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La última edición de la publicación electrónica La Cuerda tiene como tema central el primer año de la gestión gubernamental de Óscar Berger. La periodista Virginia del Águila Lara entrevistó a dos mujeres que conocen muy bien la realidad nacional: Francisca Osorio y Ana Victoria Peláez.
(Mujereshoy) Basta escuchar comentarios populares o las noticias del día para caer en el desasosiego y el pensamiento fácil de que “el gobierno no hace nada”. Pero cuando el tema es periodístico, las preconcepciones quedan archivadas y dan paso a la imparcialidad. Exige, además, trascender el plano ciudadano y examinar la situación desde una óptica distinta.
Por ello acudimos a dos guatemaltecas con visiones privilegiadas de la realidad nacional: ellas son Francisca Osorio y Ana Victoria Peláez.
Francisca integra la Coordinadora de Pobladores, que representa a más de un millón y medio de mujeres residentes en áreas marginales de la capital. Ana Victoria es académica e investigadora de temas socioeconómicos y de género. Desde sus campos de acción, ambas nos ofrecen una lectura crítica, más especializada que la de una ciudadana “de a pie”, que permite comprender el trabajo de la actual administración de gobierno en seis temas específicos.
Lucha contra el hambre
• Francisca: “La distribución de vasos de leche en las escuelas es un show político. El gobierno no tiene interés en las mujeres ni voluntad para hacer cambios que nos beneficien. Las mujeres trabajamos donde sea para sacar adelante a nuestros hijos y a la familia. Así luchamos contra el hambre”.
• Ana Victoria: “Me parece que se ha hecho una focalización geográfica (del hambre). Deberían ver el tema con interés de crecimiento económico y desarrollo social. Ver las dinámicas propias de cada región, las relaciones entre mujeres y hombres, la lógica de producción que ambos pueden generar. En ese marco, hay que potenciar el desarrollo de ellas para que no sea desigual en relación al de los varones”.
Seguridad de las ciudadanas
• Francisca: “Nosotras salimos de nuestras comunidades por una guerra y, aunque ahora estamos en la ciudad, todavía sentimos temor. Ahora estamos en una guerra sicológica. Esa seguridad no existe. ¿De qué política de gobierno hablan? Aumentan recursos para la policía y los usan para reprimir a la población. Tantas mujeres han fallecido y no hay investigación ni procesos legales”.
• Ana Victoria: “Posiblemente aún se quiera diluir los feminicidios entre la delincuencia en general. Esto me lleva a pensar en las cuotas de participación: quizá sería necesario que más mujeres ocupen cargos de alto perfil en el sector justicia, para que impulsen acciones orientadas a atender a otras. Además, disminuyó la participación de las mujeres en el Congreso y en la administración pública: ¿cuántos ministerios, viceministerios y secretarías presidenciales están encabezados por mujeres? La presencia femenina es escasa. Por ello habría que preguntarse si quienes toman decisiones están sensibilizados con esta problemática, o si consideran que las decisiones de política afectan por igual a ambos sexos. Pareciera que la agenda de las mujeres aún no está apropiada entre tomadores de decisiones”.
Generación de empleo
• Francisca: “El gobierno no genera empleo con salarios dignos. Vemos más explotación, más marginación. Para encontrar trabajo, las pobladoras de áreas marginales enfrentamos problemas como la edad, el lugar donde vivimos, nuestro origen y la falta de educación. En las maquiladoras nos aceptan si tenemos de 18 a 25 años. Si vivimos en un asentamiento, no nos contratan. Si somos indígenas, nos descalifican. Quieren que tengamos estudios, pero no tenemos acceso a educación. Esto nos lleva a ser parte de la economía informal”.
• Ana Victoria: “Entre las mujeres, el empleo aún implica barreras de género. Siguen arraigadas ideas como que las labores domésticas son nuestro compromiso, y la crianza de los hijos no necesariamente es compartida por los hombres. La tendencia a la flexibilidad laboral y las nuevas formas de contratación no nos garantizan estabilidad e ignoran nuestras necesidades. Habría que promover la igualdad de salarios por el mismo trabajo. Además, promover la capacitación para mujeres y sensibilizar desde la familia para romper los estereotipos de género”.
Aplicación de la Política de Promoción de las Mujeres
• Francisca: “El gobierno propone alternativas sólo en palabras. Existen la SEPREM (Secretaría Presidencial de la Mujer) y otras instituciones de mujeres, pero están ‘en el círculo’ (de la administración pública). No hay salida para las mujeres necesitadas. El gobierno sólo nos usa en la campaña electoral, cuando tiene interés en nosotras. Luego cierra el espacio y selecciona con quién trabajar. Y aunque hay mujeres en el Congreso, no tienen mayor representatividad. No hay integración real de las mujeres dentro del gobierno”.
• Ana Victoria: “Aunque la SEPREM ha impulsado medidas de políticas, su trabajo no es suficiente. Es necesario sensibilizar a quienes toman decisiones y a los mandos medios, para agilizar esas políticas y apoyar los programas. Es importante contar con el apoyo financiero y técnico de la cooperación internacional; por ejemplo, el de Naciones Unidas en el proyecto para insertar a las mujeres en la agenda económica, impulsado desde la SEPREM. El empoderamiento de las guatemaltecas puede potenciarse empezando por el aspecto económico”.
Iniciativa de Ley de Concesiones
• Francisca: “Nos preocupa porque viene a ahogarnos. Pareciera que con esa ley nuestro país va a desaparecer y a estar como norteamericano. Generará más delincuencia, drogadicción, desesperación. Si entra esa ley, todo lo van a privatizar. No habrá trabajo para las mujeres en la economía informal y no tendrán sustento familiar. La ley no va a desarrollar el país; traerá más de la pobreza extrema que ya existe”.
• Ana Victoria: “Ojalá se dé la consulta que mencionó el presidente Berger e incluya a varios sectores, incluidas las mujeres. Si la ley tiene impacto económico y social, también toca a las mujeres. Se debe determinar cómo las afectan a ellas las decisiones de concesionar carreteras, servicios, explotaciones mineras o recursos naturales. Asimismo, revisar si para conceder la prestación de servicios a empresas privadas hay compromisos que las obliguen a priorizar y atender necesidades de mujeres”.
Relación de la actual administración con las organizaciones sociales
• Francisca: “No hay acuerdo entre ambas partes, no hay soluciones. El gobierno nos invita al diálogo, pero nos cambia el panorama y bloquea nuestras iniciativas. Hay mucho enfrentamiento de las autoridades con la sociedad civil, hasta cierta represión, lo que nos impide sentarnos a dialogar”.
• Ana Victoria: “Aún está marcada por muchos desencuentros; falta diálogo, no sólo a nivel sociedad-gobierno, sino también entre la sociedad misma”.
La historia nos convoca
Al final, no queda tanto sabor a desencanto. La gestión gubernamental no ha atacado de raíz las problemáticas aquí expuestas, ni ofrecido políticas o soluciones concretas. Pero hay propuestas y gran interés por participar y hacerse escuchar.
Distintos actores sociales realizan esfuerzos, aunque aislados, por lo que nuestras entrevistadas coinciden: se debe hallar un denominador común e insistir en la participación de las ciudadanas. “Necesitamos cohesión social, que se dará cuando hallemos más puntos de encuentro y nos abramos más al diálogo”, afirma Ana Victoria.
Ambas saben que el proceso será largo y complicado. “Seguimos participando para generar cambios. Quizá nosotras ya no los veamos, pero las nuevas generaciones de mujeres sí”, señala Francisca.
Por el momento, la historia nos asigna el papel de perseverar en la lucha que iniciaron nuestras antecesoras.
Fuente: La Cuerda.
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