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(Mujereshoy) En el día de San Valentín, los minoristas de diamantes promocionarán su producto como símbolo máximo de amor y devoción, pero hay pocas garantías de que sus diamantes no sean producto de la guerra y violaciones de derechos humanos.
Un estudio realizado entre minoristas y distribuidores de diamantes en Australia y en seis países europeos concluyó que menos de una de cada cinco empresas puede explicar de forma satisfactoria su política para impedir el comercio de diamantes procedentes de zonas en conflicto.
Alessandra Masci, de Amnistía Internacional, dijo que “El comercio de diamantes procedentes de zonas en conflicto de países como Angola, la República Democrática del Congo, Liberia y Sierra Leona ya causó la destrucción de naciones y se cobró millones de vidas. Sin embargo, la respuesta de algunas empresas fue: ‘a nosotros no nos concierne, hay cosas más importantes en la vida’”.
Este estudio pone de manifiesto la urgente necesidad de una mayor supervisión gubernamental del sistema autorregulatorio del sector del diamante. En particular, los gobiernos deben llevar a cabo auditorías e inspecciones rigurosas de las empresas de diamantes.
Los consumidores también pueden presionar a los minoristas para que cumplan los compromisos de combatir el comercio de diamantes de zonas en conflicto.
El día de San Valentín, cuando compren diamantes (no es nuestro caso!), los consumidores deben pedir garantías por escrito que demuestren que los diamantes no proceden de zonas en conflicto.
Fuente: Amnistía Internacional.
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