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15.03.2005
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ARTÍCULO
8 de marzo desteñido en Costa Rica
Julia Ardón *
Mujeres de Costa Rica (Foto: Proimagencostarica).
 
Muchas mujeres no quieren que el 8 de marzo sirva sólo para recibir elogios y felicitaciones porque refuerzan el concepto de que la mujer es sólo compañera, subalterna, cuidadora, madre y esposa en vez de protagonista directa, junto al hombre en la construcción de la familia, la sociedad, la democracia y un mundo mejor. Análisis de Julia Ardón, desde Costa Rica.

(Costa Rica) Luego del intento infructuoso de algunas diputadas por crear una “facción de mujeres” en la Asamblea Legislativa, que quiso proponer un nuevo directorio multipartidista sobre bases diferentes y que fue descalificado por algunos congresistas como “té de señoras”; en medio de una querella por la difusión de un calendario oficial donde algunas funcionarias del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) se atrevieron sin permiso a hablar de “el derecho al aborto”, tema tabú al que parece nadie quiere referirse con serenidad y objetividad en Costa Rica; con el anuncio de la creación de un partido político feminista; todo esto matizado por algunos ramos de flores, pocos abrazos, almibarados saludos por correo electrónico y muy poca publicidad, pasó casi inadvertida la conmemoración del 8 de marzo: Día Internacional de la Mujer, en Costa Rica.

La mayoría de los y las costarricenses ignoró la fecha y se concentró en la rutina propia de cualquier otro martes, mientras los medios de comunicación destacaban fenómenos noticiosos más temporales como el fallecimiento del Arzobispo Arrieta y el asalto al Banco Nacional de Monteverde.

“¿Y cuándo es el día del hombre?”

La fecha se olvidó. Pasó inadvertida. Pocos y pocas la conmemoraron y aún hay quienes discuten entre su vigencia y pertinencia desde las posiciones aparentemente encontradas de “que el día de la mujer debería ser todos los días, porque ellas son lo más sublime, las que se sacrifican, las más bellas, las depositarias de toda la bondad “y quienes alegan resentidos y a la defensiva: “¿y cuándo es el día del hombre?”.

El origen de la conmemoración

Para hacer un poco de historia, recordemos que esta fecha, más que una celebración al estilo del día de los enamorados o del día de la madre, es una conmemoración. Y eso es diferente.

Aunque existen tesis que difieren en cuanto a su origen, la más aceptada es la que cuenta lo que sucedió el 8 de marzo de 1909, cuando 129 trabajadoras de la industria textil “Cotton”, en Nueva York, fueron quemadas vivas por sus patronos dentro de la fábrica que mantenían ocupada en demanda de la jornada laboral de diez horas, aumento salarial y descanso dominical. Eran los mismos tiempos en que en ese mismo país las sufragistas peleaban por el derecho al voto.

El doloroso evento sirvió de acicate para que un año después el Congreso Internacional de Mujeres socialistas definiera el 8 de marzo como “día de la mujer trabajadora”, lo cual a su vez dio origen a que en 1977 la Organización de las Naciones Unidas lo declarara como “Día de las Naciones Unidas para los derechos de la mujer y la paz internacional”.

Según argumentan algunas militantes activas del feminismo en diferentes partes del mundo existe hoy un especial empeño, por parte de algunos sectores, en difundir la opinión interesada de que esta fecha se ha quedado sin contenido, porque en la actualidad mujeres y hombres ya gozamos de los mismos derechos.

Pero esta visión se contradice con lo que ofrece la realidad en muchas partes del orbe, ya que a pesar de que desde 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos planteara en su artículo primero: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”, mucho es el camino que falta por recorrer, sobre todo allí donde la pobreza, la ignorancia, la guerra, el abuso sexual y la injusticia dominan la realidad para las mayorías.

No sólo un asunto de mujeres

Y es que para el feminismo contemporáneo alcanzar la igualdad no es sólo “un problema de mujeres” ya que concierne también a los hombres.

Igualdad no significa que las mujeres y los hombres tengan que igualarse plenamente, sino que los derechos, las responsabilidades y las oportunidades de las mujeres y de los hombres no dependan de que hayan nacido mujeres u hombres. Se aduce que la igualdad entre mujeres y hombres es un problema de derechos humanos y una condición previa para la consecución de un modo de vida superior, más justo, equitativo y que permita el desarrollo armónico de toda sociedad.

Voces optimistas y otras no tanto

En este sentido, una de las voces más optimistas ha sido el propio Secretario General de la ONU, Kofi Annan, quien en su discurso de este año para la fecha arguyó que en la actualidad, “las mujeres no sólo tienen mayor conciencia de sus derechos sino también mayor capacidad para ejercerlos”.

El funcionario hacía la comparación con respecto a diez años atrás, cuando se celebró la conferencia de Beijing y todos los países del mundo se reunieron en esa ciudad para hacer un balance de la situación de las mujeres en el mundo y elaborar allí una plataforma conjunta de acción.

Según Annan, el desarrollo de la humanidad depende de que hoy se considere como imperativa la tarea de la consecución de la equidad de género en todos los países y a todos los niveles.

De igual manera, cantidad de mujeres se resisten a sentir que el camino recorrido es suficiente y plantean que la situación de la mujer sigue siendo la misma que se denuncia desde hace décadas y desde hace siglos en muchísimos aspectos.

La voz de los y las poetas

Para citar tan sólo un ejemplo, hay quienes en Costa Rica se han atrevido a recordar los famosos versos de la poeta colonial mexicana Sor Juana Inés de la Cruz cuando argumentaba “¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga, la que peca por la paga, o el que paga por pecar?” con respecto al negocio de prostitución de menores de Sinaí Monge [condenada a 8 años de prisión por proxenetismo agravado, ver link externo]

Muchas voces se han levantado para solicitar sentar un precedente legal investigando quiénes eran los clientes de la proxeneta. Lo que muestra que hasta ahora en algunos aspectos, incluso en el de la legalidad, se mantienen prácticas antiquísimas que sólo juzgan a una parte de los actores del delito.

Más allá de nuestras fronteras, artistas como el prestigioso cantautor español Pedro Guerra editan un material musical (Hijas de Eva) destinado a hacer conciencia con respecto a la situación de las mujeres en el planeta, tocando en sus canciones asuntos tan delicados y vigentes como el menosprecio de la jerarquía de la iglesia católica sobre la condición femenina, el aborto selectivo en Asia, la obligación del uso de la burka en algunos países, la violencia ejercida contra algunas mujeres por quienes dicen amarlas, las miles de mujeres solas, pobres, que sacan adelante a sus hijos sin apoyo ni de los varones ni de los Estados, la prostitución obligada de tantas niñas y adolescentes en muchas ciudades, la falta de educación sexual que origina embarazos no deseados, el culto desmedido a la belleza y a la juventud –característico de las sociedades industrialmente desarrolladas–, la impotencia de las madres que ven morir a sus hijos en guerras injustas, el trabajo mal remunerado, la terrible costumbre de la ablación en zonas de África, la propagación del Sida entre cada vez más amas de casa presas de la ignorancia y la pobreza... y muchos casos más.

¿Regocijo?

A partir de esa realidad, plantear la fecha como ocasión de regocijo no es precisamente lo más adecuado.

Pese a ello , muchas mujeres han aprendido a ver el vaso “medio lleno” y felicitarse por el camino andado, considerando que el necesario avance pasa por no olvidar que la tarea está vigente y debe sumar a todos los sectores de la sociedad, y sobre todo, a los hombres, a quienes la situación de ventaja producto del patriarcado y el machismo más bien los ha convertido también en víctimas de relaciones dependientes e insanas, les obliga a reforzar estereotipos equivocados y no les permite desarrollarse plenamente como seres humanos.

En Costa Rica, un comunicado del Partido Acción Ciudadana difundido por correo electrónico, con motivo de la fecha, señala que “la discriminación sigue existiendo en todos los ámbitos de la sociedad, a pesar de algunos avances en materia legislativa. La escalada de violencia por razones de género, la pobreza, el desempleo, la exclusión, acrecientan la situación desventajosa de las mujeres en todo el mundo”.

Y agrega: “En materia de profundización de la democracia, es necesario que las mujeres accedan a la toma real de decisiones y puestos de elección popular”

Buenas, bellas y bonitas

Quizá por esas mismas razones, algunos sectores de mujeres se resisten a dejar la fecha únicamente en elogios y felicitaciones, que si bien agradan y son de todos los males el mal menor, refuerzan el concepto de que la mujer es sólo compañera, subalterna, cuidadora, madre y esposa en vez de protagonista directa, junto al hombre en la construcción de la familia, la sociedad, la democracia y un mundo mejor, independiente de su estado civil o si decide ser madre o no serlo.

Coinciden en que asumirse desde ese lugar, es quizá una de las principales tareas pendientes para las mujeres que han podido estudiar y trabajar al lado de sus compañeros los varones y que el mirarse hacia adentro y hacia la práctica consecuente de la manera en que enfrenta la cotidianidad de sus relaciones en la vida privada y laboral, es paso para poder avanzar hacia metas más colectivas.

Desde la institucionalidad: Tareas concretas y posibles en todas las áreas

Annika Tornqvist, Coordinadora del programa de Género e Innovación para América Latina ( Progenical), organismo creado para integrar la perspectiva de género de manera sistemática en las operaciones del Banco Mundial en Centroamérica, dio a conocer el informe Los beneficios de integrar el análisis de género.

En él, señala que, por ejemplo, en el área de educación, capacitando a maestros y maestras se podría romper con los estereotipos de género proyectados durante la enseñanza; que capacitando a proveedores de salud para la integración de los hombres en todo lo concerniente a la salud reproductiva, se podría incluir a la pareja de la mujer para contribuir a una maternidad saludable; que en el ámbito de la agricultura, realizando operativos para facilitar la obtención de la cédula de identidad a mujeres indígenas se facilitarían los trámites para que ellas puedan ser propietarias de sus tierras; que capacitando a proveedores de asistencia social se podría contribuir a una mayor eficiencia en la producción agrícola.

Agrega que, en el aspecto judicial, con la integración de la dimensión de género en la formación de mediadores de conflictos civiles se podría incrementar el número de mujeres que optan por la mediación para la resolución de conflictos cuyo desenlace judicial es sumamente costoso o imposible; que incluyendo de manera diferenciada las necesidades de hombres y mujeres en los fondos de inversión social se podría fomentar una mayor diversidad de proyectos, más útiles y necesarios como los proyectos de agua potable, por citar un ejemplo.

Y en esa misma dirección trabajan ya en muchos países funcionarias y funcionarios de organismos estatales y privados que han comprendido la urgencia de la atención al tema. Como se ve, no sólo se trata de un “asunto de faldas”, sino que es imperativo para el desarrollo social. Es de esperar que, convenciéndose de esto último, las frías calculadoras que gobiernan las cabezas de los gobiernos y los bolsillos de las grandes compañías se den cuenta de que es necesario actuar y pronto.


* Colaboradora de Mujereshoy en Costa Rica.


Fuente: Julia Ardón.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003