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PANORAMA/Política
24.02.2005
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ARTÍCULO
Aborto provoca caída de obispo castrense
Marcha de mujeres a favor del aborto, durante el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres de Argentina (Foto: Página 12).
 
En una medida sin precedentes, el presidente argentino instruyó a su canciller Rafael Bielsa para que pida ante el Vaticano la renuncia del obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto. Éste propuso “tirar al mar” al ministro de Salud, Ginés González García, por su posición en favor de la despenalización del aborto.

(Mujereshoy) En una conferencia de prensa realizada en la Casa Rosada, el mismo canciller argentino Bielsa señaló que, por instrucción del mandatario de Argentina, Néstor Kirchner, en las próximas horas le manifestará al nuncio apostólico en la Argentina, Adriano Bernardini, la requisitoria del jefe del Estado.

“Kirchner me encomendó que por vías diplomáticas le manifieste al nuncio apostólico que sería oportuno que monseñor Baseotto presente su renuncia como obispo castrense”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores.

Baseotto, días atrás, acusó al ministro González García de “apología del delito de homicidio por propiciar la multiplicación de los abortos”. Además, remitió a un texto del Evangelio al señalar que “los que escandalizan a los pequeños merecen que les cuelguen una piedra de molino al cuello y los tiren al mar”. “Por ser médico, sabe que el feto en gestación tiene ADN propio, y al privarlo de la vida se pisotea su derecho humano primordial”, completaba.

“No hay por parte del gobierno nacional ninguna restricción con esas manifestaciones, excepto que monseñor Baseotto es obispo castrense”, sostuvo el ministro de Relaciones Exteriores. “Las referencias bíblicas poco afortunadas motivan la decisión presidencial”, agregó Bielsa.

Baseotto tiene rango de subsecretario de Estado y cobra un sueldo que proviene del presupuesto de la Presidencia de 5.000 pesos ($US 1.718) (en un primer momento se había hablado de 4.500, alrededor de $US 1.546).

“Baseotto es el único obispo que recibe un salario pagado por el presupuesto nacional, los otros prelados tienen una asignación para el mantenimiento de sus diócesis”, explicó una fuente de la Secretaría de Culto.

La periodista Mariana Carbajal, del suplemento Las/12, señala que Baseotto es un lobbista de los sectores más duros retirados de las Fuerzas Armadas, y de excelentes relaciones con el ex gobierno menemista. Baseotto fue designado en el cargo en noviembre de 2002 por el Papa, su jefe directo. Venía de encabezar durante once años el obispado de Añatuya, en Santiago del Estero. En 2003 saltó a la primera plana de los diarios por sus gestiones ante la Corte Suprema en favor de la convalidación de la constitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

El lugar que ocupa el cuestionado prelado fue elevado de categoría por el ex presidente Carlos Menem, en otro gesto para congraciarse con la Santa Sede. Hasta ese momento se trataba de una vicaría castrense que dependía del Arzobispado de Buenos Aires. Desde entonces pasó a depender del Santo Padre. La vicaría había sido creada en 1957 por un decreto del ex presidente militar Pedro E. Aramburu con la misión de ocuparse de la atención religiosa de los integrantes de las Fuerzas Armadas, tanto de las familias de los militares como de las del personal civil, agrega la periodista Carbajal.

Nunca antes se pidió al Vaticano la renuncia de un obispo, recuerda la profesional. Como antecedente, en la Cancillería recordaron la expulsión del país ordenada por Juan Domingo Perón en 1955 del obispo auxiliar de Buenos Aires Manuel Tato y del canónigo Manuel Novoa. Fue después de la procesión de Corpus Christi del 11 de junio de ese año –cuatro días antes del bombardeo a la Casa Rosada–, que derivó en una marcha al Congreso que incluyó incidentes con la policía, en el marco del enfrentamiento de Perón con la Iglesia. Perón los responsabilizó de aquellos hechos, los mandó encarcelar y los echó de Argentina.

Las disculpas tardías

Horas antes del anuncio de Bielsa, el Episcopado había difundido una carta enviada por Baseotto al titular del organismo, monseñor Eduardo Mirás, en la que el obispo castrense aclaraba que no había querido alentar “un acto de violencia” ni ofender al ministro de Salud por sus opiniones.

Además, expresaba su pesar por la “confusión y malestar” que había causado la inclusión en su polémica carta a González García de la cita del Evangelio en la que decía que el funcionario “merecería que le cuelguen una piedra de molino en el cuello y lo tiren al mar”.

Sus aclaraciones llegaron tarde. Un día antes, de todas formas, Baseotto había ratificado sus dichos ante el ministro de Defensa, José Pampuro, quien lo citó a su despacho para expresarle el malestar del Gobierno.

La Santa Sede deberá decidir ahora si acepta o rechaza el pedido del gobierno nacional. “Deseo fervientemente que la renuncia se concrete. Si esto no es así, veremos las medidas por adoptar”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores.

La carta del obispo castrense había recibido una muestra de apoyo de un cardenal del Vaticano. En medio del debate, el cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz con sede en Roma, se solidarizó con Baseotto y dijo que “no podemos callarnos ante las absurdas apologías que pretenden defender lo indefendible”.

Bielsa, por su parte, aclaró que los dichos de Baseotto no fueron respaldados institucionalmente sino que sólo recibieron el apoyo “de una carta personal con algún tipo de intencionalidad”. “Ni la Conferencia Episcopal ni la Santa Sede manifestaron respaldo a las palabras de Baseotto”, agregó.


Fuente: Mariana Carbajal, Las/12; La Nación, Argentina (via RIMA).

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