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La serie Alteradas lleva 800 mil ejemplares vendidos (Foto: Urko Suaya). |
La caricaturista argentina Maitena lanza el quinto volumen de la serie de libros “Alteradas”. Son diez años de trabajo representados en sus particulares historietas donde, con bastante acidez, ironiza sobre el mundo femenino. Ironías con las que, al parecer, las mujeres se sienten identificadas: ya ha vendido 800 mil ejemplares en los países iberoamericanos donde la serie ha sido publicada.
(Mujereshoy) “Dime qué edad tienes y te diré que esperas de un hombre. Quince años: que sea lindo. Veinte años: que sea divertido. Veinticinco: que sea inteligente. Treinta: que tenga plata. Treinta y cinco: que sea soltero. Cuarenta: que sea apasionado. Cuarenta y cinco: que sea sensible. Cincuenta: que sea compañero. Sesenta: ¡Qué esté sano!”
El particular humor de la argentina Maitena Burundarena es disfrutado semana a semana por los y las lectoras de la Revista Para Ti, de Argentina; Ya, del diario El Mercurio de Chile; el periódico El Nacional de Venezuela, y El País de Semanal de España, entre otros medios, en una muestra de la masividad que han logrado su guiños y mofas a los estereotipos femeninos... y también masculinos.
“En realidad me río de todas y todos. No es que hago quedar peor a los hombres que a las mujeres. Hay algunas que quedan horribles... No, no, a veces soy más irónica con ciertos clichés masculinos, con cierta clase de hombres, pero en general hablo bien de ellos”, reflexiona la caricaturista durante una entrevista dada a la revista Ya. Y es que Maitena se ha especializado en retratar los avatares de las mujeres en relación a lo que parece su principal leiv motiv: las relaciones afectivas y todos los universos que ellas conllevan.
Vicisitudes que se ven condensadas en esta serie de libros que la dibujante ha bautizado simplemente como Alteradas. Ya van cinco números editados por Random House Mondadori y que suman 800 mil ejemplares vendidos en toda Iberoamérica.
Junto a esta serie, Maitena ha publicado además Superadas, recopilación (que ha vendido más de 100 mil copias) de la columna que a diario salía en La Nación de Buenos Aires: “En todo caso, en estos chistes había señoras más grandes, mucho más viejas que a mí me encantan. Poner dos viejas conversando siempre me pareció que daba para mucho más; es una mujer que le pasó de todo y no le importa casi más nada. Esos personajes podían decir cualquier cosa, hablar barbaridades y son como inimputables. Hay mucho de ellas en Superadas. Y no hay tanto en Alteradas, donde me parece que hay más chicas, novios, amantes, camas y dormitorios”, diferencia Maitena entre ambas colecciones.
Sindicada por muchos y muchas como una representante del humor femenino, la artista prefiere escapar de las clasificaciones solemnes: “Está claro que hay una manera de ver las cosas puramente femeninas, pero no tiene por qué ser una mujer la que la tenga, un hombre también puede interpretar el mundo desde esa mirada. Trato de no pensar en mi trabajo como algo tan importante. Honestamente, yo hago mis historietas, pero jamás me planteé cambiar el mundo ni modificar nada con ellas”, declaró alguna vez en una entrevista realizada por Revista Meridiam 22.
Madre de tres hijos y casada por segunda vez hace diez años, Maitena comenzó a incursionar en el cómic durante su adolescencia, de lo netamente humorístico pasó a lo erótico. En los años ochenta trabajó en Francia, participando en diversos festivales europeos.
En 1993 comenzó a publicar en Argentina imponiendo el formato guión en sus ya famosas columnas de humor. Durante esta última década, sus viñetas han aparecido en más de una treintena de medios europeos y latinoamericanos, donde paradójicamente hace reír mostrando las aristas de las cotidianas debilidades de mujeres y hombres. “Cuando trabajas con ideas que tienen que ver con relaciones humanas, terminas queriendo más al género humano. Eso me pasa a mí, aunque puede haber gente que los termine odiando más. A mí las miserias de los humanos me dan ternura”, explica la caricaturista.
Maitena -que creció en un hogar de siete hermanos que ella define como muy conservador, pero a la vez un hervidero de humor sarcástico- trabaja pluma en mano diez horas al día, elaborando primero los guiones, para luego dedicarse al proceso del dibujo, que ella califica como bastante artesanal y demandante en tiempo.
Con la edición del quinto volumen de Alteradas, la dibujante se siente cerrando una etapa, “en diez años fui evolucionando. Tal vez hablo de las mismas cosas en los cinco libros, pero de otra forma. Esto no significa que nunca volveré a hacer algo similar, pero sí tengo ganas de pegar un timonazo, de dar vuelta la página y repensar un poco”.
Fuente: Revista YA de El Mercurio, Mujeres Hoy
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