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VIDA COTIDIANA/Sexualidad
26.08.2005
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ARTÍCULO
Otras formas de amar
Una pareja de lesbianas abraza a su hijo mientras contrae matrimonio (Foto: AP, www.esmas.com)
 
Las parejas formadas por dos mujeres y las nuevas formas de familia desafían nuestra capacidad de aceptar las diferencias. Para dar lugar a modos de vida que pelean por un espacio en la sociedad, tal vez deberíamos entender que se trata, simplemente, de otras formas del amor. Entrevista a Irene Ocampo, quien, desde hace ocho años, tiene como pareja a Gaby.

(Mujereshoy) ¿Un bebé con dos mamás? La noticia corrió como un reguero de pólvora en las redacciones de los diarios y de inmediato se instaló como la encuesta del día en las radios y portales de Internet. Una pareja de lesbianas asumió el desafío de romper los prejuicios y se embarcó en la aventura de la maternidad, relata el periodista Lucas Aremiso, de la revista Freia (Rosario, Argentina).

Una de ellas fue sometida a un tratamiento de fertilización asistida y con la llegada del bebé romperán el viejo refrán de “madre hay una sola”; ahora serán dos para asistir a un niño que crecerá sin padre. La situación de por sí trae consigo una catarata de interrogantes, pero también de prejuicios. ¿Cómo será la definición sexual de este niño o niña en este particular matrimonio?

La ciencia demostró que ya no hace falta un hombre para concebir un hijo, pero la crianza ¿sigue siendo necesario un padre? ¿Nace una nueva organización familiar, sin el “pater familiae”? ¿Significa una victoria del feminismo?.

Nuestra revista Freia se metió en el “mundo” de las uniones del mismo sexo y comprobó que “blanquear la relación” sigue siendo igual de difícil que décadas atrás, aunque con algunos cambios positivos. La unión civil está siendo aceptada en diferentes puntos del planeta, Buenos Aires inclusive, y las organizaciones defensoras del género ahora son legitimadas por la propia clase política. Pero, detrás del velo todavía existe una trastienda tan compleja como intrigante.

Charlamos de mujeres que se enamoraron de mujeres. La Iglesia, los prejuicios, la discriminación, el miedo en el trabajo fueron parte de una charla, café de por medio.

Irene Ocampo milita en la Red Informativa de Mujeres de Argentina (RIMA) y hace 8 años que está en pareja con Gaby.

Ella también fantaseó con la idea de la inseminación in vitro, aunque por ahora es sólo una fantasía. Tiene 37 años, es periodista y traductora y esconde una cálida sonrisa detrás de sus achinados ojos negros, sin una gota de rimel.

Desde su tono pausado asegura que “existen otros tipos de familias distintas a la tradicional en la Argentina. Lo que se discute ahora viene a reflejar lo que existe ya hace muchos años y plantea la necesidad de contar con un cierto marco legal cuando una forma una pareja, porque hoy las lesbianas no tenemos cobertura médica, ni seguro y en caso de fallecimiento, no hay herencia”:

Pero a la falta de beneficios para una compañera de toda la vida, se le agrega la frustración de no poder adoptar hijos. “No hay posibilidad de adoptarlos, por toda una cuestión legal. Creo que si el chico nace dentro de una pareja de lesbianas, no debe haber un conflicto previo, porque surge del amor, cariño, respeto entre dos mujeres. Si estás condiciones están dadas, no debe existir ningún tipo de conflicto psicológico”, reafirma.

Su razonamiento suena como una suerte de proclama ante lo que muchos no desean escuchar. “No estamos aisladas, vivimos en esta sociedad, trabajamos, estudiamos y no nos sentimos fuera de nada y sí existen las redes de contención para que un chico se críe en un ambiente saludable”.

¿Es mejor que ese hijo se sienta criado con dos madres, o que una de las mujeres de la pareja haga una suerte de rol paterno?

Irene Ocampo:
No creo que nadie tenga la obligación de infundir ningún valor, no lo necesitaría. Me parece que en muchos casos está la madre y no figura el padre, o hay una figura que va cambiando. No es necesario que una de las mujeres tenga que asumir ningún rol. Conozco parejas que reproducen los roles tradicionales o también que los tratan de compartir por igual. En los años sesenta, reclamar por los derechos civiles hubiera sido ilógico, y hoy, en el siglo XXI, esta discusión está instalada en todos lados. La televisión y los medios se encargan de difundir la problemática de las uniones del mismo sexo. Quizás se empezó desde el escándalo, luego se profundizó un poco más el tema, pero sentimos que algo está cambiando.

¿Qué escuchaste en la opinión pública cuando se le pide opinar sobre el hecho de que una pareja de lesbianas tenga un hijo?

Irene Ocampo:
Hay mucho miedo, como base de todo prejuicio, pero no va a cesar hasta que no se conozca. Es necesario que las mujeres que se animen a tener hijos, puedan salir a la luz, y puedan ir dando su testimonio de vida. Y también que los medios abran la puerta no al escándalo, no a la noticia de color, sino a algo que refleje la problemática.

¿Cuesta blanquear la situación?

Irene Ocampo:
Obviamente, desde preguntarse qué van a decir en mi trabajo, amigos, vecinos es una de las primeras barreras que se sufre. Es muy difícil. Las lesbianas sufrimos esta discriminación y muchas más que le corresponden al género.

¿Te discriminan las propias mujeres?

Irene Ocampo:
Algunas sí, porque los valores patriarcales son indistintos en mujeres y hombres.

¿Son las depositarias de los miedos a los otros?

Irene Ocampo:
Sentimos que hay una reacción ante el miedo que le provoca pensar involucrarse con una persona del mismo sexo. Sucede en muchos ámbitos, teniendo en cuenta que está en juego la sexualidad de las personas.

¿Pensaste hacerte inseminación?

Irene Ocampo:
Me genera muchas dudas. Pero la figura del donante anónimo me produce extrañeza, me gustaría saber quién es el padre, algo que me relacione. Sabemos que muchas mujeres que se someten a inseminación dicen que son solteras, cuando en realidad tienen su pareja lesbiana.

¿Qué es necesario que cambie en la sociedad?

Irene Ocampo:
La discriminación a la mujer tendría que ser un recuerdo, falta mucho por luchar todavía.


Fuente: Revista Freia, 18 de agosto 2005, Entrevista de Lucas Ameriso.

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