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“Ni compañeras, ni camaradas, ni correligionarias: colisteras. Compartimos la lista”, dice Gabriela De Cicco, quien, junto a Irene Ocampo, es fundadora de la Red Informativa de Mujeres de Argentina. Las colisteras de Rima son casi 500, de todas partes y comparten saberes, experiencias, opiniones, mucha información feminista.
Fue en 1998, cuando hacían el programa “Con el agua hasta el cuello” por la FM Aire Libre, que Gabriela De Cicco e Irene Ocampo escucharon una información sobre Indeso Mujer –una de las instituciones más reconocidas del feminismo en Rosario–, llegada desde Guatemala a través de la red de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias.
Después, en un encuentro sobre Comunicación y Género en la FM La Tribu en Buenos Aires, preocupadas por el problema de la falta de espacios y canales de difusión de información valiosa, propusieron la creación de una lista para que las militantes feministas de distintos puntos del país se mantuvieran en contacto. La idea prendió de entrada en 40 mujeres, que respondieron a los mails que mandaron las rosarinas proponiendo “compartir lo que cada una tenía”.
“Empezaron a llegar los sí, quiero; sí, quiero. Eran como respuestas a una propuesta de matrimonio”, bromea Gabi. Si se formaron o no matrimonios no es objeto de esta nota, pero lo cierto es que, desde la fundación de la red, el 6 de Julio del 2000, los “sí” a la propuesta de suscripción se multiplicaron por diez. Y también se multiplicó la actividad de Rima: entre los primeros correos en circular la mayoría eran gacetillas, pero las colisteras se fueron soltando y empezaron a aparecer opiniones, proyectos de ley, ideas de acción.
Surgieron debates de todo tipo (por ejemplo, si dejar o no integrar la lista a varones, que se resolvió por el no) y con el crecimiento de la información circulante se hizo cada vez más necesaria la labor de selección, de moderación, de edición, tarea que además de Gabriela y de Irene realizan Gabriela Adelstein y Andrea D’Atri.
En Rima hay distintas listas con temáticas acotadas, como una lista sólo de gacetillas y otra para lesbianas, y se privilegia difundir información que es difícil encontrar en otras redes. “Cuando veíamos que crecía el volumen de información y se iba acercando gente grossa, periodistas, médicas, artistas, nos preguntamos qué hacer con todo ese material y pensamos que hacía falta un archivo del movimiento de mujeres en la Argentina”, relata Gabi los comienzos de rimaweb, formalmente lanzada el 8 marzo de 2001. En la web se terminaron de delinear los temas que más circulaban entre las colisteras: violencia, derechos sexuales y reproductivos, aborto, arte.
Desde la perspectiva feminista –cuidada como oro para sostener una identidad, un encuadre de la labor– Rima se suma decididamente a causas que exceden a la cuestión del género, como por ejemplo la inmediata difusión de los ataques a la militante cristiana Susana Ábalo o del desalojo de la fábrica Bruckman. Y el promedio de diez mensajes diarios que circulan entre las colisteras se transforma en el triple o el cuádruple en torno de acontecimientos que impactan con fuerza en el mundo, como las explosiones del 11 de septiembre en Estados Unidos y las posteriores invasiones a Afganistán y a Irak.
Por otra parte, Rima responde demandas vinculadas con necesidades concretas de las mujeres, como la de una colistera que vive cerca de Los Ángeles, en Estados Unidos, que pidió contactarse con alguien que la asista por un tema de violencia y en seguida tuvo respuesta porque otra colistera le mandó datos de una especialista radicada allá. Además, desde Rima se organizan en Rosario talleres de comunicación y feminismo, de violencia en parejas de lesbianas y otros temas.
Una de las preocupaciones de las coordinadoras de Rima es que haya solidaridad entre las colisteras en cuanto al acceso a la tecnología. No todas tienen equipos nuevos, y eso está contemplado en las normas de convivencia planteadas para todas las que se suman a la lista. Las propias coordinadoras de Rima tienen inconvenientes en ese aspecto: “Nos hacen falta equipos de computación, de todo tipo, para poder renovar y ampliar lo que tenemos”, indica Irene. Equipos para que siga adelante esto de Rima, a lo que Gabriela llama “la gran sala de redacción feminista”, abierta a las mujeres que quieran sumarse a una forma concreta de saltar los cercos informativos que pretenden imponer los grandes medios de comunicación ligados a los poderes económicos.
Fuente: Enredando, Argentina.
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