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El maltrato por parte de la policía es una práctica generalizada (Foto: www.hrc.org). |
El maltrato y abuso de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero por parte de la policía es una práctica generalizada en Estados Unidos. Sin embargo, esta práctica pasa inadvertida debido a la escasez de denuncias y a políticas y procedimientos poco claros, mal aplicados o inexistentes.
(Mujereshoy) Un estudio de Amnistía Internacional concluye que las lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero de la comunidad negra y el sector de los jóvenes son los que tienen más probabilidades de sufrir ese trato.
“En todo el país, lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero soportan las injusticias de la discriminación, la incitación a cometer delito y los insultos, así como palizas brutales y agresiones sexuales, a manos de las mismas personas que tienen la obligación de protegerlos: la policía”, manifestó William F. Schulz, director ejecutivo de la Sección Estadounidense de Amnistía Internacional (AIUSA).
“Algunas personas, incluidas las transgénero, negras y jóvenes, sufren este trato de manera desproporcionada, principalmente cuando, a causa de la pobreza, quedan expuestas a la falta de hogar y la explotación, y tienen menos posibilidades de atraer la atención de la opinión pública o suscitar la inspección de los organismos oficiales. Es un panorama lamentable que la policía utilice indebidamente sus facultades para causar sufrimiento en lugar de prevenirlo”, agregó el funcionario de Amnistía.
En el extenso informe publicado por Amnistía Internacional, Stonewalled: police abuse and misconduct against lesbian, gay, bisexual and transgender people in the United Status, la organización entrega información sobre estos abusos en cuatro grandes ciudades, Chicago, Los Angeles, Nueva York y San Antonio.
Además, da cuenta de los resultados de una encuesta sobre las políticas y prácticas relativas a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero en los 50 departamentos de policía más importantes del país, e incluye información obtenida a partir de varios cientos de entrevistas y declaraciones testimoniales.
Las conclusiones indican de manera inequívoca que existe un patrón reforzado de conducta indebida y abusiva de la policía contra las personas transgénero y todas las lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero de la comunidad negra, los jóvenes, los inmigrantes, las personas sin hogar y los trabajadores sexuales. En ocasiones, la mera suposición de que alguien es gay o lesbiana da pie a insultos o agresiones físicas.
El maltrato y los abusos documentados en el informe incluyen la aplicación selectiva y discriminatoria de leyes y normas contra las lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, incluidos los códigos sobre moralidad y “calidad de vida”; el uso de “perfiles”, especialmente aplicados a mujeres transgénero que ejercen el sexo como profesión; los insultos; los tocamientos inapropiados y los registros corporales; la desprotección de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero en los calabozos; la respuesta insuficiente o nula a las llamadas por delitos basados en el odio o abusos en el ámbito familiar; el acoso y el abuso sexual, incluidas violaciones; y las agresiones que, en ocasiones, constituyen tortura y malos tratos.
Algunos ejemplos
Jóvenes gays y defensores de su causa en Chicago informaron a AIUSA sobre un agente de policía que, según un hombre, “se quitaba la placa, el arma y el cinturón y te golpeaba hasta que le hacías una felación; después te dejaba en paz.”
En San Antonio, unos agentes de policía acusaron de robo a una mujer transgénero de origen latino. Según informes, un agente dijo: “Personas como tú hacen que este mundo sea un mal lugar”. Tres agentes de policía y dos detectives la rodearon mientras otro agente la registraba, dejando a la vista su vello púbico, sus nalgas y uno de sus pechos. Ella dijo: “No pedí que me registrara una mujer agente. Ya lo he intentado otras veces; les da igual, para ellos somos hombres”. No la acusaron de ningún delito. Los agentes se negaron a darle su número de placa. Ella dijo: “Sé mostrarme respetuosa con los agentes de policía, pero estoy cansada de la forma en que nos tratan.”
Unos agentes de policía golpearon, ataron de pies y manos y arrastraron por el pavimento a Kelly McAllister, mujer transgénero de raza blanca, tras detenerla en Sacramento, estado de California. La encerraron en un calabozo de la Prisión Central del Condado de Sacramento junto a un individuo que la golpeó, estranguló, mordió y violó. Aquel recluso simplemente fue condenado a tres meses de cárcel. No se han tomado medidas disciplinarias contra ningún agente por los sucesos que rodearon el encarcelamiento de Kelly.
La encuesta a los departamentos de policía
El 72 por ciento de los departamentos de policía que respondieron a la encuesta de Amnistía Internacional manifestaron que no tenían una política concreta sobre la forma de tratar a las personas transgénero.
El informe señala que los departamentos de policía de todo el país tienen que hacer más esfuerzos para proteger a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, y esto se refleja en las respuestas a la encuesta realizada por la organización sobre políticas y prácticas policiales respecto a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero.
De los 29 departamentos que respondieron a la encuesta, sólo el 31 por ciento da instrucciones a sus oficiales sobre cómo registrar a una persona transgénero; dos tercios (66 por ciento) de los departamentos informaron de que imparten formación sobre delitos basados en el odio contra lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero; y, aunque la mayoría de los departamentos forman a sus agentes en relación con la agresión sexual (86 por ciento), alrededor de la mitad (52 por ciento) no incluyen cuestiones específicamente relacionadas con lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero.
Según el derecho internacional, todas las personas, con independencia de su orientación sexual o su identidad o expresión de género, tienen derecho al máximo disfrute de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
Estados Unidos es Estado Parte en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, principal tratado internacional que establece derechos fundamentales como el de no ser sometido a detención y reclusión arbitrarias ni a torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, así como en la Convención contra la Tortura y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial.
Fuente: Amnistía Internacional.
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