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A pesar de la disminución de la mortalidad materna, de 416 muertes por cada cien mil nacidos vivos en 1994, a 390 en 2002, Bolivia mantiene la tasa más alta de mortalidad materna en América Latina y el Caribe, después de Haití, según el informe de indicadores básicos de la Organización Panamericana y Mundial de la Salud.
En el ámbito internacional, más de 585 mil mujeres mueren al año por causas maternas, la mayoría de ellas en países en desarrollo. Son muertes evitables, y como afirma la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) “lo injusto de esta situación es que la mortalidad materna se puede prevenir con intervenciones sencillas de implementar y de bajo costo”.
En Bolivia, los programas de salud ejecutados por diferentes gobiernos para las mujeres embarazadas, como el antiguo Seguro Básico de Salud y actualmente el Seguro Universal Materno Infantil (SUMI), no han logrado mejorar la atención de la salud en lo que se refiere a la salud sexual y reproductiva y aún expone a las mujeres a graves riesgos con una atención médica insuficiente, inoportuna y deficiente.
Una encuesta post censal de mortalidad materna, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), revela que el 40 por ciento de las muertes maternas que se registran en el país se producen en los servicios de salud. Allí, las mujeres deben esperar durante horas para ser atendidas, además de sufrir muchas veces maltrato, rechazo, falta de información y separación de sus familiares.
Las prácticas discriminatorias, sobre todo contra las mujeres que llegan de áreas rurales o de zonas periféricas de la ciudad, el despotismo, racismo y falta de respeto por quienes prestan los servicios de salud, todavía persisten. Muchas de las mujeres ni siquiera llegan a estos centros de asistencia por temor a que no se respete, ni se tome en cuenta los factores culturales.
La falta de materiales, insumos y medicamentos también coartan el derecho de salud en general y el de las mujeres en particular. En más de una oportunidad, los trabajadores de salud y los propios pacientes han tenido que hacer huelgas y protestas para que el gobierno les dote de medicinas en cumplimiento de los convenios del Seguro Básico y del SUMI.
Mortalidad
La causa más frecuente de mortalidad materna en Bolivia son las relacionadas con el embarazo, parto y postparto, tales como hemorragias, infecciones o abortos mal practicados.
La encuesta del INE corrobora los hechos; el 38,4 por ciento de las madres bolivianas mueren desangrándose. La hemorragia es la principal causa de mortalidad materna en ocho departamentos de Bolivia. El 9 por ciento fallece por infecciones, generalmente por falta de atención oportuna; mientras que el 7,2 por ciento de las mujeres pierde la vida en las camillas de consultorios sucios y sin garantías, practicándose un aborto barato.
Aunque en menor medida y a pesar de ser una enfermedad controlable, las mujeres bolivianas también pierden la vida debido a la eclampsia, la presión alta durante el embarazo; y otro porcentaje fallece al momento de dar a luz.
Aborto
El aborto es la tercera causa de mortalidad materna en Bolivia. En el departamento del Beni es la primera. La penalización parcial del aborto en ese país, obliga a las mujeres a acudir a consultorios clandestinos, donde se practican abortos en condiciones de máximo riesgo, provocando la muerte a las pacientes o dejando daños permanentes.
Este panorama se agrava con el dificultoso cumplimiento del Art. 266 del Código Penal Boliviano, que no sanciona el aborto en casos de violación, incesto ni cuando la vida de la mujer corre peligro, y que obliga a muchas mujeres a recurrir a la clandestinidad para no tener que someterse a largos trámites judiciales, cargados de prejuicios morales y religiosos.
Se calcula que el número de abortos clandestinos practicados en el año 2000 en Bolivia fue de entre 30 a 40 mil. La Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Bolivia estima una tasa de 60 muertes por cada diez mil abortos.
Del total de casos que ingresan a los servicios médicos con abortos incompletos, resulta difícil establecer cuáles fueron provocados ya que, generalmente, las mujeres argumentan que se cayeron o que cargaron pesos excesivos. “Lo cierto es que algunas mujeres realizan estas actividades con el propósito de provocarse el aborto. Otras mujeres recurren a hierbas que lo inducen”.
El resultado de la falta de un enfoque abierto sobre el derecho al aborto es la muerte de miles de mujeres en el mundo que recurren a abortos inseguros y las serias complicaciones que éstos provocan en cientos de miles de mujeres.
Demandas concretas
Católicas por el Derecho a Decidir, como parte integrante de un movimiento amplio de mujeres en América Latina y el Mundo, y sobre la base de una demanda internacional, reclama al Estado boliviano voluntad política y cumplimiento de sus compromisos para promover la equidad, la justicia social, los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las mujeres en especial de las más pobres. Deben suprimirse todas las barreras que obstaculizan su acceso a los servicios de salud, educación e información, en particular en la esfera de la salud sexual y reproductiva.
Fuente: RIMA, Argentina.
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