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Gioconda Belli (Foto: Estrella Digital). |
En su última novela, El pergamino de la seducción, Gioconda Belli defiende la “rebeldía” y el “desafío” de Juana la Loca, quien, dijo, no estaba “en absoluto desequilibrada” y que ha sido un reto traerla a la vida y “hacerle justicia”. En la novela, la reina castellana comparte protagonismo con la joven Lucía, una colegiala que es seducida por Miguel, su profesor de historia.
(Mujereshoy) La escritora nicaragüense Gioconda Belli está participando en el encuentro poético Cosmopoética 2005, que se celebra en Córdoba, España, entre el 24 y el 27 de abril. El intercambio y el encuentro de versos entre poetas europeos e hispanoamericanos con el público en el Bulevar del Gran Capitán (Feria del Libro) y en el Palacio de Orive marcó la segunda jornada del evento.
“Con mi poesía yo celebro el hecho de ser mujer. Mis poemas son una reiteración del gozo que siento por ser mujer. Tenemos tanto que decir las mujeres... Para mí, la visión que tiene la mujer del mundo es la del oprimido que se refleja en cierta rebeldía, conciencia y desafío”, dijo la poeta y escritora.
La novelista está promocionando en España su última novela El pergamino de la seducción, en la que hace una reconstrucción histórica de la vida de Juana la Loca a través de los ojos de una mujer. “Juana no estaba loca, sino que fue víctima de las circunstancias políticas de la época. Yo cambiaría su nombre por el de Juana, la apasionada. Luchó con las únicas armas que podía utilizar e inventó la huelga de hambre”, afirmó Gioconda Belli.
Gioconda Belli (Nicaragua 1948) plantea en El pergamino de la seducción, editada por Seix Barral, una historia de complicidades, un encuentro entre dos épocas. Por un lado, la de Juana, la reina loca que escandalizó a la monarquía española del siglo XVI, y por otro, Lucía, una colegiala que vive en un internado de religiosas y es seducida por Manuel, su profesor de historia.
Manuel es descendiente de la familia de Felipe “El Hermoso”, que fue rey y marido de Juana, y está tan obsesionado por la historia que transforma a su alumna en el personaje real y la encierra, tal como cuenta la historia.
La escritora recordó como surgió esta novela, que pretendía ser un relato sobre su propia experiencia en un internado en Madrid a los 14 años, cuando “se cruzó el personaje” de Juana la Loca y la llevó a realizar una larga investigación histórica sobre la vida de la reina española. “Me fascinó, me fui enamorando de Juana”, a la que bautizó como “La apasionada, no La loca”.
Desde la perspectiva actual, “la vi como una mujer moderna, es la precursora de la huelga de hambre y de brazos caídos, se reveló con lo que tenía, su cuerpo”, añadió. Las dos historias se fueron entrelazando, la de la niña encerrada en un convento y la de Juana, como el efecto de un espejo que utiliza la escritora para vincular a los dos personajes en la novela. En el libro, aparecen las presiones de poder a las que son sometidas y, sobre todo, la rebeldía de la joven reina, que vivió un amor tormentoso, pero “no lo hizo todo por amor”, según la autora.
La modernidad de Juana está en su forma de revelarse. “Hay mucho desafío” en su comportamiento, que en su época se consideró un síntoma de locura, señaló Belli, como su negativa a ir a misa, para gran preocupación de sus padres los Reyes Católicos, que le enviaban confesores a una corte en la que “se disfrutaba con la belleza y el espíritu renacentista”. Juana se despega de las costumbres de la corte castellana, “era astuta y sagaz, no desequilibrada”, precisó Belli.
La presencia del pasado
Reconoció la novelista que la presencia del pasado siempre está presente en sus novelas. “Es muy importante –puntualizó– esa aceptación de nuestra herencia y el legado que portamos”. Explicó que el contacto de Lucía con Juana le permite conocerse como mujer y romper ese encierro, logra iniciar un proceso distinto y liberarse de quien la quiere encerrar. “Es un homenaje a la novela gótica”, señaló.
La escritora ha pasado varios años investigando en todo tipo de fuentes y viajando a los lugares por los que se movió Juana, y comentó que en esta ocasión había descubierto las bondades de internet, y así pudo conocer cómo eran los pueblos en 1600 e incluso el palacio en el que vivió Juana en Bruselas, que ardió en el siglo XVII y la ropa y las costumbres de la época.
Belli comenzó su carrera literaria en 1972 con la publicación de su primer libro de poesía Sobre la grama, al que siguieron en años sucesivos otros seis poemarios; en la novela se introdujo con Amor insurrecto, en 1988.
El pergamino de la seducción es la primera novela histórica de la escritora, ha recibido numerosos premios literarios y estuvo vinculada al Frente Sandinista de Liberación Nacional hasta 1994, fecha en que abandonó la actividad política. Gioconda Belli reside en la actualidad con su marido y sus hijos entre EEUU y Nicaragua, dedicada a la escritura.
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