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VIDA COTIDIANA/Sexualidad
27.02.2003
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ARTÍCULO
La libido en crisis
María Cristina Sanhueza
© Daniel Norman / iStockphoto
 
Un alto porcentaje de mujeres y hombres carecen de apetito sexual, uno de los motivos más comunes de consulta en las terapia sexuales en el mundo entero. Las parejas tensas y estresadas por conflictos conyugales o por la agobiante competitividad laboral, no son buenos amantes y están sordos a los estímulos sexuales.

(Mhoy) La agotadora lucha por sobrevivir, pagar los créditos, adquirir vivienda y posesiones, mantener el status o triunfar profesionalmente han desplazado al parecer a la pasión amorosa en los días que corren. El Sindrome del deseo sexual inhibido (DSI) o falta de ganas, es una epidemia que ocurre hasta en las mejores parejas y preocupa tanto a los especialistas como la práctica del sexo promiscuo, mecanicista, pobre de sentimientos y sin la satisfacción de la intimidad.

Los expertos apuntan a una serie de presuntos culpables del DSI, que van desde el estrés, la depresión, la incitación permanente a invertir en todo menos en amor y amistad, hasta los cambios en las concepciones tradicionales del sexo y del rol femenino. El síndrome estaría revelando también el desinterés en establecer vínculos emocionales y un enorme desgano masculino para realizar el cortejo y la conquista romántica. La sabiduría popular, por su lado, pone el dedo acusador en la rutina del día tras día, por aquello de “tan contento como gallo con gallina nueva”.

A juicio del psiquiatra y sexólogo venezolano Rómulo Aponte, el deseo sexual inhibido es una alteración del deseo sexual normal que según las estadísticas afecta al 40% de las mujeres y al 30% de los hombres, “o sea a millones de personas desde la adolescencia hasta la culminación de la vida”. Apunta que el problema no es con el funcionamiento, sino con el deseo, y corresponde a la primera de las fases del ciclo sexual, la del apetito sexual, que conduce a buscar pareja, a involucrarse, intercambiar estímulos y a excitarse mutuamente.

Esta disfunción, carente de fantasías y pensamientos de contenido sexual, produce mucho estrés . En un estudio que hicimos sobre doscientas parejas venezolanas con un test de interacción de Locke y Wallace, encontramos que la principal causa de discordia marital es la insatisfacción sexual. La segunda es problemas de comunicación.

Como punto de origen del síndrome, el especialista indica en primer término los niveles anormalmente bajos de andrógenos tanto en mujeres como en hombres. Los andrógenos viajan por la sangre y llegan a los núcleos sexuales del cerebro donde provocan pensamientos y fantasías sexuales, el deseo de tener sexo. Luego, podemos mencionar el conflicto marital en todas las áreas o dimensiones de relación no sexuales , como el amor, admiración, solidaridad, y la sensación de sentirse satisfechos con la pareja en muchos aspectos. En otros casos hay disfunciones previas, como la ayaculación precoz en el hombre o la falta de orgasmo en la mujer. O el estrés, emergente de la discordia marital o del clima de inseguridad social, marginalidad, injusticia social donde se vive.

Ejemplifica con el caso de Venezuela, "país con altos índices de descomposición social, factor generador de intenso estrés. Bajo esta condición, el organismo libera dos hormonas, cortisol y norhepinefrina, que bloquean el efecto positivo de la testosterona en el cerebro e impiden la activación del deseo sexual".

Respecto a si la caída de la libido es directamente proporcional a los años de matrimonio, Aponte dice que esa es una realidad irrebatible, hasta el punto que a veces es posible descubrir los años de convivencia por la frecuencia sexual.

“El estrés y la monotonía secuestran a las fantasías sexuales. La carencia de creatividad, la monotonía, la rutina, la rigidéz que lleva a practicar el sexo los mismos días de la semana, en el mismo sitio, a la misma hora, activan los mecanismos de habituación con lo cual caen los niveles del deseo. La repetición rigurosa es enemiga del deseo, pues con el sexo ocurre lo mismo que con un postre exquisito, que se repite todos los días. La respuesta se debilita ante un estímulo repetido. La pareja fastidiada no piensa en fantasías sexuales”.

Según el psiquiatra sexólogo venezolano, las fantasías en este terreno son uno de los mejores afrodisíacos, si se entiende como tal un evento del pensamiento, espontáneo o deliberado en el que una serie de imágenes transcurren en una acción dinámica, en el cual se imagina y anticipa el encuentro sexual con la pareja, el desnudo, el coito, el placer. Es común, dice, que las fantasías se activen en plena reunión de trabajo o en una congestionada calle. “Las fantasías son altamente recomendables, y la más frecuente es tener sexo con alguien conocido que no es la pareja formal, en la playa o en el parque.”

Sobre el indefinible sentimiento del amor y su relación con el sexo, Aponte expresa que no están necesariamente vinculados , aunque lo ideal es la experiencia del amor erótico, es decir sentir amor, sentimiento y deseo a la vez. El amor es una experiencia afectiva muy evolucionada, dice, “ que depende del desarrollo y maduración psicoafectiva de la persona. El amor erótico es una experiencia afectiva y sexual intensa, exquisita, propia de hombres y mujeres que han evolucionado en su desarrollo psicosexual”.

ESTRATEGIAS TERAPEUTICAS

- Tratamiento médico antidepresivo que eleve los niveles de dopamina, el químico pro-sexual más importante del cerebro; tratamiento con DHEA y andrógenos.

- Terapia sexual, Reinvindica los procesos de pensamiento de corte sexual y activan la experiencia de placer con la pareja.

- Estímulo de la creatividad y comunicación erótica. Experimentación de distintas formas de estímulo, caricias, posiciones en el acto sexual. Preservación de una buena relación, del apoyo y el amor en la pareja.

- Provocar el placer y no satisfacerlo, por un tiempo limitado, como una buena forma para activar y recuperar el deseo. Dar y recibir placer sin llegar necesariamente al coito, como estrategia para fortalecer la respuesta.



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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003