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La editorial “El Cobre Ediciones”, propiedad de la directora del Instituto de la Mujer, Miriam Tey, ha publicado el libro Todas putas, de Hernán Migoya, autor que afirma que su obra es “una apología de la violación”.
Me niego absolutamente a reproducir ni una sola línea de lo que el autor afirma; ¡me daría asco, repugnancia! Me niego absolutamente a admitir lo dicho por la propietaria de la editorial: el libro es correcto, porque está escrito en “clave irónica”. ¡Vaya desfachatez!
Ni en clave irónica ni en clave jeroglífica, ni en ninguna clave. Defender la violación, incluso comprenderla o justificarla, es una aberración total. Nos rasgamos las vestiduras ante la violación de derechos humanos que implica una guerra injusta; nos rasgamos las vestiduras ante la violación de derechos humanos que implican las dictaduras, cualquier dictadura, y, sin embargo, admitimos la apología de la violación porque ha sido escrita en clave irónica.
¡Porca miseria! Ni en broma, ni en clave irónica, ni bajo ningún sentido se puede defender la violación de una mujer. Quien así lo hace, quien no tiene ningún inconveniente en editarlo, solamente se merecen un calificativo: ¡miserables! Que es fuerte el calificativo… más fuerte y aberrante es la apología de la violación.
¿Saben lo que les digo a quienes entienden, comprenden, justifican, o hacen apología de la violación? Y es posible que lo que viene a continuación no guste a mi director, y en el ejercicio de su responsabilidad y libertad, que admito libre y responsablemente y con agradecimiento, no se publique. Es lo mismo, yo lo digo y me quedo tan a gusto: ¡Que se la machaquen contra un árbol o un poste!
* Periodista del diario digital Panorama Actual, España.
Fuente: La Morada, España.
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