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VIDA COTIDIANA/Familia
24.04.2003
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NOTA
Estigmas y desprecio marcan a mujeres de la tercera edad

 


(México, Cimac) Las mujeres de la llamada tercera edad son estigmatizadas y subestimadas por la sociedad, que las confina al hogar o a asilos y ejerce contra ellas una violencia simbólica, consideró la directora del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), Graciela Hierro.

En un artículo titulado “La violencia hacia las mujeres mayores, la académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hace una reflexión de lo que sucede en la vida de las mujeres que llegan a la etapa denominada como “vejez”.

La violencia simbólica, expone Hierro, es la falta de respeto a la dignidad de las mujeres mayores, el desconocimiento de su valor como ser humano y su capacidad de autonomía, su libre toma de decisiones, y la falta de respeto a sus derechos humanos.

Las mujeres, a decir de Hierro, nunca han sido reconocidas por su trabajo doméstico, al que dedican toda su vida, del cual nunca se jubilan y por el que no reciben ninguna pensión, mucho menos se reconoce su aporte a la familia y a la sociedad.

Y la sociedad por su parte, cada vez más moderna y exigente de nuevas habilidades, de personas exitosas y cada vez más materialista, atribuye un valor singular a los bienes materiales y encasilla a la vejez como algo inútil e inservible.

Asimismo, explica la académica, la sociedad construye los estereotipos de belleza, cuerpo y salud, de tal forma que sólo se valoran los cuerpos jóvenes, al extremo, continúa, que el paso de los años hay que disimularlo como sea y al costo que sea, existe un deseo constante de la mujer de permanecer en este estado de la vida.

La guerra contra el cuerpo

A este respecto, Hierro habla de una guerra constante de la mujer con su cuerpo, pues debido a estos estereotipos establecidos por la sociedad, las marcas que deja el tiempo en el cuerpo de la mujer son inaceptables.

De esta forma, agrega la feminista, la violencia contra las mujeres maduras se manifiesta contra sus sentimientos, en lo interno, en lo externo a través de su cuerpo y en la vida social.

Hierro establece que las mujeres mayores se ven “desvalorizadas” en cuanto termina su ciclo reproductivo y por lo tanto, la llegada de la menopausia es vista como una “enfermedad” que aqueja aún más a la “pobre mujer”.

La llegada del climaterio es aprovechada por los fabricantes de medicamentos, que obtienen grandes ganancias con sus terapias de sustitución hormonal y la amenaza constante de osteoporosis y otros procesos afines, que se ven magnificados, afirma.

En la vejez, las mujeres son paralizadas socialmente pues los “tiempos” establecen que es momento de retirarlas de los espacios reservados para la juventud, por lo tanto, son limitadas al hogar o a los asilos.

Hierro sugiere a mujeres y hombres que sean siempre productivos, lo que hará que su vida sea en un futuro más rica en todos los ámbitos y por lo tanto no tengan que depender de nadie.

Para ello, indica, es necesario que cada persona tome su vida en sus propias manos y educarse para tener autonomía moral y económica y conocerse, aceptarse y amarse por sobre todas las cosas porque finalmente, apunta Hierro, una mujer puede llegar a ser sola, pero no solitaria.


Fuente: Cimacnoticias.com

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003