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600 mil libras reunieron estas mujeres con su lúdica iniciativa (Foto: El Mercurio) |
(Mujereshoy) Once mujeres de entre 45 y 65 años, miembros de un tradicional club inglés de señoras, el Women's Institute, posaron desnudas para un calendario que se vendería para reunir fondos en la lucha contra la leucemia, que había matado al marido de una de ellas. En vez de juntar ocho mil libras, como esperaban, recolectaron 600 mil.
El calendario se transformó en un fenómeno económico y de ventas, y la historia de su gestación será llevada al cine, como señala una crónica sobre el tema publicada por la revista YA del diario El Mercurio de Chile.
La primera vez que las mujeres se plantearon esta posibilidad, pero en tono de broma, fue en 1997. Y así quedó la idea, como un chiste, hasta que John Baker, el marido de Angela Baker, una de las señoras del club, se enfermó de leucemia en febrero de 1998.
Este hecho cambió la perspectiva de Angela y sus amigas. Querían reunir dinero para el hospital de Leeds, donde John recibía su tratamiento contra el cáncer. Ahora que la causa se había vuelto personal, la recolección de fondos debía ser más eficiente que nunca.
Tricia Stewart, la mejor amiga de Angela, fue la primera que habló en serio de desnudarse para un calendario. Pensó en algo audaz, pero que respetaría el espíritu del club porque incluiría escenas tradicionales. Las voluntarias posarían para las fotos junto a un arreglo floral, un tejido, una pila de conservas. Estarían desnudas pero siempre habría algo que las cubriría estratégicamente: un florero, un libro, una tetera.
El primero en divertirse con el proyecto fue el mismo John Baker. "Lo maravilloso fue que él conoció nuestros planes y se rió con nosotras. Iba a ser el hombre símbolo que tendría permiso para presenciar las tomas. Pero nunca se sintió lo suficientemente bien", declaró la propia Angela al periódico Seattle Post-Intelligencer. John Baker murió en octubre de 1998, a los 54 años.
Ese fue el último impulso para que once socias del Women's Institute, todas afiliadas a la sede ubicada en el pueblo de Rylstone, en Yorkshire, decidieran sacar adelante el calendario como tributo al marido de Angela.
La elección del fotógrafo era un tema importante; a todas les daba vergüenza que las vieran desnudas. El elegido fue Terry Logan, ex fotógrafo profesional y marido de Lynda Logan, una de las valientes que más tarde quedaría inmortalizada como Miss Julio.
Animadas por una buena copa de vino tinto, las señoras ganaron el arrojo necesario para posar desnudas frente al fotógrafo. Algunas se relajaron, otras no, y eso se nota en las fotos, lo que las hace más encantadoras.
El año comienza con Miss Enero, Beryl Banforth, de 65 años, quien dirige una reunión del club. Sentada tras un escritorio, cubre sus pechos con un libro mientras una audiencia igualmente desnuda - e impecablemente sentada- ofrece la espalda a la cámara. Todas llevan grandes sombreros adornados con moños, como los de la realeza británica. Hay elegancia en las tomas. También sentido del humor.
Bellamente preservada se lee bajo la foto de una modelo ocupada en llenar frascos con conservas. Frutosa y carnosa, dice la leyenda bajo la imagen de una voluntaria del club que prensa manzanas para hacer sidra.
Otra modelo, de pie detrás de una mesa de cocina, esconde sus pechos tras un cedazo para cerner harina. Las perlas que lleva al cuello le dan un aire de sofisticación y desenvoltura que contrasta con la incomodidad que reflejan sus brazos pegados al cuerpo y la media sonrisa con que enfrenta a la cámara. Esta señora podría ser la mamá o la abuela de cualquiera. Tan común y corriente. Tan digna y desnuda. Su pose no es provocadora, sino traviesa. Fue gracias a este tono de señoras maldadosas y simpáticas, audaces pero pudorosas, que el calendario, dedicado al año 2000, fue un éxito.
El lanzamiento se realizó el 12 de abril de 1999 en el pub de un pueblo vecino a Rylstone. Hasta entonces los maridos de las voluntarias - a excepción del fotógrafo- no habían visto las imágenes. Todo salió bien. Nadie se escandalizó y las ventas fueron inesperadas. Los mil ejemplares se agotaron en una semana. Una segunda edición de 10 mil copias se vendió en los veinte días siguientes.
Este calendario alternativo y las once mujeres que se atrevieron a posar para él se convirtieron en la historia favorita de la prensa británica. Para diciembre de 1999 se habían vendido 88 mil ejemplares en el país. La revista dominical de The NewYork Times les dedicó un artículo y People Magazine las catalogó como "el grupo de mujeres británicas más explosivo desde las Spice Girls".
Angela Baker (Miss Febrero), Tricia Stewart (Miss Octubre) y otras voluntarias promocionaron eficientemente su causa en Estados Unidos, donde comercializaron 120 mil ejemplares y sobrepasaron en ventas a los calendarios de Britney Spears, Cindy Crawford y Sports Illustrated (que muestra a modelos espectaculares en traje de baño). Les fue tan bien que en 2001 lanzaron otra edición, con las mismas fotos sepia.
Cuando idearon su proyecto las señoras de Rylstone pensaban juntar ocho mil libras. Terminaron reuniendo 600 mil, que donaron enteramente a la investigación contra la leucemia. "No teníamos idea de que esto iba a ser un éxito tan grande. De hecho, nos preguntábamos quién iba a comprar calendarios con fotos de nosotras", le dijo Angela Baker al Seattle Post-Intelligencer. Los resultados sobrepasaron sus sueños más atrevidos.
Fuente: Revista YA de diario El Mercurio.
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