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(Mhoy) La capital santandereana, en el oriente de Colombia, se convirtió en la abanderada a la hora de adoptar la nueva política que termina con la discriminación sexual en la educación, a través de dos colegios.
Por más de un siglo reinó la tradición masculina en el Instituto Tecnológico Dámaso Zapata, de esta ciudad, al que recientemente ingresaron las primeras 150 mujeres a estudiar bachillerato. Pero, eso no es todo, el fenómeno también tiene su contrapartida en el colegio Politécnico Femenino, con 70 años de especialización en educación femenina, donde acaban de llegar por lo menos 100 hombres a educarse en un espacio diseñado para que las jóvenes se adiestren en tareas relacionadas con la modistería y los bordados, según lo publicado por el diario El tiempo de Colombia.
Las dos instituciones educacionales están inaugurando lo que será la entrada en vigencia de la educación mixta en las instituciones donde hoy aún se discriminan los cupos por sexo, pues en el 2004 deberán entrar por lo menos 102 instituciones de esta capital, Barrancabermeja y Cúcuta, en atención a la entrada en vigencia de la Ley 715 del Ministerio de Educación.
La ruptura de género ha despertado euforia por la libertad y la integración en el Tecnológico, donde por 115 años los sacerdotes Lasallistas formaron a miles de niños y jóvenes en medio de un régimen de estudio y disciplina tan estricto, solo comparable con el militar, y en el que ahora irrumpe la falda y la visión femenina.
Este 'templo' de la mecánica industrial, la mecánica automotriz, el dibujo técnico y la electricidad, cuyos cupos por generaciones se los han peleado las familias bumanguesas, ahora tiene el reto de abrir talleres de sistemas, o de administración y hasta confecciones.
Sin embargo, la iniciativa no deja de generar resquemores y discusiones sobre los cambios que la norma traerá a la sociedad. Asimismo, los padres de familia del Tecnológico están expectantes sobre lo que pueda suceder, pero desde ya se escuchan voces a favor de la iniciativa, en el sentido de que sus hijos tendrán ahora un mejor espacio para aprender a vivir en medio de la diferencia y a guardar respeto por el otro sexo.
Incluso hay madres con otras expectativas, como Luz Estela Castro, quien aboga por la igualdad de oportunidades entre géneros. "Espero que con el contacto con las niñas se acaben los casos de homosexualidad que se han venido presentando".
Por su parte, el rector del INEM, en Bucaramanga, Américo Manuel Copete, asegura que los cambios que empezaron a darse este año en los colegios con tradición de géneros implican una transformación cultural. "Esos jóvenes y las instituciones mismas inician un período de adaptación que puede durar tres o más años, dependiendo del ambiente que propicien las directivas de los colegios mediante charlas a los padres de familia y a los alumnos", precisa Copete.
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