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(Mujereshoy) Jóvenes indígenas de Ecuador se han formado para ejercer de observadores en las elecciones locales y nacionales futuras. La fundación Q’ellkaj les apoya en esta iniciativa, que pretende acabar con la discriminación y fomentar la participación, señala Silvia Torralba, de la redacción de Canal Solidario.
Ir a votar pero no poder ejercer este derecho por no entender exactamente qué dice cada papeleta, no sentirse representado por las personas que gestionan las mesas electorales o ver cómo algunos policías dificultan la tarea de votar. Es la realidad que vivieron los vecinos del municipio de Otavalo durante las últimas elecciones.
En este pueblo ecuatoriano, en el que la mayoría de la población es indígena, fueron muchos los hombres y mujeres que se quedaron sin poder votar porque nadie les había explicado cómo realizar un voto electrónico. “Numerosas personas no pudieron votar o se equivocaron porque no se hizo una capacitación previa. Hubo fraude electoral y la policía ni siquiera permitió la entrada de observadores”.
Quien explica esta realidad es Ángel Sosoranga, miembro de la fundación Q’ellkaj, una entidad que desde hace tres años trabaja para fortalecer los gobiernos locales, implicar a los jóvenes de las áreas rurales en el ámbito político y denunciar situaciones que impiden a ciertos grupos ejercer su derecho a voto. En las últimas elecciones en Otavalo, precisamente, un grupo de chicos voluntarios formados por esta organización pretendían observar y asegurarse de que cualquier persona que fuera a votar pudiera hacerlo sin problemas “pero, aunque los jóvenes tenían todo en regla, la policía no permitió su presencia”.
En otros municipios como Tena y Cañar, en cambio, los cerca de cien jóvenes voluntarios de Q’ellkaj ejercieron sin problemas de observadores durante las votaciones. “Asistimos a situaciones de maltrato por parte de policías a mujeres indígenas, comprobamos que en muchos lugares no dejan a los indígenas utilizar su idioma y sólo informan en lengua española, y vimos que en muchos lugares, a pesar de que la mayor parte de la población es indígena, en las mesas electorales sólo hay mestizos”, afirma Ángel Sosoranga.
Como señala Q’ellkaj, situaciones como éstas se dan sobre todo en zonas con mayor presencia indígena y en sectores rurales o comunidades alejadas y con pocos recursos. De ahí la necesidad de formar a sus jóvenes para que se involucren en el ámbito político y exijan a los poderes regionales y locales políticas más democráticas y transparencia en sus gestiones.
Para ello, la fundación tiene en marcha varios programas que buscan sensibilizar a la población indígena de la importancia que tiene que los gobiernos de su zona respeten los territorios de sus comunidades y su patrimonio cultural e histórico, y que pretenden que los jóvenes se impliquen en los procesos de participación ciudadana. “En todo este proceso – explica Ángel Sosoranga– formamos a los jóvenes en liderazgo y les enseñamos a hablar con soltura en público y a relacionarse con el Gobierno de la región”.
Muchos emigran, pero muchos también se quedan
Además de trabajar para que los jóvenes se impliquen en estas cuestiones, la fundación Q’ellkaj tiene en marcha una iniciativa para apoyar a familiares y amigos de personas que han emigrado. Este proyecto piloto se lleva a cabo en Saraguro, una comunidad en la que “más de 3.000 familias indígenas han salido de Ecuador”.
“A raíz de esta situación muchos niños y jóvenes han dejado la escuela, numerosas familias se han encontrado con ingresos extra que no han invertido adecuadamente y han aumentado los problemas de drogas, alcohol y los relacionados con los grupos de pandillas”, señala Ángel Sosoranga, responsable del proyecto de migraciones de Q’ellkaj.
Para paliar esta situación, la fundación ha iniciado una serie de talleres informativos que explican a la población los impactos que puede tener el hecho de emigrar, tanto para los que se van como para los que se quedan. “Les hablamos de las actividades de los coyoteros, de cómo invertir el dinero que los familiares envían desde el exterior, y de los aspectos positivos y negativos de emigrar. Se trata de que sean conscientes del impacto de la emigración, pero en ningún caso de evitar que se marchen”.
Más informaciones:
Fundación Q’ellkaj
http://www.qellkaj.org (ver link externo)
Correo electrónico f_qellkaj@panchonet.net
Fuente: Canal Solidario.
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