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(Mujereshoy) Las autoridades de salud de América Latina y el Caribe apoyaron hoy en Washington el aumento de la educación para reducir la violencia contra las mujeres hispanas. Durante una conferencia de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la violencia contra las mujeres embarazadas, también propusieron mejorar los servicios que contribuyan a derribar las barreras culturales que impiden la delación de este fenómeno.
“Es común que muchas de estas mujeres digan que sus esposos las golpean porque sufren de estrés”, dijo la doctora Pat Paluzzi, presidenta de la Red para la Adolescencia Saludable.
Paluzzi, quien habló sobre los retos que enfrentan las clínicas para mujeres embarazadas en EEUU, sostuvo que uno de estos desafíos es precisamente ofrecer a las mujeres hispanas servicios de traducción al español.
La experta aseguró con la ayuda de intérpretes, las mujeres se sentirían libres de expresar sus temores y su situación matrimonial, sin tener la preocupación adicional de no hablar bien el inglés.
Las recomendaciones de Paluzzi se han puesto en práctica en algunas organizaciones hispanas que trabajan en casos de violencia contra la mujer, como es el caso del “Centro de Justicia para Mujeres” de California.
En su sitio de Internet, dicho centro recomienda a las hispanas hablar sólo con intérpretes profesionales cuando mantengan conversaciones de carácter legal o médico.
Mary Goodwin, especialista en asuntos de violencia intrafamiliar de Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), lamentó que, en muchos casos, a los hombres que abusan de sus cónyuges no parece importarles si están embarazadas o no.
Según Goodwin, un 20 por ciento de las mujeres embarazadas en EEUU es víctima de violencia.
Un experto de la OPS, Roberto Becker, habló sobre el impacto de la violencia de género en la salud de las embarazadas y la mortalidad materna, y se quejó de que, muchas veces, los médicos no mencionan el estado de gestación de las víctimas en las autopsias que realizan.
Judy McFarlane, directora de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Texas, sostuvo que aunque es muy difícil determinar cuántas mujeres son víctimas de abuso físico durante su embarazo, se sabe que el fenómeno es más frecuente en las minorías étnicas que en los blancos.
Una investigación que realizó McFarlane en 2002 junto a especialistas de otras universidades privadas y estatales, señaló que los mayores índices de violencia contra las embarazadas se registran en las familias afroamericanas, seguido por las familias hispanas y, en tercer lugar, las familias blancas.
Una de cada tres mujeres que sufren agresiones físicas durante el embarazo en EEUU son adolescentes, dijo McFarlane.
Para la experta, otro aspecto que preocupa de esta situación de violencia es que las mujeres embarazadas agredidas por sus parejas tienen mayores riesgos de consumir alcohol, tabaco y drogas ilícitas que las que viven en hogares estables.
En tanto, el doctor Rafael Obregón, representante de la OPS en Colombia, dijo que es necesario atacar la violencia contra las mujeres desde el sistema educativo, para, entre otras cosas, combatir los mitos muy arraigados entre las latinas.
Por ejemplo, “es común escuchar en nuestra cultura que nadie se debe entrometer en una pelea entre un marido y mujer”, señaló Obregón.
El experto enfatizó que el trabajo de educación también tiene que estar dirigido a la población masculina, porque por lo general los gobiernos y organizaciones comunitarias suelen concentrarse únicamente en las mujeres.
Fuente: Agencias.
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