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Sally Ride (Foto: NASA). |
Una década después que Valentina Tereshkova conquistara el espacio en la nave Vostok-6, Sally Ride se convirtió en la primera estadounidense en viajar a bordo del Challenger. Desde entonces, las mujeres ya no son unas extrañas dentro de la carrera espacial. Aunque aún quedan barreras por vencer.
(Mujereshoy) El 18 de junio de 1983, una joven de 32 años llamada Sally Ride se incorporó a la tripulación del Transbordador Espacial Challenger. Fue nombrada responsable del despliegue de satélites de comunicaciones, del control del brazo robotizado del transbordador y de la realización de experimentos relacionados con diversos materiales, productos farmacéuticos y detección remota terrestre.
Sally Ride estaba capacitada para cumplir esas funciones. Licenciada en Stanford con una tesis de Astrofísica, realizó un Master y un Doctorado en Física. Entró a formar parte del cuerpo de astronautas en 1978. Ex campeona de tenis, quiso ser astronauta a los 12 años en una época en que las naves Mercury y Géminis incentivaban la imaginación juvenil.
Cuando en 1978, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) buscó candidatos para sus programas de entrenamiento, Sally se presentó y fue admitida. Una hazaña, teniendo en cuenta que se inscribieron 8.079 aspirantes, de los cuales 1.544 eran mujeres.
Cambios importantes
Se puede señalar el año 1978 como un hito en el camino para superar las barreras de sexo dentro de la NASA. El ingreso de Sally y de otras mujeres a ese organismo, fue determinante. En los inicios de la era espacial (en los años cincuenta y sesenta), los astronautas eran pilotos militares varones. La admisión de personas vinculadas a la ciencia fue lo que allanó el camino a las mujeres.
Actualmente, todas las mujeres que pertenecen al programa aeroespacial son destacadas científicas. La misma Sally Ride es un ejemplo. Después de realizar dos vuelos espaciales en 1983 y 1984, su carrera fue en ascenso. Se desempeñó como primera directora del Plan Estratégico de la NASA.
La que iba a ser su tercera misión espacial no se pudo concretar, debido a la catástrofe del Challenger en 1986. Más tarde, ya retirada de la NASA, se convirtió en profesora de Ciencias Espaciales en la Universidad de California, pero además fue nombrada para integrar la Comisión Presidencial que investigó el accidente del Challenger. Trabajó dos años en el Centro para la Seguridad y Cooperación Internacional de la Universidad de Stanford.
Es importante anotar que el viaje de Ride, en 1983, ocurrió luego de 22 años de vuelos espaciales tripulados y después que 57 astronautas hombres lo hicieran. En 1984, otra mujer, Kathy Sullivan, encabezó una misión a la luna. Durante los años noventa del siglo XX, el transbordador no ha dejado de llevar a una mujer en su tripulación.
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