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(Mujereshoy) La física brasileña Belita Koiller recibirá uno de los cinco premios Unesco-L’Oreal 2005 para mujeres científicas, por sus “importantes experiencias sobre los electrones en los medios desordenados, como los cristales”.
Koiller, que ganó el galardón para América Latina, comparte el palmarés con la tunecina Zabra Ben Lakhdar (Africa), la japonesa Fumiko Yonezawa (Asia-Pacífico), la francesa Dominique Langevin (Europa) y la estadounidense Myriam P. Sarachik (América del Norte).
“Es una sorpresa muy emocionante y un incentivo muy importante para América Latina”, dijo a Koiller, al destacar su “doble satisfacción, como científica y como mujer” y asegurar que este reconocimiento es también “una esperanza para que las jóvenes y las niñas vean en este campo una carrera real satisfactoria”.
El premio, denominado Unesco-L’Oreal, está copatrocinado por esta firma cosmética francesa, junto con la cual se concedieron en esta edición 15 becas, de 20.000 dólares cada una, a otras tantas jóvenes investigadoras.
Catedrática de Física Teórica de la Universidad Federal de Río de Janeiro y primera mujer física miembro de la Academia Brasileña de Ciencias, Koiller se ha centrado en estudiar las propiedades de los cristales y su aplicación en las nuevas tecnologías digitales.
Sus investigaciones tienen una gran repercusión en dos de los campos más importantes de la física actual, las nanociencias y la física cuántica, según ha valorado la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco).
“Mis estudios sobre cómo es posible manipular y controlar las propiedades electrónicas son teóricos y no tienen aplicaciones específicas, aunque se han utilizado, por ejemplo, en dispositivos de electrónica”, explicó.
Sus usos materiales más recientes se han producido en el campo de “la computación cuántica”, que, en caso de concretarse, podría “revolucionar” los métodos actuales, “en particular las llaves de seguridad en internet”, aunque se trata de una posibilidad “aún muy lejana”.
Dotados con 100.000 dólares cada uno, estos premios se crearon en 1998 para homenajear a las mujeres investigadoras y en esta edición recompensan los estudios más prometedores en el campo de la física, de la que en 2005 se celebra su Año Internacional.
La brasileña Michelle Lucinda de Oliveira, la argentina Maria Valeria Lara y la cubana Marlein Miranda Cona obtuvieron las becas en América Latina y el Caribe.
“Es un gran honor y un inmenso estímulo, que me va a permitir por fin desarrollar mi proyecto en un laboratorio de EEUU en el que deseo trabajar desde hace mucho tiempo”, indicó Lara.
Su proyecto de ingeniería genética, sobre el desarrollo de mecanismos en plantas resistentes a la sequía para trasladarlos a cultivos como el maíz o el trigo, está encaminado a “superar la lacra de la falta de agua en importantes zonas del planeta”.
Miranda, con un proyecto de desarrollo de radiofármacos para detectar y tratar tumores malignos, quiso dedicar este “enorme reconocimiento” a su padre, que hoy cumple años, y a toda Cuba.
“En mi país se lucha por la salud y el cáncer es ya la segunda enfermedad crónica entre las causas de muerte. Espero contribuir a encontrar una solución”, dijo, al explicar que su proyecto se orienta a la detección del cáncer, incluso en las micrometástasis.
Por su parte, de Oliveira, que investiga los vínculos entre la regeneración del hígado y el desarrollo de metástasis en los cánceres hepáticos, destacó la importancia de la beca para otras iniciativas del Departamento de cirugía gastrointestinal de la Universidad Federal de Sao Paulo gracias a este “proyecto pionero”.
La científica destacó que supone también un estímulo contra discriminación de las mujeres en su país “y no sólo en la ciencia”.
Además de las tres expertas latinoamericanas, obtuvieron becas otras 12 jóvenes de países consolidados en la comunidad científica como Australia e Italia, pero también emergentes, como Corea del Norte, Burkina Faso, Nigeria, Jordania o Marruecos.
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