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MOVIMIENTOS/Feminismos
29.04.2005
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ARTÍCULO
De presidente a papá: No al aborto
Hoy, las mujeres pasan a segundo plano, después de haber apoyado a Vázquez (Foto: El País, Uruguay).
 
A menos de 60 días de asumir su mandato, el presidente del Uruguay, Tabaré Vázquez, anunció que vetaría un eventual proyecto de ley para despenalizar el aborto. Lo hizo después de reunirse con el arzobispo católico de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno. Las mujeres reaccionaron. Para eso tienen un Estado laico.

(Mujereshoy) El presidente uruguayo Tabaré Vázquez, candidato de la coalición de izquierda Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría (EP-FA-NM), fue electo en las urnas en octubre de 2004 y asumió la presidencia el 1 de marzo de 2005. Vázquez fue apoyado por diversos sectores, entre los cuales las mujeres, pero hoy parece que se le olvidó.

En efecto, Tabaré Vázquez anunció que vetaría un eventual proyecto de ley para despenalizar el aborto, a pesar de que diversos estudios realizados en Uruguay muestran un amplio apoyo a esa medida.

Vázquez hizo las declaraciones el 14 de abril, después de reunirse con el arzobispo católico de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, en un almuerzo no oficial.

En Uruguay, según la legislación, el aborto es un delito, salvo en determinadas condiciones avaladas por los médicos y por la propia normativa.

Las reacciones no se hicieron esperar, sobre todo por parte de las organizaciones de mujeres que defienden y promueven los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en un país laico como Uruguay, pero también por parte de los medios de comunicación.

Para la periodista Mariana Contreras, por ejemplo, del semanario Brecha, “por más que el gobierno insista en proclamar que su actitud es igual con todas las organizaciones sociales, la realidad indica que apenas a 53 días de asumido el mando los acercamientos con la Iglesia han sido rápidos y privilegiados, con iniciativas, algunas, que dejan lugar a dudas sobre los límites que encierra un Estado laico”.

La periodista recuerda que la posición del presidente Vázquez, contraria a la despenalización del aborto, no es nueva. Sin embargo, señala, “la declaración presidencial, a la salida del almuerzo con Cotugno, no sólo alienta suspicacias sino que replantea la discusión de si los temas de Estado, que involucran como en este caso asuntos de salud pública, pueden quedar relegados a concepciones filosóficas personales de quienes toman las decisiones”.

Por su parte, Lilián Abracinskas, de la organización feminista Cotidiano Mujer, se asombra de que en Uruguay “a nadie le resulta impresionante que a 45 días de gobierno de izquierda el primer mensaje que da el presidente Tabaré Vázquez con relación a estos temas, sea su opinión personal, y lo hace después de hablar con Cotugno, que peleó a capa y espada para que no saliera el proyecto”.

Mientras, la Coalición Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), organización que trabaja en la promoción de los derechos sexuales y los derechos reproductivos, deploró las declaraciones del presidente Dr. Tabaré Vazquez. En primer lugar, señala que el mandatario “se olvida que vivimos en un estado laico, donde ninguna religión debería tener incidencia sobre las resoluciones que se tomen dentro del Estado uruguayo”.

MYSU recuerda que “la búsqueda de soluciones para problemáticas como la práctica clandestina del aborto necesita de respuestas consensuadas, inclusivas, que busquen la convivencia democrática y que promuevan la tolerancia frente a la diversidad de posiciones, convicciones, creencias e ideologías que atraviesan estas temáticas”.

El comunicado de MYSU advierte que Tabaré Vazquez está reproduciendo actitudes de otros gobernantes utilizando el poder de su investidura presidencial para imponer su posición personal, “desconociendo lo expresado por la mayoría de la opinión pública a favor de un cambio legislativo, desconociendo la posición de la casi totalidad de la bancada del Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría, y haciendo pública una medida –como el veto presidencial– que ocultó durante la campaña electoral”.

También recuerda que el Dr. Vázquez se olvida “que prometió que, con su gobierno, el país iniciaría un proceso de cambio alentando a la ciudadanía a apoyarlo y renovando las esperanzas sobre el cumplimiento de lo prometido. Estas formas de proceder y este tipo de declaraciones no son señales de un cambio progresista que enfrenten viejas prácticas de hacer política que tanto daño le han hecho al país”.

Finalmente, MYSU exige al mandatario “no realizar ningún tipo de acuerdo cuyo precio se pague con la salud, la vida y los derechos de las personas, en particular, de las mujeres”.

Lucy Garrido, integrante de Cotidiano Mujer, no dejó pasar la ocasión para expresar su desacuerdo ante las declaraciones del presidente de su país. Este es su contundente texto, publicado en Brecha.

Pérez anda, Gil camina

Iglesia docente e iglesia creyente. La primera definía, interpretaba y enseñaba la verdad al rebaño de dios. La segunda obedecía. Estaba compuesta por las ovejas. Antes del laicismo éramos como bobos. La raiz etimológica de laico es lego, y lego quiere decir “simple” e “ignorante”. Con el Renacimiento las cosas empezaron a cambiar y gente como Copérnico, Galileo o Miguel Ángel, todos legos, todos laicos, decían que estaban iluminados por la “docta ignorancia”. Volvía el tiempo del ser humano, volvía la razón, la individuación, nacía el sujeto, la autonomía. Empezaba una sociedad que sobre los principios morales elegía los principios éticos. Una sociedad en la que, como dice Martín Ballero, “la capacidad de que cada quien para decidir sobre su propio destino se transforma en un derecho y el papel del Estado por proteger esta realidad se convierte en un deber.”

El Estado laico no resuelve la pobreza ni paga la deuda externa. Pero es una condición fundamental para que la democracia y los derechos se amplíen y redunde en una mejor calidad de vida para toda la población. En un Estado laico el espacio público es plural y diverso y la legitimidad deriva de las argumentaciones políticas y no de verdades reveladas.

En la iglesia, en cambio, el debate libre no existe, existe el dogma. Y me parece muy bien: quien crea en eso que lo practique.

El problema empieza cuando la iglesia cree que al viejo estilo de evangelización colonial –cuando “en el nombre de dios” te quemaban si no creías en él– puede saltar al espacio público y demandar financiamiento para la enseñanza religiosa, conseguir exenciones de impuestos o decirle a la ciudadanía toda, la católica y la no católica, qué tiene que pensar, cómo debe vivir, a quién debe amar. Entre otros muchos nombres, eso se llama “tutelaje” y la sociedad uruguaya ya está bastante crecidita como para aguantar tutores como esos.

Sin embargo, el paternalismo existe. Tabaré entró como “presidente progresista” a almorzar con el obispo y salió como “padre” de todos nosotros a decirnos que vetaría una ley que despenalizara o legalizara el aborto. Cuando los periodistas le preguntaron por el apoyo ciudadano a la ley de salud reproductiva, contestó: “Problema de la ciudadanía”.

Es decir: en el caso que las feministas hayamos estado equivocadas tantos años denunciando las muertes por abortos clandestinos; en el caso de que los legisladores se equivoquen y voten una ley para que las mujeres más pobres puedan abortar en las mismas condiciones sanitarias que lo hacen todas las demás; en el caso de que la mayoría de la población uruguaya se equivoque al defender su derecho de darse las leyes que quiera en el sistema democrático que ella misma ha construido; en ese caso, el Sr. Presidente va a sacarnos de tamaña equivocación y va a decidir por sí solo qué es lo que debemos querer, y le va a decir a los legisladores qué es lo que deben votar. Por desobedientes. Por tontos. Yo aborto, tú votas. El veta.

Pero las mujeres seguiremos abortando en cualquier condición... problema nuestro. Muchas quedarán con secuelas... problema de ellas. Otras morirán en el intento... problema de sus familias.

Las mujeres seguiremos abortando en la clínica clandestina, con remedios contra la úlcera, con perchas de metal, con esencia de perejil, con agujas de tejer, con veneno de ratas.

A principios de mayo se cumple un año que se perdiera en el senado por tres votos el Proyecto de ley de defensa de la salud reproductiva. Uruguay tiene ahora un gobierno progresista y el Frente Amplio, por resolución de sus congresos, apoya la despenalización del aborto. El 63 por ciento de la población (Encuesta Equipos Mori, abril 2004) está de acuerdo con el proyecto de ley.

Este 4 de mayo a las 5 de la tarde realizaremos un acto simbólico en el parlamento llevándole a las legisladoras y los legisladores ramos de perejil. Un mes después llevaremos perchas, luego veneno de ratas o agujas de tejer...

En el fondo, el Sr. Presidente tiene razón: es un problema de la ciudadanía. Tonto es el que no lo adivina.

Lucy Garrido.


Fuentes: Brecha, Agencias, Lucy Garrido.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003