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Margarita Salas (Foto: I.G., Revista Fusión). |
La bioquímica Margarita Salas ingresa este miércoles en la Real Academia Española con un discurso sobre “Genética y Lenguaje”, tras cuya lectura se convertirá en la primera mujer científica que forma parte de esta institución. Ella es la tercera académica con que cuenta ahora la RAE, junto con Ana María Matute y Carmen Iglesias.
En la ceremonia de ingreso, que estará presidida por la Reina, Salas, investigadora de gran prestigio y Premio Nacional Santiago Ramón y Cajal, demostrará sus grandes conocimientos científicos al explorar en las afinidades entre genética y lenguaje y contar los avances que se han producido en la investigación de ambas disciplinas.
La candidatura de Salas fue presentada en noviembre de 2001 por Antonio Colino, Valentín García Yebra y Angel Martín Municio, académico este último que fue su primer profesor de Bioquímica. La muerte de Martín Municio, en noviembre del pasado año, impide que sea este científico el que responda, como estaba previsto en un principio, al discurso de ingreso de Margarita Salas. En su lugar lo hará Gregorio Salvador, vicedirector de la RAE.
Salas (Canero, Asturias, 1938) dijo que espera la ceremonia “con una gran ilusión”. Desde hace meses participa en los trabajos de la Comisión de Vocabulario Científico de la Academia, campo en el que “se está trabajando mucho y bien, pero queda mucho por hacer”. Salas está acostumbrada a ser pionera en ámbitos muy diferentes y no le preocupa especialmente que en la Academia de la Lengua haya sólo otras dos mujeres.
Única mujer en la Academia de Ciencias
Fue la primera científica en investigar sobre biología molecular en España, es la única mujer en la Academia de Ciencias y la primera en presidir el Instituto de España. Pero sí cree que “hay que sensibilizar a la sociedad en general y a las instituciones para que no se olviden de las mujeres” y las incorporen a sus tareas. “No se trata de establecer cuotas, sino de reconocer que hay mujeres muy valiosas y hay que incorporarlas”, afirma. Sabe también Salas lo que es sentirse discriminada por ser mujer.
Cuando comenzó su carrera de investigadora, hace algo más de cuarenta años, lo pasó “muy mal, porque no se consideraba que la mujer en el campo de la investigación fuera capaz de hacer nada que valiese la pena”. Afortunadamente, Severo Ochoa, su gran maestro, con el que trabajó en Nueva York desde 1964 a 1967, siempre la trató “como una persona, sin tener en cuenta mi condición de mujer. Si ahora decimos que sigue habiendo discriminación, hace cuarenta años era espantoso”, añade Salas, que cubrirá en la Academia de la Lengua la vacante del poeta José García Nieto.
Esta bioquímica ha sentido algunas veces en su vida “la emoción de descubrir”, como decía Severo Ochoa. En tres ocasiones –durante la elaboración de la tesis doctoral, cuando trabajó con Ochoa, y otra en Madrid, con sus colaboradores– supo que había descubierto “algo nuevo”, y esa sensación “es incomparable”.
Margarita Salas ha sido distinguida con numerosos galardones a lo largo de su carrera, como el Leonardo Torres Quevedo (1963), Severo Ochoa de Investigación (1986), Premio Finlay de UNESCO (1991) y Premio Nacional Santiago Ramón y Cajal de Investigación Científica (2000), entre otros.
Fuente: Enviado por Susi Pola.
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