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Publicidad de Sisley, empresa de cosméticos, que fue cuestionada (Foto: Periodista Digital). |
La cabeza de un hombre bajo el tacón de un zapato de mujer. Esta campaña publicitaria para la marca Fendi es uno de los anuncios analizados por la Oficina de Fiscalización de la Publicidad, asociación francesa de profesionales por una publicidad responsable. Todo un símbolo. La foto forma parte del informe sobre las imágenes sexistas en la publicidad.
(Mujereshoy) Tras los numerosos resbalones constatados en 2003, particularmente en el campo de los anuncios publicitarios, Nicole Ameline, ministra francesa delegada de la Paridad y la Igualdad Profesional, había pedido a la Oficina de Fiscalización de la Publicidad que el autocontrol que proclaman las empresas publicitarias se viera en la realidad. El organismo profesional había prácticamente reescrito sus normas sobre el respeto a la persona. A partir de este código que se dio a sí mismo, estudió las campañas de prensa y publicidad difundidas en 2004.
Presentado el martes 15 de marzo de 2005, el informe indica que el número de anuncios incriminados, 19, está bajando. “Tras una disminución comprobada en 2003, asistimos a la casi desaparición del porno chic”, asegura Jean-Pierre Teyssier, presidente de la Oficina de Fiscalización de la Publicidad. Las marcas de moda, que han explotado este filón provocativo, han renovado su discurso. “En cambio, los estereotipos y la ‘cosificación’ del cuerpo humano siguen siendo los problemas más importantes”, añade Teyssier.
Entre las campañas que han entrado en el Index, algunas son de marcas reincidentes. Pero la Oficina no publicará los nombres de los anuncios que juzga litigiosos. La idea es solucionar los conflictos entre profesionales sin informar al público, salvo si el diálogo resulta imposible.
En todo caso, dos de los casos presentados muestran una tendencia nueva en 2004. Tras el cuerpo de la mujer, el del hombre surge como “objeto publicitario”. Ya sea Fendi, al mostrar la sumisión del hombre, o la marca de lencería Lejaby, que utiliza a un hombre con unas bragas colgadas en la nariz. La Oficina de Fiscalización de la Publicidad había denunciado esta campaña de Lejaby, pero ésta fue lanzada de todos modos, dado que sus recomendaciones no son vinculantes, es decir, las empresas de publicidad no están obligadas a seguirlas.
También los publicistas han hecho caso omiso de la opinión negativa de la Oficina sobre los anuncios de Hom y Eminence, dos marcas de ropa interior masculina. El primero, que muestra un hombre con un calzoncillo de encaje y el eslógan “Ponerse rojo de placer”, ha ido aún más lejos en la provocación que el año anterior.
Ameline, ministra delegada de la Paridad y la Igualdad Profesional francesa, abrió en febrero de 2004 un espacio de debate sobre la imagen de la mujer en la publicidad. En el número de teléfono y la dirección de internet puestos en marcha se han recibido 1.015 mensajes. “Un tercio de las quejas expresan una laxitud general de la publicidad”, subrayó Ameline.
Fuente: Laurence Girard, Le Monde. Traducido y documentado por Arturo Díaz, Periodista Digital.
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