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Un momento para el duelo y un momento para el cambio. Pasemos de una teología del sufrimiento a una de compasión y esperanza.
Con la muerte del Papa Juan Pablo II, Católicas por el Derecho a Decidir, México, se une a católicas y católicos de todo el mundo en un momento de profunda tristeza y reflexión. Él será recordado como uno de los papas más significativos y controversiales de todos los tiempos. Nos unimos a la comunidad mundial en este tiempo de duelo y aplaudimos sus múltiples contribuciones a los derechos humanos, la paz mundial y la justicia social. Sin embargo, nos entristece que esas contribuciones externas no hayan coincidido con un espíritu generoso y democrático dentro de la Iglesia.
Al nivel más profundo, creemos que su espiritualidad afloró debido a su reciente vulnerabilidad. Al verlo como un anciano débil y sufriente, no podemos dejar de sentirnos conmovidas y reconocer que tuvo la humildad necesaria para presentarse frente a su feligresía en su fragilidad.
Sin embargo, sectores conservadores de la Iglesia Católica han utilizado el sufrimiento como una fuente de inspiración y glorificación; de hecho lo que marcó al papado de Juan Pablo II fue la exaltación del sufrimiento. Quizá por eso se causó tanto sufrimiento a quienes han decidido responsablemente usar anticonceptivos y condones, a los enfermos de Sida, a las mujeres que se han visto en la necesidad de recurrir a un aborto, a los sacerdotes casados, a las mujeres que aspiran al sacerdocio, a lesbianas y homosexuales que quieren ser acogidos por su Iglesia, a religiosas, niños y jóvenes que han sufrido abuso sexual, a teólogas y teólogos silenciados, a los políticos a quienes se les ha coartado su libertad de conciencia.
Quienes nos identificamos con una teología liberadora y de esperanza, creemos que la voluntad divina es que tengamos vida en abundancia, plena y digna. Esta creencia nos invita a ser promotoras de un mensaje misericordioso e incluyente que respete la dignidad y la autoridad moral de todas las personas y que promueva la justicia y la tolerancia como valores centrales de nuestra Iglesia.
El Papa Juan Pablo II fue un ser humano que tuvo aciertos y errores. Dios lo ha acogido en su Reino con compasión y amor. Nosotras, que seguimos en este mundo, esperamos que el próximo papado ayude a la humanidad a encontrar maneras de aliviar el sufrimiento, que “permita tender puentes y encontrar un nuevo equilibrio, bueno para todas y todos, entre las diversas sensibilidades que enriquecen a la Iglesia Católica”, que aplique el sabio principio del Concilio Vaticano II de buscar siempre y en todo momento “la unidad en lo necesario, la libertad en lo dudoso, y la caridad en todo” (Gaudium et Spes, 92).
México D.F., abril de 2005
Para mayor información llamar a María Consuelo Mejía al 5554 5748/5908 o al 04455 16932254.
Católicas por el Derecho a Decidir es un movimiento autónomo de personas católicas comprometidas con la búsqueda de la justicia social y el cambio de patrones culturales y religiosos que atentan contra la dignidad humana.
Fuente: Gladys Parentelli.
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