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Lily Zakiyah Munir (Foto:Programa de Estudios de Género y Sociedad de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano) |
A nadie sorprende la gran desigualdad de género y discriminación contra las mujeres en el mundo musulmán. Pero poco se conoce sobre el movimiento que busca la igualdad de derechos, a partir de una reinterpretación del Corán y las leyes islámicas. De visita en Sudamérica, la activista Lily Zakiyah Munir explicó esta poca difundida vertiente en la sociedad occidental.
Menuda y de apariencia apacible es Lily Zakiyak Munir. A primera vista, cuesta imaginar que esta mujer sea la directora del Centro de Estudios para el Pensamiento y la Democracia de Indonesia, agrupación que lucha por la igualdad de derechos de hombres y mujeres, un debate que recién comienza a darse en ese país oriental.
Con estudios de Administración en la Universidad de Illinois, EEUU, y Antropología Médica en la Universidad de Amsterdam, Lily ha conjugado el estudio de las escrituras religiosas del Islam con el análisis de las diversas realidades de su cultura, puntualmente el impacto que ha tenido el fundamentalismo islámico en la violencia contra las mujeres, su salud, reproducción y sexualidad.
La investigadora vino a Chile a dictar la conferencia Género y fundamentalismos religiosos en el marco del programa Diálogo Sur Sur, organizado por dicho centro de estudios entre países del Cono Sur e Indonesia. El encuentro tuvo el auspicio del Programa de Estudios de Género y Sociedad de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
La propuesta de Lily es revolucionaria para su cultura y completamente novedosa para la nuestra: recuerda la activista que los valores básicos del islamismo son la tolerancia y la justicia, y su fin último es el bienestar, no sólo del ser humano, sino de todo lo que lo rodea, vivo o no.
Pero dichos principios parecen olvidados por los actuales movimientos fundamentalistas, que dominan el mundo musulmán y justifican su radicalismo con el Corán en mano. Según Lily Munir, la fórmula para romper dicha hegemonía es apelar por una reinterpretación de los escritos religiosos, lo que ella llama la hermenéutica de la liberación.
Durante su ponencia, la activista recordó que estos movimientos radicales comenzaron a surgir recién en el decenio de 1920, especialmente en los países árabes de Medio Oriente, estableciéndose como grupos organizados o partidos políticos recién a mediados del siglo pasado.
Haciendo hincapié en que todas las religiones tienen vertientes fundamentalistas, Lily explicó que, de tanto cumplir literalmente los preceptos religiosos, estos grupos se volvieron parciales y superficiales.
Con una visión autoritaria y antimodernista, el fundamentalismo islámico es profundamente antifemenino. Estos grupos sienten amenazado su poder a raíz de los cambios que el rol de la mujer ha tenido en la sociedad, por lo tanto, rechazan la igualdad de género “e inventan doctrinas, sobre la base de la ley islámica, para restringir a las mujeres, insistiendo en que la mujer debe permanecer en casa, y ser madre y esposa. Como la sharia’a, leyes que actualmente se aplican en Pakistán y Afganistán, entre otros países”, ejemplifica Lily Munir en conversación con Mujereshoy.
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