PUNTO M/Cocina
02.07.2003
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Artículo en New England Journal of Medicine (en inglés)
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ARTÍCULO
Bondades mediterráneas
Aceite de oliva, frutos secos, pescado y muchas verduras, los secretos de una vida sana y longeva.
 
Conocidos son los beneficios nutricionales de la alimentación tradicional de los habitantes del sur de Europa y norte de África. Basada en un alto consumo de aceite de oliva, legumbres, pescados y frutos secos, la dieta mediterránea –que causa furor como método para controlar el peso y mejorar el sistema cardiovascular– también reduce la mortalidad por cáncer, según un nuevo estudio.

(Mujereshoy) Un nuevo y extenso estudio, dado a conocer esta semana, añade a las consabidas virtudes de la dieta mediterránea en el sistema cardiovascular, la reducción del número de casos de cáncer y la mortalidad en general.

Esta ya famosa dieta a base de frutas, verduras, pescado, legumbres y aceite de oliva, no es en realidad más que la forma de alimentarse que, por siglos, han mantenido los longevos y sanos habitantes de los países del sur de Europa y norte de África.

Durante las últimas décadas, numerosos estudios realizados por expertos en dietas y nutrición revelaron que los hombres y mujeres de los países que rodean el Mediterráneo disfrutan de uno de los niveles de calidad de vida y de expectativas de vida más elevadas del mundo.

El secreto de tamaño privilegio es la llamada dieta mediterránea, que se caracteriza por el consumo abundante de cereales y sus derivados (pan, pasta, y arroz), así como legumbres, verduras y hortalizas, pescado, aceite de oliva y frutos secos y el consumo moderado de vino tinto. También, aunque en menor medida, forman parte de esta dieta las carnes blancas y rojas, huevos y derivados lácteos.

Un atractivo menú alimenticio que permite bajar de peso –si se consume en cantidades pequeñas, claro está– y mejora el sistema cardiovascular. Sus seguidores aseguran, eso sí, que su secreto también radica en las recetas y modos de cocinar en la cuenca mediterránea, así como en el estilo de vida que privilegia los deportes y las actividades al aire libre, propias de su benigno clima.

A tantas maravillas ahora se suma la mayor investigación realizada sobre los efectos beneficiosos de esa forma de alimentación, realizado en Grecia. El estudio, dado a conocer por la revista New England Journal of Medicine, señala que esta dieta reduce en un 33 por ciento los riesgos de mortalidad por problemas cardiovasculares y en un 24 por ciento los de cáncer.

El trabajo fue realizado por científicos de la Facultad de Medicina de las universidades de Atenas y Harvard (Masachusetts) sobre un total de 22.043 personas sanas, de entre 20 y 86 años de edad.

Cada participante fue sometido a una entrevista exhaustiva para determinar su hábitos de alimentación y se le asignaron puntos en función de cuánto se adhería a la dieta mediterránea.

Las personas que formaron parte del estudio fueron sometidas a un seguimiento medio de 44 meses, durante los cuales se determinó que aquellas que siguieron la dieta mediterránea presentaron una menor mortalidad por cáncer y problemas cardiovasculares.

Diversos estudios científicos realizados en los últimos años habían confirmado las virtudes de esta dieta en el sistema cardiovascular, pero sus efectos tan favorables en la prevención del cáncer son una auténtica novedad.

“Cuanto más se sigue la dieta mediterránea, menor es la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y cáncer”, resume Frank Hu, profesor de nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, quien admite que las nuevas ventajas sobre el cáncer “son muy intrigantes”.

Un factor destacado es que los beneficios de la dieta se producen cuando esta forma de alimentación se sigue en su totalidad, sin excluir uno o algunos de sus elementos, y ahora los científicos se preguntan por qué.

Los investigadores señalan que ello puede deberse a dos posibilidades: que los efectos de cada grupo alimentario sean muy pequeños como para tener un impacto apreciable de forma individual o que hay efectos sinérgicos entre los componentes de la dieta.

En los hábitos de alimentación mediterráneos, aproximadamente el 40 por ciento de las calorías proceden de grasas consideradas “saludables”, como el aceite de oliva y el pescado, y el restante 50 por ciento de hidratos de carbono complejos, procedentes de cereales integrales, frutas y legumbres.

La investigación también determinó que la realización de una hora de ejercicio intenso diario –ya sea como parte del trabajo o en las horas de ocio– contribuye a aumentar aún más los beneficios de la dieta mediterránea, ya que el riesgo de mortalidad que presentaron los y las participantes deportistas fue un 28 por ciento menor. Así que el aceite de oliva y el vino tinto, por sí solos, no hacen milagros.


Fuente: New England Journal of Medicine.