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(Mujereshoy) La gravedad del tráfico de niños y niñas en Bolivia preocupa a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Según el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, la Convención en relación al tema ya cuenta con la adhesión de 192 Estados, pero en Bolivia aún hay 18 agencias internacionales de adopción sin ningún tipo de control legal. Otra preocupación es el tráfico de menores para fines de explotación económica.
Un documento de la ONU afirma que en Bolivia continúan las adopciones ilegales, la explotación económica y sexual de menores, la discriminación de facto hacia la población infantil de las poblaciones indígenas, discapacitados y de zonas rurales, y la persistencia de la violencia policial contra los menores.
El propio gobierno, en la persona de la viceministra de Juventud, Niñez y Tercera Edad, Elisabeth Patiño, reconoció a la prensa del país que la falta de normas y un adecuado control policial alienta en Bolivia el tráfico de menores por parte de “mafias bien organizadas”. Sólo en La Paz y en la ciudad de El Alto desaparecieron en 2004 alrededor de 300 niños o niñas.
Hace dos años fue descubierta una “casa de engorde”, donde bebés de pocos meses de vida nacidos en hogares pobres eran alimentados para su posterior adopción ilegal. Esas organizaciones compran niños por unos pocos pesos a sus progenitores y los venden en dólares, evitando los trámites que se requieren para una adopción legal.
Entre el 2002 y 2003, unos 313 niños fueron adoptados por familias extranjeras legalmente, pero Patiño estima que las adopciones ilegales son mucho mayores.
Un ejemplo publicado en la prensa boliviana cuenta el caso de una joven que vendió a su hija de dos meses por poco más de dos dólares. El bebé pasó a manos de la “mafia” de tráfico de menores, que extiende certificados de nacimiento falsos y contacta a agencias ilegales de adopción internacional.
Se estima que esta actividad ilegal es la tercera más lucrativa en el país, luego del tráfico de drogas y el de armas. Un informe de la ONG Child Rights Information Network denuncia el secuestro de bebés, la identificación de madres vulnerables para incitarlas a renunciar a su hijo, engaño a la madre haciéndole creer que su bebé ha nacido muerto y madres que venden a su hijo.
A raíz de estos casos, Bolivia ratificó la Convención de La Haya que regula las adopciones internacionales, pero no se han obtenido muchos resultados.
El tráfico con fines de explotación laboral y sexual también crece. Según la Organización Internacional para las Migraciones, las salidas de niños al extranjero se incrementaron de 47 mil en 2000 a 161 mil en 2003, los que viajan principalmente a Argentina y Brasil para trabajar en pésimas condiciones.
Fuente: Adital, Agencias.
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