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La camarógrafa y corresponsal de guerra argentina Verónica Cabrera, quien murió en Irak (Foto: bbcmundo.com) |
Este 2003 ha sido un año luctuoso para la prensa en el mundo. Durante la guerra en Irak, 12 periodistas encontraron la muerte, y un número no precisado sufre cárcel, persecución y hostigamiento en los cinco continentes. En el Día Mundial de la Libertad de Prensa no hay mucho que celebrar.
(Mhoy) El Día Mundial de la Libertad de Prensa fue creado el 3 de mayo de 1990 durante la realización de un seminario organizado en la ciudad africana de Windhoek por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). En esa reunión se dio a conocer la Declaración de Windhoek a favor de una prensa independiente y pluralista.
Cada año en esta fecha, las organizaciones de periodistas de todo el mundo, realizan acciones de diverso tipo, como la elaboración de informes especiales sobre la situación de los y las profesionales de prensa, y convocan a campañas de denuncia en defensa de los derechos humanos de sus asociados y asociadas.
El espíritu de esta fecha se engarza con la afirmación de que las libertades de expresión e información son fundamentales para la existencia de sociedades democráticas donde las personas, sin distinción de sexo, raza, edad, y condición social, puedan hacer uso del derecho a informar y a estar informadas, como parte esencial de los derechos humanos.
Dramático informe
De esta forma, varias organizaciones de defensa de los derechos de los y las periodistas, dieron a conocer informes sobre el estado de la libre expresión a nivel mundial. Para la región de América Latina, destaca el documento elaborado por Eduardo Bertoni, Relator Especial de Libre Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos (OEA, ver link externo: Informe Anual del Relator Especial para la Libertad de Expresión 2002).
Bertoni señala que el asesinato de periodistas y la impunidad de estos crímenes sigue siendo un grave problema para la libertad de expresión e información en nuestra región. Además, examina la situación de la prensa en 20 países durante 2002, a través de la documentación de casos de abuso, asesinatos, amenazas, agresiones físicas, y leyes represivas. También brinda información detallada sobre 10 periodistas muertos cumpliendo su trabajo. “Los asesinatos no sólo violan el derecho a la vida sino que dejan a todos los comunicadores sociales en un estado de riesgo y vulnerabilidad extremos”, afirma el Relator Especial.
Un aspecto a destacar del informe de la OEA vinculado a las amenazas a la libre expresión, es la creciente concentración de medios. A este respecto, la Declaración de principios sobre libertad de expresión preparada por la Oficina del Relator Especial y adoptada por CIDH, es bastante clara al advertir que los monopolios y oligopolios de medios afectan la libertad de expresión.
Un hecho particularmente grave que ha movilizado a una serie de organizaciones internacionales de periodistas, lo constituyen las sentencias de cárcel en contra de 36 disidentes impuestas por el gobierno de Cuba. Entre los sentenciados figuran tres periodistas quienes recibieron sentencias de 20 años. El hecho ocurrió en medio de arrestos en todo el país de unas 80 personas. Human Rights Watch, Reporteros sin Fronteras (RSF), el Instituto Internacional de Prensa (IIP), el Comité para la Protección de los Periodistas (CPP), la Sociedad Interamericana de Prensa y la Federación Internacional de Periodistas, han expresado su condena al gobierno cubano por estas medidas.
Merecidos premios
La contraparte del Día Mundial de la Libertad de Prensa fueron los Premios a la Libertad de Escribir Bárbara Goldsmith 2003, del Pen Club Internacional, otorgados a Zouhair Yahyaoui, editor tunecino y a Bernardo Arévalo Padrón, periodista cubano. Ambos están encarcelados. Los premios, cada uno dotado de 10 mil dólares, llevan el nombre de la historiadora y escritora Bárbara Goldsmith y distinguen a personas que han sido perseguidas o encarceladas por defender el derecho a expresarse libremente.
Otras distinciones fueron el Premio Internacional Libertad para Publicar Jeri Laber de la Association of American Publishers, otorgada a la editora iraní Farkhondeh Hajizadeh, en reconocimiento a su valor frente a las amenazas y constante presión de su gobierno. Desde que inició su carrera editorial, Hajizadeh ha sido blanco de acoso y repetidas prohibiciones.
A su vez, el periodista y escritor polaco Ryszard Kapuscinski, y el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, recibieron en Oviedo, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2003. El jurado destacó la trayectoria de Kapuscinski, quien “ha sido durante medio siglo un modelo de periodista independiente que ha dado cuenta veraz, hasta con el riesgo de su propia vida, de numerosos y trascendentales conflictos de nuestro tiempo en diversos continentes”.
En lo que respecta a Gustavo Gutiérrez, se destacó su calidad de iniciador de la Teología de la Liberación en América Latina “que propugna una atención especial al mundo de los desfavorecidos”. Ambos galardonados fueron honrados como ejemplo de independencia frente a presiones de todo tipo, en el intento por silenciar su voz en muchas oportunidades.
De alta peligrosidad
En el ejercicio del periodismo, las mujeres corren los mismos riesgos que sus colegas varones. En la lista de profesionales mujeres que han sufrido cárcel, amenazas y persecución, figuran, entre otras, la periodista guatemalteca Guadalupe Castro, quien fue destituida de su cargo de subdirectora del Diario de Centroamérica, por no prestarse al juego político de los dos últimos directores, según sus declaraciones. Pese a que el puesto lo ganó por sus méritos profesionales, su nombre jamás apareció en el directorio del diario y se la destinó únicamente a escribir una columna que estuvo sujeta permanentemente a la censura del director.
También en Guatemala, los casos de las periodistas Marielos Monzón y Elizabeth Enríquez, quienes han sido objeto de amenazas y situaciones de violencia, fueron presentados ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. En 2002, Marielos Monzón y un grupo de activistas de derechos humanos recibieron amenazas de muerte de parte de un comando clandestino vinculado a las fuerzas armadas y de seguridad, para impedir que la prensa siga investigando sobre una serie de acciones terroristas de este grupo.
Elizabeth Enríquez fue brutalmente agredida por desconocidos cuando ingresaba a las oficinas de la agencia de noticias CERIGUA, en un intento por acallar la investigación que venía realizando sobre las actividades de los grupos paramilitares en su país.
Otras periodistas amenazadas son Clara Alejandra Britos, editora de la revista La Tapa de Argentina, quien solicitó asilo político al gobierno español, invocando razones humanitarias ante la persecución y amenazas que sufrió por parte de la policía, luego de denunciar actos de corrupción de las autoridades de la ciudad de Guernica, una localidad a 60 kilómetros al sur de Buenos Aires.
María Makrem, una periodista marroquí del semanario El-ayam, fue atacada y amenazada por las fuerzas de seguridad de su país, luego que ella iniciara una investigación sobre la existencia de un centro de detención secreto en la ciudad de Tamara y que pertenece al Centro de Servicios de Seguridad de Marruecos.
La Liga Democrática por los Derechos de las Mujeres (LDDF), pidió a las organizaciones de derechos humanos y de periodistas del mundo, a denunciar este atropello y a movilizarse para proteger la vida de María Makrem.
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