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Nora Castro, presidenta de la Cámara de Diputados de Uruguay (Foto: www.alcacmi). |
Las legisladoras uruguayas inauguraron en la legislatura pasada –y quieren consolidarla en la actual– una forma particular de hacer política: priorizar lo que las une por sobre diferencias partidarias, y trabajar juntas en los temas de género. “Convivimos sin escenas de catchascatchcan”, ironiza Nora Castro, presidenta de la Cámara de Representantes.
(Mujereshoy) Nora Castro dijo esta frase en alusión a la disposición de las legisladoras uruguayas a discutir sin pelear, lo que asegura continuidad y eficacia. Con esta visión, y la participación de doce de las quince diputadas y senadoras que la integran, la nueva bancada femenina bicameral celebró el pasado 15 de marzo su primera reunión, abierta a la prensa y con espacios para intercambiar con la directora del Instituto Nacional de la Familia y la Mujer, Carmen Beramendi, y con la directora regional de Unifem, Ana Falú.
Militan en distintos partidos políticos, pero trabajan juntas los asuntos específicos del género y se apoyan en los que no son tan específicos. Además, cuando pueden, comparten actividades sociales. Otras cosas de la vida cotidiana también comparten, sean preocupaciones o alegrías personales.
Aunque se ponen muy serias cuando diseñan estrategias y planifican acciones para llevar a buen puerto iniciativas comunes, se permiten bromas y risas, sin temor a que sus lealtades partidarias resulten comprometidas.
Son solidarias y cómplices a la hora de luchar por el objetivo: transversalizar e institucionalizar el género en el Estado, un asunto sobre el que tienen acuerdos muy amplios.
Discuten, no pelean. Previniendo las discrepancias, pueden ser frontales sin perder el tiempo en estériles confrontaciones. Esta fue la experiencia durante los pasados cinco años. La bancada femenina que se instaló el último 8 de marzo promete transitar la misma senda.
Unifem facilita y apoya
Unifem es la agencia de Naciones Unidas dedicada al tema mujer, y si bien no está entre las más poderosas del sistema, ofrece apoyo a iniciativas tendientes a la institucionalización del género que se traduzca en políticas públicas para la población femenina.
“Trabajar desde diferentes opciones partidarias por sobre los partidos y superando tensiones, es algo que tenemos que aprender las mujeres para darle dimensión a los temas de género en un contexto de dificultades sociales”, aconsejó a la bancada femenina Ana Falú, directora regional de Unifem.
La funcionaria internacional puso el acento en la integración regional. Al 31 de diciembre de 2006 tiene que estar instalado el Parlamento del Mercosur, del que Uruguay será sede. ¿Cómo se garantiza la participación de las mujeres en él?, ¿cómo evitar que se convierta en un embudo por el que desaparezcan los intereses de las mujeres?. “Se podría abrir un canal de diálogo con las europarlamentarias y aprender de ellas”, además de otros con las bancadas femeninas de países de la región, sugirió Falú. Tambien habrá que conciliar legislaciones de los países involucrados, lo que supone el desafío de sacar el mejor partido en materia de género, para cada país y para la región.
Una muestra de la debilidad de las mujeres en el espacio político es al altísima rotación de las legisladoras, tal como la muestra un estudio realizado en Ecuador, generalizable al resto de Latinoamérica. Uruguay no es la excepción: sólo una diputada –la socialista Daisy Tourné– acumula tres periodos consecutivos; las demás van apenas en el segundo y buena parte de las de esta legislatura son de nuevo ingreso. Los hombres, en cambio, llegan a permanecer en sus bancas hasta 8 y 10 períodos. Para Falú, la estrategia es “consolidar liderazgos junto con la promoción de ingresos jóvenes”.
La directora regional de Unifem se comprometió a apoyar a la bancada femenina uruguaya facilitando canales de intercomunicación con otras experiencias de la región, además de estudiar las posibilidades de que la agencia apoye el montaje de una infraestructura mínima para su trabajo. “Desde el baño al resto del andamiaje, no está hecho en función de que las mujeres participen activamente”. No hay rubros ni siquiera para difundir en papel antecedentes que servirían para planificar futuras acciones. Así describió la realidad del Parlamento la senadora socialista Mónica Xavier.
Articulación con el Instituto de la Mujer
Ana Falú refrendó lo que la bancada femenina ya había resuelto y explicaba la presencia de Carmen Beramendi en la primera reunión: “La complicidad y el apoyo con y hacia el Instituto Nacional de la Familia y la Mujer” (INFM), ya que su fortalecimiento y jerarquización –al que la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, se comprometió– es vital para la institucionalización del género en el Estado.
Beramendi, por su parte, expresó la voluntad de que la dependencia a su cargo se convierta en una unidad ejecutora con recursos genuinos, capaz de articular una política nacional descentralizada, que supere el sesgo montevideano habitual en las que se elaboran desde el gobierno central.
Otro adelanto de Beramendi fue la intención de crear un ámbito para recibir aportes de las mujeres de todos los partidos políticos, aunque estos no hayan alcanzado representación parlamentaria femenina. La más notable de estas situaciones es la del Partido Colorado, cuyas escasas bancas fueron ocupadas exclusivamente por hombres tanto en Diputados como en el Senado.
La directora del INFM apuesta a una articulación estrecha con la bancada femenina desde el arranque, y cuenta con el acuerdo de ésta en tal sentido. El Plan Nacional de Igualdad de Derechos y Oportunidades, anunciado por la ministra Arismendi el 8 de marzo, a formalizarse por ley, será la herramienta básica para la planificación y desarrollo de las acciones del INFM. Su inclusión y adecuada dotación en el presupuesto quinquenal que se discutirá en el Parlamento en 2005, resulta crucial para que pueda cumplir con sus cometidos.
Para comenzar a andar en este primer año, cuenta con la inyección de recursos que aportarán las agencias de Naciones Unidas, en en el marco del convenio que firmaron este mes con el Ministerio de Desarrollo Social. Pero, como advierte Beramendi, “este apoyo está condicionado a la voluntad del país, traducida en su presupuesto”.
Una de las responsabilidades inmediatas del Instituto es la ejecución del Plan Nacional de Violencia Doméstica, ya aprobado en los términos que marca la Ley 17.514. Para ello, ya se concretó una donación del Banco Mundial, instrumentada a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y destinada específicamente al fortalecimiento de la Justicia.
En este marco, también se creó una comisión ad hoc, con dos líneas principales de trabajo: seguimiento del cumplimiento de convenios internacionales suscriptos por el país, y capacitación a operadores. Otra tarea que coordinará el INFM con la bancada femenina es la revisión de la legislación nacional y de la que implementa el Mercosur, para detectar discriminaciones y carencias.
Funcionamiento y prioridades legislativas
Además de intercambiar ideas sobre el régimen de funcionamiento que se dará, en su primera reunión la bancada femenina pasó revista a los proyectos de ley que quedaron pendientes en la legislatura anterior, vueltos a presentar o desarchivados en estos días.
Sin perjuicio de afinar el calendario cuando estén precisadas las demás reponsabilidades de diputadas y senadoras, sobre todo el trabajo en las comisiones que tienen asignadas, la bancada femenina se reunirá en forma regular. El próximo encuentro quedó fijado para el 14 de abril, y la intención es definir las prioridades para incorporar a la agenda legislativa, tanto respecto de proyectos pendientes como de nuevas iniciativas.
El 8 de marzo, la senadora Margarita Percovich planteó al pleno de la Cámara Alta la reactivación de seis de los primeros: defensa de la salud reproductiva, participación política (cuotas), doble titularidad en cooperativas de vivienda, exhoneraciones fiscales para cooperativas artesanales de mujeres rurales, unión concubinaria y licencia por maternidad para legisladoras. Todos fueron presentados de nueva cuenta el 14 de marzo.
Las diputadas, por su parte, solicitaron el desarchivo de dos proyectos de modificaciones al Código Penal, uno sobre deudores alimentarios, el que regula la portación de armas y el de reformas al Código de la Niñez y Adolescencia.
La presente legislatura contará, al igual que la anterior, con una Comisión Especial de Género y Equidad en la Càmara de Representantes, creada el 8 de marzo. La presidenta del cuerpo, diputada Nora Castro, propuso en la renión de bancada que esta comisión trabaje integrada con otras en función de los temas a tratar, como forma de ampliar y agilitar el debate. Su intención es que esta práctica se generalice a todas las comisiones, sean permanentes o especiales.
La bancada femenina bicameral comenzará a instrumentar inmediatamente mecanismos electrónicos de intercomunicación entre sus integrantes, además de otros abiertos a recibir inquietudes desde afuera del Parlamento, sean de sectores organizados o no. Para ello, solicitará el apoyo del área informática del Palacio Legislativo y tendrá un link en la página oficial (www. parlamento.gub.uy) donde se irá colocando información sobre el avance de sus gestiones. Los aportes para futuras iniciativas.recibidos de las organizaciones de mujeres el 8 de marzo serán sistematizados y utilizados como insumos.
Fuente: La República de las Mujeres, Isabel Villar.
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