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Las chilenas en una manifestación contra la dictadura (Foto: Helen Hughes). |
La instauración en América Latina de regímenes autoritarios en los años setenta, provocó, paradójicamente, el surgimiento de numerosos movimientos sociales que buscaban un espacio de expresión en la sociedad. Uno de ellos fue el movimiento de mujeres latinoamericano. Y dentro de ellos, el de Chile, que nació en plena dictadura. He aquí su recorrido.
(Mujereshoy) En Chile, numerosas organizaciones de mujeres irrumpieron bajo la dictadura militar (septiembre 1973-marzo 1990) en razón del vacío político y de la ausencia de vías institucionales que les permitieran expresarse.
El surgimiento de los grupos de mujeres se dio en diferentes tiempos de la dictadura militar. Sandra Palestro, una de las autoras que ha estudiado el movimiento de mujeres en Chile, distingue cuatro períodos para caracterizar el régimen militar.
El primero es el de la represión generalizada y cubre los años 1973-1976. El segundo, denominado de represión selectiva e institucionalización del régimen, abarca desde 1977 a 1981.
El tercer período es el de la crisis del modelo económico de la dictadura: 1982-1986. El último, que cubre desde 1987-1989, es caracterizado por la apertura hacia la democracia.
Represión generalizada: 1973-1976
El golpe de Estado de 1973 pone fin a un período de transformaciones políticas y sociales iniciado en 1970 por el gobierno de la Unidad Popular. Las Fuerzas Armadas, invocando la seguridad nacional, ejercen una represión generalizada, destinada a desintegrar el movimiento popular que apoyaba al gobierno de Salvador Allende.
Miles de personas son detenidas, encarceladas, torturadas, asesinadas, “desaparecidas”. Para la mayoría de la población comienza entonces un período de marginalización social y política.
En el plano económico, el régimen militar impone el modelo económico de los “Chicago boys” que favorece al capitalismo financiero. El cierre de numerosas industrias y la quiebra de medianas y pequeñas empresas aumentan la tasa de desempleo, particularmente en la población masculina; en las familias de bajos ingresos, una gran parte del ingreso familiar comienza a provenir del trabajo remunerado de las mujeres.
Denuncia de la violación de los derechos humanos
En los primeros años de la dictadura, las únicas organizaciones que impugnan públicamente el régimen son los grupos que luchan por la defensa de los derechos humanos, organizaciones compuestas y dirigidas esencialmente por mujeres. Es el caso de la Agrupación de Mujeres Democráticas, creada en octubre de 1973, y de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, formada en 1974.
De manera general, estas mujeres son las madres y las esposas de personas detenidas por las Fuerzas Armadas cuyo objetivo es conocer la suerte de sus familiares. El nacimiento de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, protegido por la Iglesia Católica, es tolerado por la dictadura en el supuesto de que estas mujeres no cumplen otro papel que su deber de mujeres.
En este período también se crea la Unión de Mujeres (UDEM) en Valparaíso, y diversas organizaciones de subsistencia, tanto en Santiago como en otras regiones del país.
Represión selectiva e institucionalización de la dictadura: 1977-1981
Confrontado a las presiones de la comunidad internacional, el régimen militar comienza a ejercer una represión menos general, más selectiva. Además, para darse legitimidad, el régimen pone en marcha un proceso de institucionalización política: en 1979, la población es llamada a un referéndum.
Aun cuando éste es favorable a la dictadura, el referéndum da a las nacientes organizaciones opositoras la primera ocasión de manifestar su rechazo al régimen. El proceso de institucionalización termina con la nueva Constitución de 1980, momento en que el régimen goza de una cierta estabilidad gracias a los beneficios del “boom” económico. El país vive un período marcado por la expansión de algunos grupos económicos, la ampliación del crédito, el aumento de la producción industrial, la exportación de productos no tradicionales.
Inicio de la reflexión sobre los problemas específicos de las mujeres
En este período, el movimiento político y social comienza a reorganizarse. También se realizan los primeros encuentros nacionales de mujeres, organizados por el Departamento Femenino de la Coordinadora Nacional Sindical, organismo creado en 1976. Durante esos encuentros, a razón de uno por año entre 1978 y 1981, las mujeres empiezan a impugnar la discriminación de la cual son objeto en la sociedad chilena.
La primera organización feminista, la que ejercerá una influencia determinante en el movimiento de mujeres de Chile, aparece en 1979: el Círculo de Estudios de la Mujer. Éste se define como feminista y denuncia la existencia de relaciones de poder no sólo en el espacio público, sino en todas las esferas de la sociedad chilena. Otros grupos aparecen a principios de los años ochenta, que, de manera general, persiguen objetivos políticos, integrando en grados diversos la problemática femenina.
Otras organizaciones de mujeres se suman en este período: el Colectivo de Mujeres de Lo Hermida, el Comité de Defensa de los Derechos de la Mujer (CODEM), el Frente de Liberación Femenina, el Grupo Domitila. En el plano internacional, algunas chilenas participan en 1981 en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano, realizado en Colombia.
Crisis del modelo económico: 1982-1986
En 1982, el modelo económico de la dictadura hace crisis. A partir de ese momento, el país es afectado por la recesión. La tasa de cesantía alcanza el 30 por ciento; la tasa de inversión industrial es el más bajo en América Latina; el mismo año, 810 empresas se declaran en quiebra; el PNB baja de 14 por ciento.
Esta crisis económica tiene un impacto directo en la reactivación del movimiento popular, iniciado tímidamente en los años 1978 y 1979. Numerosas organizaciones se crean en los barrios populares, las escuelas, las universidades.
El año 1983 marca el principio de las grandes jornadas de protesta contra el régimen. Miles de personas manifiestan en las calles de la capital exigiendo el término de la dictadura militar.
En 1984, la oposición al régimen se estructura a nivel nacional. En 1985, los partidos opositores, la Iglesia y un gran número de organizaciones sociales firman el Acuerdo Nacional con vistas a la recuperación de la democracia. En 1986, Estados Unidos ejerce presiones para que el régimen dé inicio al proceso de redemocratización y respete los derechos humanos. Durante ese mismo año se efectúa una amplia huelga nacional.
Democracia en el país y en la casa
En este tercer período, las mujeres prosiguen la formación de sus organizaciones. En 1982 nacen Mujeres de Chile (MUDECHI) y el Movimiento de Mujeres Pobladoras (MOMUPO). En 1983, el Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH'83), formado en 1935 y disuelto en 1953, es recreado con el fin de reagrupar diferentes organizaciones de mujeres.
También en 1983 nacen el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) y la Casa de la Mujer La Morada, provenientes, ambas, del Círculo de Estudios de la Mujer. También llega a Chile Fempress, después de haber funcionado en México.
En este período hace su aparición el Movimiento Feminista, reivindicando la “democracia en el país y en la casa”, y un grupo de mujeres que pertenece tanto al Movimiento Feminista como al Movimiento de Mujeres Socialistas.
Mujeres por la Vida, organización de mujeres de oposición que busca la unidad de las mujeres para terminar con la dictadura, también aparece en 1983. En 1984 se forma la Coordinadora de Mujeres de la Zona Oriente e Isis Internacional, creada en 1974 en Italia, se instala en Chile. A nivel internacional, las chilenas son más numerosas en participar en los Encuentros Feministas Latinoamericanos de Perú (1983) y de Brasil (1985).
Apertura hacia la democracia: 1987-1989
El cuarto período parece ser desencadenado por el atentado contra el General Augusto Pinochet (septiembre 1986) que provoca una nueva ola de represión. La dictadura retoma la iniciativa política. Los dirigentes del país proponen una apertura política bajo ciertas condiciones, basadas en la Constitución de 1980: un plebiscito en 1988 para que la población se pronuncie por el retiro o por el mantenimiento de Augusto Pinochet a la cabeza del país. En caso de derrota, el régimen debe llamar a elecciones libres.
Proposiciones específicas
Los grupos organizados de mujeres, así como el conjunto de las organizaciones opositoras, viven momentos de confusión que se agregan al fracaso de las estrategias de la oposición para poner fin a la dictadura.
Sin embargo, el movimiento de mujeres sobrepasa las dificultades bajo el organismo paraguas de Mujeres por la Vida, que tiene un gran poder de convocatoria, y que busca aglutinar a las mujeres gracias a dos principales temas: las reivindicaciones sociopolíticas y las reivindicaciones feministas.
El plebiscito de 1988 es ganado por la oposición y el régimen llama a elecciones para diciembre de 1989. El movimiento de mujeres presenta entonces sus demandas al próximo gobierno civil. Patricio Aylwin, candidato de la Concertación de Partidos por la Democracia (que reagrupa a un amplio espectro de la oposición a la dictadura), es elegido Presidente de la República en diciembre de 1989 para el período 1990-1993.
Las mujeres, junto a los jóvenes y otros movimientos sociales, fueron actores de primer orden en la oposición a la dictadura militar. Lo que pasó después con el movimiento de mujeres, cuando llegó la democracia a Chile, es historia de otro costal.
Fuentes:
Torres, Carmen, 1994. Évolution du discours de la presse des femmes au Chili: 1973-1989. Tesis de maestría, Université du Québec a Montréal.
Palestro, Sandra, 1991, Mujeres en movimiento, 1973-1989. Santiago: FLACSO, Serie Estudios Sociales Nº 14.
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