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04.03.2005 Imprimir Enviar Comentar
NOTA

Noventa millones de mujeres viven fuera de sus países de origen

(Mujereshoy) Casi 90 millones de mujeres viven fuera de su país de origen, y al contrario que los hombres, ellas están cada vez más motivadas por razones de superación personal que por cargas familiares, según un informe divulgado este jueves por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El estudio, denominado La mujer y la migración internacional y que fue elaborado por el Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de la ONU, analiza la situación general de las mujeres que emigran y su papel en el desarrollo de sus países de origen.

El porcentaje de mujeres sobre el total de inmigrantes internacionales era de un 49 por ciento en 2000 y se calcula que actualmente llega al 51 por ciento.

El número de inmigrantes internacionales se ha incrementado de forma sostenida durante las últimas cuatro décadas y se elevó a una cifra estimada de 175 millones en 2000, respecto de los 75 millones de 1960.

Algunas estadísticas del estudio revelan que se mantiene la tendencia migratoria ascendente de las mujeres, que suponen ya el 54 por ciento de los inmigrantes documentados en Estados Unidos, el principal país receptor.

El subsecretario para Asuntos Políticos y Económicos de la ONU, el colombiano José Antonio Ocampo, manifestó en rueda de prensa que las mujeres que aceptan el reto de la inmigración anhelan desempeñar papeles más activos y autónomos, y en general, hacen aportes valiosos en ambos extremos de las corrientes migratorias.

“Cada vez más la inmigración de las mujeres es de carácter voluntario para mejorar sus oportunidades personales”, destacó.

“Muchas de ellas se convierten en las principales fuentes de ingresos familiares o incluso remiten una proporción muy elevada de sus salarios a sus hogares de origen”, agregó.

Precisó que América Latina y el Caribe se encuentran entre las regiones del mundo en desarrollo que tienen la mayor proporción de inmigrantes en general, y también de mujeres.

En dicha región, la inmigración de mujeres era de 2,9 millones en 2000, en comparación con un total de 5,9 millones de inmigrantes internacionales en ese año, según datos de la ONU.

Ocampo destacó que los movimientos migratorios de las mujeres también comportan problemas y riesgos, como es el hecho que muchas de ellas tengan que afrontar el desempleo laboral o la discriminación de obtener salarios inferiores.

“Las mujeres inmigrantes tiene una tasa de desempleo mayor y su remuneración laboral es inferior a la de los hombres inmigrantes y que las mujeres nativas de los países a los que emigran”, puntualizó.

Otro de los problemas que sufren las mujeres inmigrantes es la cuestión de la reunificación familiar, apuntó Ocampo.

Subrayó que la inmigración dentro de América Latina no sólo se dirige a países industrializados del norte, que reconocen por ley el derecho a la reunificación de las familias, sino dentro de la propia región, donde no se reconoce este derecho.

Entre los destinos regionales, destacó Costa Rica, país al que emigran muchos nicaragüenses; República Dominicana, en donde hay un alto porcentaje de personas haitianas; y Argentina, cuyos inmigrantes proceden de Bolivia.

Ocampo también puso énfasis en los peligros que corren las mujeres refugiadas, que, junto con sus dependientes, representan el 70 por ciento de todos los refugiados del mundo.

“Afortunadamente, en América Latina el problema de los refugiados se ha reducido, porque estuvo asociado a las crisis políticas centroamericanas”, dijo.

El informe expone que la trata de personas para la prostitución y el trabajo forzado es una de las esferas de más rápido crecimiento dentro de los movimientos migratorios.

“La situación peor que viven la mujeres es la criminalidad asociada a la explotación sexual, por lo que es necesario el establecimiento de medidas de corte internacional que cobijen las posibles formas de detener esta forma de explotación aberrante”, declaró Ocampo.

Agregó que los Gobiernos, a través de sus legislaciones, deberían también hacer más para frenar este fenómeno con leyes que combatan a las bandas de traficantes, a la vez que protejan y den información a las mujeres para que eviten ser objeto de estos abusos.

Fuentes: Fuente: Agencias.

 
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