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El movimiento de mujeres es un actor político fundamental para el seguimiento de las políticas y acciones de los gobiernos (Foto: Ellasvirtual.com). |
Las redes y organizaciones de mujeres de América Latina están haciendo valer públicamente sus opiniones y reclamos sobre los derechos de las mujeres ante los mandatarios de sus respectivos países. Después de los de Colombia, Uruguay, El Salvador, Nicaragua, ahora le tocó a Martín Torrijos, de Panamá, interpelado por la Alianza del Movimiento de Mujeres.
(Mujereshoy) El 8 de marzo pasado, la Alianza del Movimiento de Mujeres de Panamá –conformada por el Foro Mujer y Desarrollo, la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo Integral de la Mujer (CODIM), la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas de Panamá (CONAMUIP) y el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos– organizó una marcha en la que se reivindicaron diversas demandas y presentó el “Informe Alternativo” sobre el proceso de cumplimiento Beijing + 10 en el país panameño.
Además, cinco de sus representantes participaron en la 49 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas, realizada en la Ciudad de Nueva York entre el 28 de febrero al 11 de marzo del presente, como parte de la delegación nacional que participó en la reunión, en representación del movimiento.
Recordemos que esta Comisión debía evaluar los avances e implementación de la Plataforma de Acción, aprobada en la Cuarta Conferencia Mundial de Naciones Unidas, en Beijing, 1995.
Pues bien, fue el actuar de la delegación estadounidense en esa Comisión lo que motivó que la Alianza del Movimiento de Mujeres de Panamá enviara una carta pública al presidente Martín Torrijos Espino.
En la misiva, las organizaciones de la Alianza expresan su reconocimiento al gobierno nacional por incluir a las organizaciones de mujeres en los mecanismos e instancias de evaluación –nacionales e internacionales– de las políticas para la igualdad social de las mujeres y su satisfacción por la acción de la Ministra Leonor Calderón de ratificar la PAM Beijing 95 y el Consenso de México, “lo que coloca a nuestro país entre los más avanzados en el tema del desarrollo humano y social”.
Sin embargo, la Alianza indica que en la sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer se produjeron hechos “que nos hacen expresarle nuestra profunda preocupación e indignación”. Los hechos son los siguientes:
Presiones de Estados Unidos sobre los embajadores y dignatarios de Panamá en Washington y en Naciones Unidas.
Presión que se expresó en la ‘declaración de Panamá’, en la que se establecía que el país considera que la PAM B95 no crea ni genera nuevos derechos, consideración INNECESARIA y REDUNDANTE y que en dicho ‘específico contexto’ se convirtió en una concesión a las posiciones reaccionarias y mesiánicas del gobierno norteamericano contra los derechos de las mujeres, tal y como fue expresado por las y los delegados de Luxemburgo –a nombre de la Unión Europea–, Canadá, Nueva Zelanda y Cuba, entre otros.
La forma en que fue abordada e interpelada la Ministra de la Mujer de Panamá, de modo público e irrespetuoso por un miembro de la delegación norteamericana, el día 3 de marzo en el Pleno de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) –lugar donde sólo estaban delegados acreditados por sus respectivos gobiernos– y la evidente inacción de una delegada de la misión panameña ante Naciones Unidas. Ante ello, si bien nuestra Ministra demostró que lo es, es INACEPTABLE semejante tratamiento a cualquier ser humano en una reunión internacional y en especial a una alta dignataria de un gobierno.
Respecto lo anterior, pensamos es importante hacerle varias consideraciones:
1. La que era una ‘simple’ reunión de la CSW del ECOSOC se convirtió en un evento de más de 6.000 personas y más de 80 altas y altos dignatarios/as (primeras damas, ministras, princesas, etc), lo que muestra que, a pesar de las presiones del Imperio, de fuerzas fundamentalistas y profascistas, el Tema Mujer es una cuestión fundamental en el avance de la sociedad a nivel mundial.
2. Todo ello muestra, además, que muchos temas pueden ser negociados por los Estados como meros asuntos de política exterior en Naciones Unidas y en otros escenarios internacionales, pero en este específico tema, existe en cada país del orbe y (el nuestro NO es una excepción) un actor político fundamental –el movimiento social de las mujeres– que da seguimiento a las políticas y acciones que al respecto toman los Estados, tanto en el plano nacional como en el internacional.
3. Ello hace evidente que los asuntos sensitivos para sujetos sociales en nuestro país, no pueden dejarse –tanto local como internacionalmente– en manos de personas sin formación académica, carentes de información nacional y plegadas a otros intereses distintos a los nacionales.
4. Sobre ello, recordamos que el Programa de Gobierno 2004-2009 de Patria Nueva, en la página 29, claramente señala que en materia de política exterior, ésta se debe ejecutar en consonancia con la estrategia de desarrollo nacional y al servicio del proyecto nacional de desarrollo. En la citada reunión esto no fue así, pues a las decisiones ya consensuadas a nivel nacional, se sumaron dichas presiones y extrañas actuaciones de personal destacado en la misión panameña ante Naciones Unidas. Al respecto nos preguntamos: ¿es potestad de las misiones diplomáticas asignadas en el exterior–específicamente en Washington y Naciones Unidas– crear nuevos compromisos, lejos del mandato recibido por las autoridades internas y contenidas en su Programa de Gobierno? Señor Presidente, pensamos es imperativo hacer cumplir uno de los compromisos de su Programa realizando una cuidadosa reforma estructural y funcional del servicio exterior que, entre otros asuntos, asuma con visión e información nacional, de modo profesional, eficiente y eficaz, los asuntos de derechos humanos y en particular los relacionados con la equidad de género.
5. Tales hechos, también muestran que, a pesar de que el 31 de diciembre a las 12 M se retiró la presencia extranjera en Panamá, Estados Unidos nos sigue considerando su ‘patio trasero’ en el que dicta normas, impone visiones y establece políticas, hecho que rechazamos y en el que le informamos que no estamos dispuestas a esperar el ‘permiso’ de Estados Unidos para hacer avanzar nuestros derechos. Al respecto, recordamos que cuando Marta Matamoros luchó por los derechos laborales de la maternidad y cuando Clara González luchó por el sufragio, esos no eran derechos, fue la lucha social de las mujeres los que los convirtió en tales; de ese mismo modo no aceptaremos las imposiciones norteamericanas sobre nuestros derechos humanos e igualdad social, hoy cuando tantos sacrificios de panameñas y panameños ha sido ofrendado en aras de nuestra integridad y autonomía nacional. Ello es irrenunciable.
6. Nosotras queremos dejar claramente establecida nuestra posición ante estos y posteriores eventos. Y le solicitamos expresamente, en su calidad de más alta autoridad de la Nación, tomar las medidas pertinentes que den coherencia a cómo se expresan a nivel internacional las políticas nacionales. Tales vacíos, Señor Presidente, dejan en manos poco confiables las avanzadas posiciones en asuntos sociales del Estado panameño, ligándolo con fuerzas retardatarias, oscuras y antinacionales, que lo alejan de las vías democráticas y del consenso hasta hoy adquirido en Panamá.
La Alianza del Movimiento de Mujeres termina su carta señalando que esperan “se preste a esta misiva la atención que merece, en virtud de que tales actuaciones ponen en riesgo no sólo avances en torno a derechos humanos de las mujeres, sino a TODAS las políticas sociales nacionales, asuntos que no pueden ser decididos por Estados o personas ajenas a los específicos intereses de nuestra nación”.
Historia de la Alianza
La Alianza entre el Foro Mujer y Desarrollo y la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo Integral de la Mujer (CODIM) existe desde 1992, a la que luego se integró la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas de Panamá (conformada por mujeres líderes de las tres etnias indígenas más importantes del país) y el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos (integrado por activistas de todos los partidos políticos que se proponen aumentar el espacio de las mujeres en esos organismos).
La Alianza ha sido la gestora de los procesos que produjeron el nuevo momento del mecanismo nacional –a raíz del Primer Pacto Mujer y Desarrollo de 1993– de la creación del Consejo Nacional de la Mujer (1995).
Dentro de sus diversas acciones, la Alianza coordina la Campaña Regional hacia la Convención Interamericana sobre los Derechos Sexuales y Derechos reproductivos en América Latina, para lo cual han realizado un taller y varias jornadas públicas.
También han abierto un frente político contra los feminicidios y desapariciones femeninas, a través de un proceso de difusión, denuncia y movilización y participa en el nuevo momento de la Red Feminista Centroamericana No Violencia contra las Mujeres.
Más informaciones, contactar a:
Aleyda Terán: lateran1@hotmail.com
Mariela Arce: genero@redalforja.org
Alibel Pizarro: alipizarro@cwpanama.net
Urania A. Ungo M.: uungo@ hotmail.com
Fuente: Urania Ungo.
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