”, cuenta una participante en un “chat” de univision.com sobre el tema.
Este es también el caso de Solange, una editora argentina: “Tomamos la decisión incluso antes de quedarme embarazada. El que ganara más de los dos mantendría la casa y el otro renunciaría para quedarse con el niño”. Recordemos que En Estados Unidos, el servicio doméstico es escaso (por razones culturales, religiosas y económicas) y, por lo general, niñas y niños son enviados a una guardería mientras la madre y el padre trabajan.
Otras veces es el resultado inevitable de problemas laborales: “La decisión fue forzadísima. Le despidieron por recortes de plantilla y se tuvo que unir a mi visado sin poder trabajar. Yo estaba embarazada cuando esto sucedió y aunque me pareció que era una desgracia, fue para bien, porque mi marido crió a nuestro hijo hasta el año y medio”, cuenta Mónica, una española casada con un venezolano.
Todavía un tema problemático
Pero a pesar de lo extendido que está, sigue existiendo un fuerte rechazo a este nuevo empoderamiento femenino, que en la comunidad latina es todavía mayor.
“Gran parte de los problemas son resultado de que aunque el rol de la mujer ha evolucionado, las ideas tradicionales sobre lo que debe ser este rol no han cambiado. Generalmente los hombres que tienen problemas con que sus mujeres trabajen y sean la cabeza de familia han sido socializados para aceptar los roles de géneros tradicionales”, afirma un estudio sociológico sobre el empleo femenino de Anita Lichman.
Estos patrones de socialización masculina son todavía más marcados en el caso de la población de habla hispana. La imagen del hombre proveedor y cabeza de familia es uno de los pilares de la cultura latina, pero incluso aquí están cambiando las cosas:
“Si le cuesta a mi marido, no se nota. Es un hombre muy seguro de sí mismo... La única frustración que me ha confesado en ocasiones es no poder darme la libertad de dejar mi trabajo y criar yo misma a mi hijo”, indica Mónica.
Los terapeutas familiares recomiendan, para evitar roces en el matrimonio, valorar el “trabajo no pagado” del hogar y tener claro que el hecho de que la mujer o el hombre mantenga a la familia, no supone que tenga más poder de decisión.
“Creo que es importante valorar el trabajo de quien se queda en casa. Sé que quedarse con el bebé en casa es un trabajo duro y agotador. Además, como mi marido es mejor administrando las finanzas, mi intención es que sea él quien se ocupe de la economía familiar”, agrega Mónica.
Fuente: Univision.com
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