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24.04.2003
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ARTÍCULO
Giovanna Mérola, siempre presente
Ana María Portugal/Mujereshoy
Giovanna Mérola formó parte de la avanzada feminista en Venezuela (Foto: Isis Internacional).
 
Una de las pioneras del feminismo moderno en Venezuela, Giovanna Mérola, dejó de existir en febrero de 2003. A través de sus libros, la cátedra universitaria y las revistas que ayudó a sostener, Giovanna dedicó su vida a la causa de las mujeres, afrontando con valentía su enfermedad hasta el final.

(Mhoy) Bióloga, arquitecta y socióloga, Giovanna Mérola participó de la euforia feminista del París de los años setenta, en el siglo XX.

El Comité de Mujeres Latinoamericanas y el histórico Movimiento de Liberación Femenina (MLF) fueron sus referentes. Años de gran intensidad y compromiso, donde combinó sus estudios de sociología en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, con su militancia en el Comité de Mujeres Latinoamericanas, trabajando en el Boletín y participando en sus manifestaciones.

“Mi otra vida”

Su acercamiento al feminismo ocurrió en medio de una crisis personal ocasionada por la muerte de su primera hija, a los nueve meses de nacida. Giovanna vivió esta pérdida con mucha culpa, ya que anteriormente había tenido un embarazo no deseado y había decidido someterse a un aborto “Fue terrible para mí. Sentía una tremenda culpa por el aborto que me había hecho y lo ligaba a la muerte de mi niña”, dijo en 1988, en el curso de una entrevista para Mujeres en Acción, de Isis Internacional.

Fueron las mujeres del Comité Latinoamericano en París quienes la ayudaron a superar el dolor y la culpa, en especial una brasileña que fue como su “segunda madre” y con quien mantuvo siempre una relación muy profunda.

En París, Giovanna comenzó lo que ella llamó “mi otra vida”, por los cambios que experimentó en lo personal, intelectual y político. A su regreso a Venezuela se dispuso a hacer “mil cosas”, pero nuevamente experimentó un nuevo dolor. A los siete meses de embarazo tuvo un aborto espontáneo.

“En el hospital, mientras yo me estaba muriendo por tener a mi hijo, por esas cosas de la vida, a mi lado una mujer estaba muriendo por un aborto provocado. Esto me hizo reflexionar mucho acerca de lo difícil que es para una mujer decidir ser madre. A raíz de esto hice un libro sobre el aborto al que titulé En defensa del aborto en Venezuela”.

Este libro pionero fue editado por la editorial Ateneo en 1979, causando una repercusión nunca vista por los encendidos debates que se produjeron, tanto en los medios de comunicación como en los distintos espacios públicos donde Giovanna presentó su trabajo.

Las primeras

“En esos momentos, yo formaba parte de La Conjura, un grupo feminista que elaboraba un boletín llamado Una mujer cualquiera. Eramos tres mujeres las de La Conjura, pero hacíamos bulla por cien. Nunca decíamos cuántas éramos, salíamos a la luz pública con temas como aborto, violación, violencia doméstica, doble jornada, 8 de marzo, etc. Nos hacían entrevistas por televisión y de a poco nuestro lenguaje se fue incorporando a la vida cotidiana”.

No cabe duda que Giovanna Mérola y sus compañeras de La Conjura fueron parte de la avanzada feminista en Venezuela a inicios del decenio del setenta del siglo pasado, como lo fue el Movimiento Hacia la Nueva Mujer, anterior a La Conjura y donde Giovanna inició su militancia. Esta agrupación, creada en 1974, fue la primera que actuó con total independencia de partido político alguno, como señala la académica feminista Gioconda Espina. Esta característica también la compartió La Conjura.

En 1977 y 1978, Giovanna y sus compañeras plantean organizar un Encuentro Feminista en América Latina, idea que prendió rápidamente en los distintos países de la región. La II Conferencia Internacional de la Mujer de Mitad de la Década de Naciones Unidas, realizada en Copenhague en julio de 1980, plantea nuevos retos.

El grupo latinoamericano que participa en Copenhague convoca a un referendo dentro de la Conferencia Alternativa para definir el carácter de la convocatoria de las venezolanas. Meses después, la sede del Encuentro se traslada a Colombia, “porque Caracas salía muy caro”.

En julio de 1981 se realiza el I Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Las “conjuradas” participan activamente apoyando a las organizadoras de Colombia.

”Una publicación libre y de mujeres”

Así definió Giovanna a La Mala Vida (1984-1988), la emblemática revista del feminismo venezolano que hicieron posible Giovanna Mérola, Gioconda Espina y Zoraida Ramírez, fallecida en 2002.

Esta publicación era una continuidad de La Cosa (1973), de la Liga de Mujeres de la Universidad Central de Venezuela; La Avispa (1974), de las Mujeres Socialistas; del Boletín (1974), del Movimiento Hacia una Nueva Mujer. En Maracaibo, la Liga Feminista publica varios números de La Voz Feminista (1977-78).

“Después de algunos años de receso de esta actividad de prensa alternativa y polémica que levantó bastante revuelo en ciertos medios estudiantiles e intelectuales, algunas redactoras del Boletín Una mujer cualquieradel extinto grupo La Conjura, junto con otras mujeres, en mayo de 1984 bautizamos el primer número de la revista La Mala Vida”.

La pasión y compromiso de Mérola y sus compañeras quedaron expresados en cada número de esta histórica publicación que traspasó los límites geográficos venezolanos.
Su portada y contenido llegaron a resultarnos familiares a las feministas de otros países que la recibíamos puntualmente.

En total fueron 12 números, todos autofinanciados. Sin duda, una hazaña. Esta publicación, como otras similares que circularon en los años iniciales de la segunda ola del feminismo latinoamericano, formó parte de una estrategia para hacer frente a los grandes medios de comunicación.

“Siendo una revista militante, desde el primer número nos propusimos una estrategia, no perder un solo centavo y mantener en la medida de lo posible un autofinanciamiento, para no tener que depender de publicistas, ni aceptar una línea editorial que mediatizara nuestros mensajes”.

La Mala Vida jugó un importante papel en la tarea de trascender más allá del ghetto. “Nos pusimos la meta de ser noticia en los espacios culturales de la prensa nacional, al hacer que cada número que apareciera fuera acompañado de una actividad cultural que tuviera relación con temas de la mujer”. De esta manera auspiciaron funciones de teatro, exposiciones de pintura y ciclos de cine de mujeres.

En todos los frentes

Giovanna Mérola nació el 1 de diciembre de 1947, en Pádula, una pequeña ciudad al sur de Italia de donde eran oriundos sus padres. Desde esas tierras, la famila Mérola Rosciano emigró en los años cincuenta a Venezuela.

En su corta pero fecunda vida, está mujer de intelecto brillante, ojos claros y dulce sonrisa, que escondía una energía impresionante, estuvo en todos los frentes. Su militancia feminista la llevó a ser pionera de la corriente del ecofeminismo en su país.

Fue fundadora de grupos ecologistas y coordinadora de proyectos de desarrollo sustentable. Como docente universitaria en la Universidad Central de Venezuela (UCV), tuvo a su cargo las cátedras de sociología, arquitectura y urbanismo y redactó el proyecto para la creación del Centro de Estudios de la Mujer de la UCV, del que fue cofundadora en 1992.

Asociada a Isis Internacional, su voz y presencia marcó las diversas campañas del movimiento de mujeres. Escribió un importante tratado sobre Plantas medicinales para la mujer. En 1991, publicó Arquitectura en femenino, probablemente el más significativo aporte, en ese campo, realizado por una mujer en nuestra región (ver enlace externo).

La Municipalidad de Caracas le otorgó, en 1994, una Mención de Honor por su trabajo sobre la Historia de la Arquitectura Paisajista en Caracas. “Propuse articular la ciudad por paseos peatonales porque la gente sólo se comunica por auto y no hay áreas verdes”.

“Quería tener una gran familia”, testimonia la feminista y teóloga Gladys Parentelli. “Perdió siete embarazos, hasta que nació Aída Octavia en 1987, después llegó Lorena. En los últimos años, el cáncer, la dura lucha que sostuvo para recuperar su salud, le impidió continuar su ritmo de iniciativa, de creatividad, de trabajo y terminó con esa vida de la que aún esperábamos tanto”.

Aída Octavia llegó en la mejor etapa de su vida, la más productiva. Contó que le puso Aída -que en árabe significa “la que está por regresar”- en honor a su padre quien es libanés de origen, “pero, además, Aída es un nombre que fue popularizado en Italia por Verdi, quien es un compositor a quien quiero mucho. Y Octavia, porque fue mi octavo embarazo y nació a las 8 de la mañana”.

“Se nos fue una capaz, valiente, tenaz, inteligente luchadora, precisamente en este tiempo cuando el debilitado movimiento venezolano de mujeres más necesitaba del aporte de su sabiduría, de su experiencia, de su ecuanimidad, y ¿por qué no? del atisbo de sonrisa que nos ofrecía cada vez que hechos o decires estúpidos le hacían preferir el silencio”, nos dijo desde Caracas Gladys Parentelli.

Giovanna Mérola estará siempre presente en nuestra memoria. La luminosidad de su sonrisa, nunca opacada pese a las marcas dolorosas de su historia, y la valentía con que afrontó su enfermedad no se nos borrarán jamás.


Fuentes:

Mujeres en Acción, N° 14, 1988, Isis Internacional, Santiago, Chile.

La Mala Vida. Una publicación libre y de mujeres. Ponencia presentada por Giovanna Mérola en el I Taller sobre Organización y Funcionamiento de Centros de Documentación en el Tema de la Mujer en América Latina. 1988. Santiago, Chile.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003