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VIDA COTIDIANA/Salud
19.04.2005
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ARTÍCULO
El delgado ideal de belleza
La delgadez extrema es el símbolo de la belleza para muchas niñas (Foto: Gordos.com).
 
Con apenas seis años, algunas niñas están ya más preocupadas de su imagen corporal que de jugar con muñecas. Así lo plantea un estudio realizado en Australia, cuyos resultados dejaron al descubierto una tendencia que se repite en otros países: un gran número de niñas no está conforme con su cuerpo y ve en la delgadez un equivalente de belleza física.

(Mujereshoy) Recién están aprendiendo a leer y escribir, pero tienen claro que la belleza va de la mano de una silueta perfecta, aun a fuerza de dietas restrictivas. Ideas que pueden llevar a sufrir anorexia o bulimia.

Diarios y revistas se hicieron eco del estudio australiano que provoca asombro y preocupación inversamente proporcionales a la edad de las menores estudiadas. Las niñas que participaron en el estudio debían observar siluetas de niñas de 9 años y escoger cuál de las imágenes era la más parecida a ellas y cuál reflejaba la que querían ser. La mayoría eligió el retrato de la más delgada como su ideal.

Las autoras de la investigación, Hayley Dohnt y Marika Tiggemann, de la Universidad Flinders, plantean que las niñas desarrollan su deseo de ser delgadas durante los primeros años escolares, es decir, entre los 6 y los 7 años. A esa edad, ya manifiestan la definición y el concepto sobre qué es una dieta.

Según el estudio, que se extendió por dos años y que aparece en la última edición del British Journal of Developmental Psychology, el 71,5 por ciento aseguró desear una figura más delgada y el 45,7 por ciento dijo que utilizaría una dieta restrictiva si llegaba a aumentar de peso.

Una realidad en otros países

Las especialistas reconocen que los resultados permiten entender la tendencia a la aparición de problemas en la conducta alimentaria en edades más tempranas. Una realidad que también se observa en Chile, según la psiquiatra Lilian Urrutia: “Así como se ven más casos en hombres y en mujeres de mayor edad, los trastornos alimentarios se están viendo en niñas más chicas, con 10 o 12 años”.

La doctora Rosa Behar, del Departamento de Psiquiatría de la U. de Valparaíso y coeditora del libro Anorexia nerviosa y bulimia. Clínica y terapéutica, precisa que detrás de estas patologías hay múltiples causas, como factores biológicos, culturales y sociales. Tener madres o hermanas que sufrieron o padecen patologías alimentarias o de salud mental (como depresión o ansiedad) predispone a un mayor riesgo de morbilidad.

“En esas familias hay una preocupación mayor, implícita o no, sobre el peso, la figura y la comida. Además, el trastorno en la madre puede alterar el vínculo con su hija, la que puede interpretarlo al crecer como un rechazo a su imagen”.

A lo anterior se suma que en los últimos años ha ido disminuyendo la edad de comienzo de la maduración sexual, que genera cambios corporales incluso antes de los 10 años. Sin embargo, el factor sociocultural tiene un peso igual o más importante –agrega la doctora Behar–, considerando que el riesgo se eleva dentro de aquellas sociedades industrializadas y occidentales, como la nuestra, donde la belleza física es sinónimo de delgadez y de éxito.

De hecho, hay estudios que demuestran que grupos sociales originarios de países donde la frecuencia de estos trastornos es baja, como en Oriente, al mudarse a lugares donde la incidencia de la problemática es alta, copian o reproducen la tendencia.

Lilian Urrutia concuerda con ello y alude a la gran influencia mediática. “Las niñas están expuestas a programas de televisión y revistas que están dirigidos a adolescentes o jóvenes y en donde se vende una imagen errónea de lo que es exitoso. Ellas reciben el mismo mensaje, pero sin ningún filtro ni orientación”.

Trastornos alimenticios en Colombia

En Colombia no hay investigaciones que muestren una tendencia similar a la detectada en Australia. No obstante, algunos estudios señalan que los trastornos alimenticios son un problema latente entre las adolescentes.

Una investigación del Programa de Salud Mental de las Mujeres de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, entre 972 alumnas de cinco colegios de Medellín, descubrió que al 77 por ciento de las adolescentes les aterra la idea de subir de peso, el 41 por ciento come desaforadamente y un 33 por ciento siente culpa después de comer.

Las expertas Nora Elena Bartolini, médica psiquiatra, y Camila Pombo, psicóloga de la Fundación Horus TCA de Bogotá, aplican desde hace un año una encuesta en colegios mixtos y femeninos de la capital para detectar la incidencia de trastornos alimenticios.

Aunque aún no hay conclusiones, las especialistas observan una tendencia: al contrario de los promedios mundiales, según los cuales entre el 1 y el 4 por ciento de la población de adolescentes puede estar afectada por estos trastornos, los resultados muestran que entre el 4 y el 9 por ciento pueden tener ya estos problemas o una altísima predisposición a padecerlos.

Las expertas sostienen que los delgados ideales de belleza presentados en los medios de comunicación son una causa importante de la distorsión que las niñas empiezan a tener de su propia imagen.

“Varias mamás me han dicho, preocupadas, que en las conversaciones de sus hijas y sus amiguitas ya incluyen el tema de la gordura y qué hacer para no subir de peso”, sostiene Bartolini.

Ante este panorama, recomiendan estar atentos a las señales de alarma, no perder la calma y buscar la ayuda de un profesional.

El caso de Argentina

El fenómeno también se muestra en preadolescentes y adolescentes de Argentina. “En el colegio de mis hijas las maestras descubrieron que las nenas hacían fila, pero no partiendo de la más bajita a la más alta, sino de la más gorda a la más flaca”, relató Adriana a Infobae.com, madre de dos niñas que concurren a un colegio privado en Belgrano.

La frase “mamá, estoy gorda” no llama la atención en una adolescente, pero en una niña de siete años que está insatisfecha con su cuerpo, ya es motivo de preocupación.

En las niñas, el primer contacto con los cambios en el cuerpo ocurre con la madre, los juguetes y la televisión. Las nenas juegan con muñecas articuladas cuyos cuerpos son extremadamente curvilíneos y sin un gramo de grasa. La televisión muestra desfiles de modelos que pesan 50 kilogramos pero miden 1.80m.

No es casual que en Argentina las ventas de las muñecas Barbie aumentaran un 40 por ciento en 2004 con respecto a 2003. Sin embargo, en Argentina no hay estadísticas oficiales o extraoficiales sobre los niños y estos trastornos.

“Hay una generación de mamás que llaman al jardín de infantes y pide: no le den a mi hijo ni golosinas ni azúcar”, apunta Mabel Bello, presidenta de Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA).

Bello agrega: “Uno de cada 25 adolescentes tiene problemas alimentarios. Y entre los 14 y los 18 años una cada 10 chicas padece algún trastorno de este tipo”.

Según Bello, las muñecas como Barbie son un “modelo sin medidas antropométricas” que inducen a las niñas a la desesperación por estar flacas.

Sin embargo, la fundadora de la organización explica que hay otros factores que provocan que los niños comiencen con los trastornos.

La influencia del grupo de pares

En tal sentido, un aspecto determinante –y que es mencionado por las investigadoras australianas– es la influencia del grupo de pares. “El principal período en que comienza la insatisfacción (6 años) coincide con el inicio de la etapa escolar”, cuando comienzan a interactuar con más niños, dice la doctora Dohnt. “La mayoría de los estudios previos se focalizan en la adolescencia. Pero ahora, aspectos como la insatisfacción corporal y la identificación con los pares, tendrán que ser más estudiados en grupos de edades más pequeñas”, enfatiza.

De esta forma, las niñas pueden crecer rodeadas de modelos e ideas que las hacen más vulnerables a desarrollar un trastorno alimentario en la adolescencia o incluso antes. Y si bien toda intervención terapéutica es compleja –precisa la psquiatra chilena Lilian Urrutia–, en estos casos puede que la fuerza de ciertos pensamientos sea más rígida por la “antigüedad” con que acompañan a la menor, y cueste más modificarlos.

El rol de los padres

Para prevenir que la influencia del medio desencadene en una niña ideas negativas sobre su autoimagen, la psiquiatra Rosa Behar precisa que es importante que la madre y el padre enseñen a sus hijos e hijas a soportar y defenderse de burlas y comentarios adversos sobre su figura corporal. “Los niños pueden ser a veces muy crueles con sus bromas. Los papás deben estar pendientes de ello y darles herramientas a sus hijos para superar esas situaciones, por ejemplo, reafirmando su autoestima en base a aspectos como su intelectualidad o espiritualidad”, explica la especialista.

Lo anterior cobra mayor importancia cuando se trata de niñas muy perfeccionistas o con una insatisfacción generalizada, ya que son factores que suelen estar detrás del desarrollo de trastornos alimentarios, según estudios realizados por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Valparaíso.

Asimismo, es deber paterno saber qué tipo de programas e informaciones ven las menores y orientarlas sobre la verdadera trascendencia y valor que tienen esas imágenes.


Fuente: El Tiempo, Paidopsiquiatria, Modemujer.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003