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(Mujereshoy) A pesar de que casi todos los países del mundo han adoptado una serie de normas para la protección de la infancia, un nuevo informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) indica que más la mitad de los niños y las niñas del mundo sufren graves privaciones debido a la pobreza, la guerra y el VIH/Sida, tres problemas que ponen en peligro su infancia y retrasan el desarrollo de las naciones.
Durante la presentación de su décimo informe anual sobre el Estado Mundial de la Infancia, la Directora Ejecutiva de Unicef, Carol Bellamy, dijo que más de 1.000 millones de niños y niñas no disfrutan del desarrollo y la protección que prometió en 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado de derechos humanos más ampliamente aprobado en el mundo.
El informe hace hincapié en que la incapacidad de los gobiernos para cumplir las normas de la Convención causa un perjuicio permanente a los niños y las niñas e impide a su vez el progreso hacia los derechos humanos y el avance económico.
"Hay demasiados gobiernos que toman decisiones deliberadas y con conocimiento de causa que en realidad perjudican a la infancia", dijo Bellamy durante la presentación del informe en la Escuela de Economía de Londres. "La pobreza no surge de ninguna parte; la guerra no estalla por ninguna razón; el Sida no se propaga por sí solo. Todo esto son decisiones nuestras. Cuando la mitad de los niños y las niñas del mundo crecen hambrientos y con mala salud, cuando las escuelas se han convertido en blancos de guerra y poblados enteros se quedan vacíos debido al Sida, no hemos conseguido cumplir las promesas que habíamos hecho a la infancia".
El informe, titulado La infancia amenazada, examina tres de los factores más generalizados y devastadores que ponen hoy en día en peligro a la infancia: el VIH/Sida, los conflictos y la pobreza.
El impacto del VIH/Sida sobre los niños se ve como el ejemplo más dramático a la luz de la oleada de huérfanos como consecuencia de la muerte de los progenitores a causa del Sida, que ha alcanzado en la actualidad los 15 millones de niños y niñas en todo el mundo.
La muerte de un padre o una madre afecta todos los aspectos de la vida del niño, indica el informe, desde el bienestar emocional a la seguridad física, el desarrollo mental y la salud en general. Pero, agrega el informe, los niños y las niñas sufren los efectos perniciosos del VIH/Sida mucho antes de quedar huérfanos.
Debido a las presiones financieras que se derivan de la enfermedad de sus cuidadores, muchos niños y niñas cuyas familias están afectadas por el VIH/Sida, especialmente las niñas, tienen que abandonar la escuela con el fin de trabajar u ocuparse de sus familias. Con ello, corren un riesgo mayor de verse obligadas a realizar trabajos peligrosos o de ser víctimas de otro tipo de explotación.
El VIH/Sida no solamente mata a los progenitores; también destruye la protección que ofrecen los adultos a los niños durante su infancia. Muchas de las personas enfermas o moribundas son maestros, trabajadores de la salud y otros adultos de quienes los niños y las niñas dependen. Y debido a que el Sida surge en determinadas zonas, una vez que los adultos comienzan a morir, las repercusiones generales sobre los niños y niñas supervivientes en una comunidad son devastadoras.
Debido al tiempo que transcurre entre la infección por VIH y la muerte por Sida, la crisis se agravará por lo menos durante los próximos 10 años, incluso aunque las tasas de nuevas infecciones se estabilicen o comiencen a descender. El informe detalla las medidas que los países deben tomar para prevenir la propagación del Sida, conseguir que los adultos con VIH sigan vivos y proporcionar atención y cariño a los niños y niñas que han quedado huérfanos.
Fuente: Unicef.
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