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PANORAMA/Internacional
20.09.2005
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ARTÍCULO
Bien en género, pésimo en pobreza
La sociedad civil protestó en Nueva York por la falta de compromisos de los gobiernos para luchar contra la pobreza (Foto: Intermon-Oxfam).
 
Más de 20 organizaciones y redes de mujeres evaluaron de manera positiva los acuerdos de la Cumbre Mundial de Naciones Unidas sobre igualdad de género, pero denunciaron la falta de voluntad política para luchar contra la pobreza, fomentar la paz y garantizar los derechos humanos. Una vez más, una oportunidad perdida.

(Mujereshoy) Después de meses presionando a los gobiernos, las defensoras de los derechos de las mujeres consiguieron algunos logros sobre igualdad de género en el documento final de la Cumbre Mundial, a pesar de la ausencia de una acción significativa respecto al paquete total en debate.

Los organismos y redes de mujeres, entre las cuales se encuentra la Red de Educación Popular entre Mujeres de América Latina y el Caribe (REPEM) y Milenio Feminista, aseguraron que los temas relacionados con los derechos de la mujer no sufrieron en las apuestas del partido de póquer que se estaba jugando.

De hecho, el enfoque original sobre educación primaria del Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre igualdad de genero (Nº 3) fue ampliado e incluye los siguientes puntos:

· Terminar con la impunidad hacia la violencia en contra de las mujeres.

· Acceso universal a la salud reproductiva.

· Derecho de propiedad y de herencia.

· Acceso igualitario a la protección laboral.

· Incremento de la representación de las mujeres en los espacios gubernamentales de toma de decisiones.

Además, los líderes mundiales acordaron revocar las leyes que discriminan a las mujeres y prometieron implementar la histórica Resolución 1325 del Consejo de Seguridad, que promueve una mayor participación de las mujeres en los procesos de paz y seguridad.

Uno de los logros más significativos de la Cumbre fue el acuerdo histórico sobre la responsabilidad de los estados y de la comunidad internacional a proteger las poblaciones contra el genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra lesa humanidad.

Otro logro concreto fue el compromiso de duplicar el presupuesto para la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Sin embargo, los grupos de mujeres señalan estar consternados por la vergonzosa falta de voluntad política de parte de los gobiernos para luchar contra la pobreza, fomentar la paz y garantizar los derechos humanos.

La gran negociación prevista para la Cumbre Mundial fue un fracaso, indica el documento de las organizaciones de mujeres. Esta negociación implicaba un compromiso serio sobre la reforma del comercio, el alivio de la deuda y recursos financieros para el desarrollo a cambio de un Consejo de Derechos Humanos, una Comisión de Consolidación de la Paz y una reforma de Naciones Unidas. Pero los países difirieron estos temas a la Asamblea General donde prevalecen las mismas divisiones políticas.

Un mundo inaceptable

La socióloga y feminista peruana Virginia Vargas, en representación de la sociedad civil ante la Cumbre Mundial, señaló en su discurso del 16 de septiembre que “este mundo, tal como está, es éticamente inaceptable, políticamente devastador, económica y ambientalmente insostenible”.

Vargas fue enfática en decir a los gobiernos que estaban perdiendo una oportunidad histórica de asumir sus obligaciones y cumplir con sus promesas de lograr un mundo más justo: “En un mundo donde la producción de riqueza es enorme y, al mismo tiempo, la pobreza y exclusión son dramáticamente crecientes, el problema central es la tremenda inequidad en la distribución de la riqueza”.

Virginia Vargas exigió no un desarme progresivo ni selectivo, sino un desarme general, modificar la lógica de resolución de conflictos, y ampliar la mirada a otras causas del temor: “Una vida sin temores para millones de mujeres también significa sancionar la violencia en lo doméstico, en lo sexual, en los conflictos armados, como una brutal violación de sus derechos humanos”.

“Una vida sin temores –agregó– se construye confrontando el racismo, reconociendo los derechos y la autonomía de los pueblos indígenas. Se construye afirmando el derecho de movimientos sociales, como el de las mujeres, de aportar una agenda de paz. Y se construye respetando los acuerdos internacionales, que constituyen una responsabilidad ética global”.

También se refirió a la reforma de Naciones Unidas, la que no se concretó: “Naciones Unidas no puede seguir siendo sólo de los gobiernos, como lo ha sido en esta Cumbre. Su refundación democrática debe estar abierta a los múltiples aportes de los movimientos sociales y fuerzas democráticas para construir un mundo diferente, sin pobreza ni exclusiones”.

La prioridad número uno de Estados Unidos sobre la reforma de Naciones Unidas no se cumplió, debido a que ese país rechazó acordar compromisos significativos sobre los temas de desarrollo. Con la llegada del Embajador Bolton, Estados Unidos aceleró el ritmo, mandando ultimátums, insistiendo en cientos de cambios y faltando a los compromisos hechos en el pasado.

Tampoco se progresó en las exigencias de los países en desarrollo –Estados Unidos y algunos países ricos rechazaron comprometerse en los plazos propuestos para conceder el 0,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para la ayuda oficial al desarrollo. Los acuerdos de comercio fueron virtualmente insignificantes.

El “acuerdo” sobre cambio climático fue un paso hacia atrás respecto a lo que se había acordado en el G8 en Gleneagles cuyo contenido de por sí ya era débil. Además, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad mantienen su poder de veto, incluso en caso de genocidio o de crímenes contra la humanidad.

Las mujeres esperaban más de sus gobiernos, señala la declaración de las organizaciones y redes de mujeres de todo el mundo. “Una vez más perdieron una oportunidad de tomar acciones audaces y significativas respecto a los problemas más críticos del mundo. Pero las defensoras de los derechos de la mujer no se desistirán de su propósito. Continuaremos presionando por nuestros derechos y para que los gobiernos rindan cuentas a las mujeres del mundo por los compromisos asumidos”.



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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003